viernes, 4 de febrero de 2011

Luna Nueva: Mes 12 (Adar I)

¿A quién le gustaría que las circunstancias de su vida cambiaran? ¿ y las del país, las del mundo?
Si las “circunstancias” nos molestan, no son “ellas” las que deben cambiar, sino nuestra actitud hacia ellas. No siempre podemos controlar ni cambiar nuestro entorno, pero lo que sí podemos controlar es nuestra actitud.

Muchos hemos caído en el engaño del “sueño americano”, cuya meta es llegar a tener una vida perfecta. Pero como vimos el mes pasado, el bienestar material no es la fuente de la felicidad ni la realización. El único que nos puede llenar de satisfacción es Dios.

La paz y la felicidad no la encontramos en las circunstancias, sino dentro de nosotros—en las entrañas, en el lugar donde habita el Espíritu de Dios, en el centro de nuestro ser.

Ahora más que nunca debemos aprender a subirnos SOBRE las circunstancias…
…como el águila que vuela sobre la tormenta…como el venado que escala hasta lo más alto de la montaña.

Esto nos lleva al tema de este mes: Neftalí, la tribu del mes (Adar), cuya bandera lleva como símbolo el venado.

NEFTALÍ
Neftalí es el sexto hijo de Jacob, que nació de Bilha, la sierva de Raquel.

El nombre de Neftalí significa: “mi lucha” (heb. Naftalí). Su nombre surgió de la lucha entre Raquel y Lea por obtener el afecto de Jacob (Gen. 30:8-9).

Se conoce muy poco de la vida de Neftalí, pero hay varias menciones de ellos en la Biblia.


BENDICIÓN A NEFTALI
La bendición que Jacob dio a su hijo Neftalí fue muy sencilla pero significativa:
(Génesis 49:21) Neftalí es una cierva en libertad, que pronuncia palabras hermosas.

Otra posible traducción es: “un venado que es enviado o puesto en libertad, y que da buenas palabras.”

a. COMO VENADO
Todas las tribus de Israel tienen una bandera con un símbolo o emblema particular. La bandera de la tribu de Neftalí lleva un venado.

En la Biblia, “venado” se traduce como “ciervo”.
Este es un animal que parece tierno e inofensivo, pero se convierte en un guerrero cuando lo amenaza un enemigo.

Uno pensaría que sus cuernos son sus armas, pero en realidad sus principal medio de defensa son sus pies. Los cuernos los usan los machos para competir por las hembras en el período de procreación. Es muy raro que usen los cuernos para hacer daño a los otros venados. Pero en ocasiones extremas que les provoque ansiedad, tales como el cautiverio, usan sus cuernos para defenderse.

La principal arma de defensa del venado son sus pezuñas. Éstas son muy filudas, y con ellas pueden infligir heridas mortales a los enemigos. En el bosque, uno de los enemigos del venado son las serpientes. Pero la agilidad del venado le ayuda a brincar con rapidez cuando le asalta una serpiente. Brinca sobre su atacante, hincándole las pezuñas hasta hacerla trizas.

Los pies del venado también le sirven para otro propósito. Su agilidad le ayuda a escalar montañas y lugares escabrosos, hasta donde sus enemigos no pueden llegar.

No es casualidad que la Biblia use la imagen de los pies del venado o ciervo para enseñarnos sobre la guerra espiritual. 
(Salmo 18:31-36)  Pues, ¿quién es Dios, fuera del SEÑOR? ¿Y quién es roca, sino sólo nuestro Dios, (32) el Dios que me ciñe de poder, y ha hecho perfecto mi camino? (33) El hace mis pies como de ciervas, y me afirma en mis alturas. (34) El adiestra mis manos para la batalla, y mis brazos para tensar el arco de bronce. (35) Tú me has dado también el escudo de tu salvación; tu diestra me sostiene, y tu benevolencia me engrandece. (36) Ensanchas mis pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado.

