miércoles, 11 de octubre de 2017

Nacimiento de Jesús


Muchos cristianos celebran el nacimiento de Jesús en el día conocido como “Navidad” (del latín “Nativitas”: nacimiento), el 24/25 de diciembre. Pero esas fechas no son bíblicas, sino vienen de tradiciones paganas (ver enlaces abajo*).

La realidad es que la Biblia no menciona la fecha del nacimiento de Jesús, ya que el énfasis está puesto en su muerte (14 de Nisán, en la Fiesta de la Pascua) y en su resurrección (el domingo de la semana de Pascua, en la Fiesta de Primicias). Sin embargo, aunque no se sabe la fecha exacta de su nacimiento, se puede inferir en qué época sucedió gracias a ciertos datos que encontramos en la Biblia, que veremos a continuación…

a.  Nacimiento de Juan
Se puede calcular en qué época del año nació Jesús basado en la información que encontramos sobre el nacimiento de Juan el Bautista (quien era primo de Jesús). 

Por lo que narra Lucas, se sabe en qué época fue concebido Juan, ya que se conoce en qué fechas a su padre Zacarías le tocaba servir en el Templo (Lucas 1:5-14). Zacarías pertenecía a la orden de sacerdotes a quienes les correspondía el octavo turno de servicio (1 Crónicas 24:7-19).  Por lo tanto, a él le correspondía servir en la semana del 8 al 14 del tercer mes del calendario hebreo (que en el calendario gregoriano coincide con junio).  La esposa de Zacarías concibió cuando él regresó de su servicio en el Templo, tal como se lo anunció el ángel Gabriel (Lucas 1:11-22). 

Sabiendo cuando fue concebido Juan, podemos deducir cuando fue concebido Jesús, basado en lo que está escrito en el Evangelio de Lucas…
(Lucas 1:23-27)  Y cuando se cumplieron los días de su servicio sacerdotal, regresó a su casa. Y después de estos días, Elisabet su mujer concibió, y se recluyó por cinco meses, diciendo: Así ha obrado el Señor conmigo en los días en que se dignó mirarme para quitar mi afrenta entre los hombres. Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María.

Si Juan fue concebido a finales del tercer mes (junio), entonces Jesús fue concebido seis meses después, a finales del noveno mes (diciembre). 
(Lucas 1:34-37) Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen? Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios. Y he aquí, tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. Porque ninguna cosa será imposible para Dios.

Juan nació en Nisán, alrededor de la Fiesta de Pascua (marzo/abril), mientras que Jesús nació seis meses después (septiembre/ octubre), precisamente cuando se celebra la Fiesta de los Tabernáculos (heb. Sucot).  Nueve meses antes es la Fiesta de Januka, y es posible que Jesús haya sido concebido en ese tiempo.


HARÁ TABERNÁCULO
Seguramente no es casualidad que Juan haya descrito el nacimiento de Jesús usando una palabra relacionada a Tabernáculos…
(Juan 1:14) Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

La palabra que se tradujo como “habitó” en griego es: Skenóo, que literalmente significa: hacer tabernáculo, acampar. 

El Señor no sólo vino a habitar entre su pueblo en su primera venida, sino también “hará tabernáculo” en su segunda venida…
(Ezequiel 37:24-28) Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra. Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre.  Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre. Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.

De hecho, Su plan es “hacer tabernáculo” entre nosotros para siempre. 
(Apoc. 21:1-3) Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

b.  Pastores en el Campo
Otra razón por la que se sabe que Jesús no nació en Diciembre es porque en ese momento los pastores estaban en el campo con las ovejas.  En Israel en el mes de diciembre hace mucho frío, y los pastores no sacan a sus ovejas al campo por la lluvia ni mucho menos en la noche por el frío.  El tiempo del nacimiento debe coincidir con la época seca en Israel que va desde mayo hasta octubre, cuando los pastores sacaban a las ovejas al campo, aun de noche. 
(Lucas 2:7-8) Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche.

Si Jesús nació durante Sucot, existe la posibilidad que él que haya nacido debajo de una Sucá (cabaña temporal para la fiesta de Sucot), en lugar de un establo propiamente—aunque pueden ser los dos (Génesis 33:17).  Por otro lado, si ellos llegaron en tiempo de la Fiesta, sería difícil encontrar alojamiento porque todos los pueblos aledaños a Jerusalén se llenaban con peregrinos.  
(Lucas 2:1-8) Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados,  cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.