¿Cómo podemos tener “pies de ciervas”?
Los pies representan el caminar, es decir, la forma en que uno vive. Nuestra mejor defensa ante el enemigo es una vida recta. Si obedecemos, recibimos bendición y los enemigos huyen (Deu. 28:7). Pero si pecamos, abrimos puertas al enemigo.

Pero, ¿quién puede vivir una vida en perfecta rectitud? La realidad es que nadie. “No hay justo, ni aún uno” (Rom. 3:10). Pero, además de los pies, Dios nos ha dado otras armas (Sal. 18:35-36): “El escudo de tu salvación; tu diestra me sostiene, y tu benevolencia me engrandece. Ensanchas mis pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado”.  Si pecamos, Dios nos da la oportunidad de arrepentirnos y ser salvos. Si el enemigo nos ataca, podemos levantar el escudo de la salvación y decir: “aunque pequé, me arrepentí y pedí perdón. Por Su misericordia, el Señor me perdonó. Su bondad me llevó a lugares altos y me engrandeció sobre el enemigo. De este momento en adelante, ya no andaré tambaleando, pues Dios me ayudará a no resbalar.”

Otra característica de los pies de cierva es que pueden escalar alto en la montaña, en lugares rocosos donde no puede subir el enemigo. David menciona en su salmo que Dios es nuestra Roca de salvación. A Él debemos acudir…a Él debemos subir. Debemos aprender a subir de nivel para ver las cosas desde una perspectiva más alta. Si nos quedamos al nivel de “las circunstancias”, éstas nos abrumarán y cegarán la situación desde la perspectiva de Dios. A esto hace referencia el profeta Habacuc en su conclusión:
(Habacuc 3:17-19)  Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las viñas; aunque falte el producto del olivo, y los campos no produzcan alimento; aunque falten las ovejas del aprisco, y no haya vacas en los establos, (18) con todo yo me alegraré en el SEÑOR, me regocijaré en el Dios de mi salvación. (19) El Señor DIOS es mi fortaleza; El ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminar.

Esto no quiere decir que neguemos la realidad. Más bien, es una invitación a subir a una realidad mayor. La fe no es creer en nuestros sueños y deseos, sino es CREER EN DIOS—en lo que dice Su Palabra y en lo que Él nos ha dicho por revelación. No es negar el problema, sino creer que Dios es más grande que el problema. Es creer que Dios está en control y Él es bueno, por lo tanto, “todo obrará para bien” (Rom. 8:28), aunque no sea de la forma que esperamos o deseamos.

De este concepto deriva la segunda parte de la bendición para la tribu de Neftalí…


b. BUENAS NUEVAS
La segunda parte de la bendición de Jacob para su hijo Neftalí dice:
(Génesis 49:21) Neftalí es una cierva en libertad, que pronuncia palabras hermosas.

Los pies de cierva de Neftalí llevan “palabras hermosas”. Esto nos trae a memoria las palabras de Isaías:
(Isaías 52:7)  ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae las buenas nuevas de gozo, del que anuncia la salvación, y dice a Sion: Tu Dios reina!

Estas palabras suenan muy lindas, pero el contexto no es el que nos imaginamos. Todos creemos que las “buenas nuevas” vienen porque las circunstancias han cambiado. Pero en el contexto de Isaías, la situación estaba lejos de ser la ideal…
(Isaías 52:5-10) Y ahora, ¿qué hago yo aquí--declara el SEÑOR-- viendo que se llevan a mi pueblo sin causa? También declara el SEÑOR: Sus dominadores dan gritos, y sin cesar mi nombre es blasfemado todo el día. (6) Por tanto, mi pueblo conocerá mi nombre; así que en aquel día comprenderán que yo soy el que dice: "Heme aquí." (7) ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae las buenas nuevas de gozo, del que anuncia la salvación, y dice a Sion: Tu Dios reina! (8) ¡Una voz! Tus centinelas alzan la voz, a una gritan de júbilo porque verán con sus propios ojos cuando el SEÑOR restaure a Sion. (9) Prorrumpid a una en gritos de júbilo, lugares desolados de Jerusalén, porque el SEÑOR ha consolado a su pueblo, ha redimido a Jerusalén. (10) El SEÑOR ha desnudado su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.