Nota: Para más información sobre el Origen de la Navidad, pueden leer las siguientes entradas:




lunes, 9 de octubre de 2017

SUCOT: Fiesta para alegrarse


La Biblia enseña que la Fiesta de Sucot está diseñada para ser una celebración muy alegre, lo cual es un sentimiento bienvenido luego del ambiente sombrío de Yom Kipur (Día de Expiación). De hecho, en las instrucciones para la Fiesta, el Señor insta al pueblo a alegrarse:
(Deu. 16:13-15) La fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre.

La razón para alegrarse es porque, en esencia, esta fiesta celebra la culminación de la redención. Luego de ser salvos, llega el tiempo de dar frutos y disfrutarlos.


CEREMONIA DEL AGUA
En los días en que el Templo todavía estaba de pie en Jerusalén, se llevaban a cabo una ceremonia especial durante la Fiesta de Tabernáculos (heb. Sucot), conocida en hebreo como: Simjat Beit HaShoevah (lit. el regocijo en la casa del derramamiento de agua). Se derramaba agua sobre el Altar del Holocausto, en el Templo. Pero para llegar a ese punto, se organizaban dos procesiones que todo el pueblo podía observar.



Procesión I:
El primer grupo de levitas salía del Templo por la puerta oriental, y se dirigían al valle Motza, donde cortaban sauces, de por lo menos 25 pies de alto.  Luego los llevaban en procesión hacia el Templo, donde construían una Sucá (cabaña) gigante sobre el Altar del Holocausto, en preparación para la ceremonia del agua. 

Procesión II:
El segundo grupo de sacerdotes iba liderado por el Sumo Sacerdote (heb. Cohen HaGadol). Ellos salían el Templo por la salida llamada “la Puerta del Agua”, y se dirigían al estanque de Siloé.  Allí el Sumo Sacerdote sacaba "agua viva" (heb. Mayim Jayim) del estanque con un jarrón de oro.

Ambos grupos se reunían de vuelta en el Templo, y sonaban el shofar antes de ingresar por la puerta principal.  Al llegar ante el Altar del Holocausto, el Sumo Sacerdote derramaba el agua, y también vino, sobre las esquinas del Altar.  Mientras esto sucedía dentro del Templo, el pueblo se reunía afuera y entonaban un canto de Isaías12:3 que dice: “Con gozo sacaremos el agua del pozo de la salvación”.

Fue durante esta ceremonia que Jesús dijo lo siguiente:
(Juan 7:37)  En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

También en esos días de Sucot, Jesús sanó a un ciego, y le instruyó que fuera a lavarse los ojos al estanque de Siloé (Juan 9). 


LUZ EN EL TEMPLO
Otro evento especial en Jerusalén durante los días de Sucot era la iluminación del Templo con una lámpara gigante.  Era tan alta que iluminaba toda la ciudad de noche, y para encender las luces y añadir el aceite, los levitas debían subir en escaleras. Otro dato interesante es que las mechas de este candelabro especial estaban hechas de las vestiduras viejas de los levitas.

Jesús hizo un comentario relacionado a esto, también en el contexto de la Fiesta de Sucot:
(Juan 8:12) Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Jesús no sólo es la Luz del Mundo, sino también llama a su Pueblo a que reflejen la luz que emana de Él.
(Mateo 5:14-16) Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.  Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.


SACRIFICIOS EN SUCOT
Durante Sucot, se llevaban a cabo sacrificios especiales (Lev. 23:37-38), los cuales están especificados en el libro de Números 29:12-40. En resumen, durante toda la semana de Sucot se sacrificaban un total de setenta bueyes en el altar del Templo.

Los comentaristas señalan que hay una relación espiritual entre estos setenta bueyes sacrificados en Sucot con las setenta naciones del mundo (Génesis 46:27; Exo. 1:1-5). Setenta son los hijos de Jacob que formaron el pueblo de Israel, y setenta son las naciones del mundo (según las fronteras determinadas por Dios).
(Deu. 32:8)  Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.
(Gen. 46:27)  …Todas las personas de la casa de Jacob,  que entraron en Egipto,  fueron setenta.

Sucot es una fiesta que contempla la participación de todas las naciones. En un sentido profético, apunta a la convocación que se hará a todas las naciones para celebrar Sucot durante la Era Mesiánica…
(Zacarías 14:16) Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén,  subirán de año en año para adorar al Rey,  a Jehová de los ejércitos,  y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. 

Un dato interesante es que Salomón inauguró el Templo durante Sucot.  En su discurso de inauguración, él profetizó que las naciones van a llegar a orar al Templo.
(1 Reyes 8:41-43)  Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas tierras a causa de tu nombre  (pues oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa, tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué.


¡Tengan todos una alegre fiesta de Tabernáculos!