Esta profecía de Isaías es mesiánica, referente a la segunda venida de Jesús, pero también tiene principios que podemos aplicar en nuestras vidas.

Los pies del venado le ayudan a subir a las alturas, y ver las cosas desde otra perspectiva—desde el punto de vista de la Roca, del Señor. Desde allí puede dar “buenas nuevas”, porque el plan de Dios es para bien, y no para calamidad.
(Jeremías 29:11)  Porque yo sé los planes que tengo para vosotros—declara el SEÑOR— planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.

Otra característica especial del venado es su vista. Sus ojos tienen la capacidad de enfocar tanto cerca como lejos a la misma vez. Esto le permite concentrarse en lo que come, al mismo tiempo que se mantiene alerta a las posibles amenazas lejanas.

Dado que los ojos del venado son grandes y separados y están ubicados en lo alto de su cabeza, esto le permite ver casi a todo su alrededor, con un punto ciego muy pequeño.

Dios usa la naturaleza para enseñarnos…
Dios quiere que tengamos pies de cierva que nos lleven a las alturas. Desde allí veremos las cosas como Dios las mira. Lo que vemos, eso será lo que hablamos. Si vemos las cosas desde la Roca, nuestras palabras serán buenas, porque Dios es bueno.

Por eso, Isaías dice que: “Hermosos son los pies que están sobre el Monte, pues traen buenas nuevas, anuncian paz, salvación, y traen gozo—no desesperanza. ¿Cómo podemos saber esto? Porque lo hemos visto con los ojos espirituales, y sabemos que Dios está en control. ¡Él Reina!” (ref. Isaías 52:7)


HISTORIA DE LA TRIBU DE NEFTALI
En la repartición de la Tierra Prometida, a la tribu de Neftalí le tocó el territorio a la par del Mar de Galilea. Esta es una región muy fértil, dedicada a la agricultura. También a través de ella pasa una de las principales rutas comerciales del Medio Oriente conocida como la “Ruta del Mar”. Era una región muy próspera.

Esto fue lo que profetizó Moisés cuando le dio la bendición a la tribu de Neftalí:
(Deuteronomio 33:23) Y de Neftalí, dijo: Neftalí, colmado de favores, y lleno de la bendición del SEÑOR, toma posesión del mar y del sur.

Lamentablemente, la abundante bendición material los llevó a olvidarse de la bendición espiritual. Muchos se apartaron de Dios, y espiritualmente llegó a ser pobre. Esta fue una de las tribus que fue llevada por los asirios al exilio y fueron asimilados. Los que quedaron se mezclaron con los pueblos paganos.

Sin embargo, Dios tenía un plan para esta tribu. Isaías profetizó al respecto:
(Isaías 9:1-2)  Pero no habrá más lobreguez para la que estaba en angustia. Como en tiempos pasados El trató con desprecio a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, pero después la hará gloriosa por el camino del mar al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. (2) El pueblo que andaba en tinieblas ha visto gran luz; a los que habitaban en tierra de sombra de muerte, la luz ha resplandecido sobre ellos.

Esta profecía se cumplió cuando Jesús fue a habitar en esa región. Jesús visitaba Jerusalén para las fiestas, pero escogió establecer su morada en Galilea.
(Mateo 4:13-16) y saliendo de Nazaret, fue y se estableció en Capernaúm, que está junto al mar, en la región de Zabulón y de Neftalí; (14) para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo: (15) ¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles! (16) El pueblo asentado en tinieblas vio una gran luz, y a los que vivían en región y sombra de muerte, una luz les resplandeció.

Cuando el Señor llega a nuestra vida, convierte nuestras tinieblas en luz. Su Presencia nos transforma.

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