lunes, 17 de abril de 2017

CONTEO DEL OMER


Luego de la semana de Pascua, uno pensaría que los días de fiesta ya se acabaron. Pero en realidad la conciencia festiva debe continuar.  El proceso de redención que comenzó en Pascua aún no se ha completado. Lo que comienza en la Pascua, se completa en la Fiesta de las Semanas, también conocido como Pentecostés. 

Dios quiere que conectemos ambas fiestas con lo que se conoce como el “CONTEO DEL OMER”, y éstas son las instrucciones que el Señor dio al respecto: 
(Levítico 23:15-16)  Contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que trajisteis la gavilla de la ofrenda mecida; contaréis siete semanas completas. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo día de reposo; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna al SEÑOR. 

A partir del Día de Primicias se cuentan siete semanas, es decir, 49 días. El día cincuenta es una fiesta para el Señor: la Fiesta de Semanas (hebreo: Shavuot), conocida como Pentecostés.

La Biblia dice que el día 50 cae “al día siguiente del séptimo día de reposo” (Lev. 23:16), es decir, domingo. El conteo debe comenzar el domingo de Primicias.


CONEXIÓN ENTRE PASCUA Y PENTECOSTÉS
¿Qué relación tiene la Pascua con la Fiesta de Semanas? 
La conexión más evidente es la agrícola. Los primeros frutos de la cosecha de la cebada se presentan en la fiesta de Primicias. En cuanto a la cosecha de trigo, los primeros frutos se presentan en la fiesta de Semanas



Pero esta explicación natural es sombra de una revelación espiritual más profunda. Como ya mencionamos, las fiestas nos hablan acerca de nuestra redención, la cual no es sólo un “evento” sino un proceso. Lo que comenzó en Pascua, sigue en Panes Sin Levadura y Primicias, y nos lleva hasta Pentecostés. Aun allí no termina el camino, sino que sigue en las otras fiestas (de las cuales hablaremos en su momento). 

Las fiestas son la sombra, y el mensaje espiritual es el siguiente: nuestra redención comienza cuando creemos que Jesús murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, pero allí no termina… luego de ser salvos, debemos comenzar a vivir como Dios manda, como siervos de Dios y no como esclavos del pecado. Por lo tanto, no es “casualidad” que Dios entregara la Ley (la Torá, lit. instrucción) en el Mt. Sinaí precisamente en el día de Pentecostés.

Al entender este proceso, vemos la importancia del “Conteo del Omer”, pues éste conecta las tres fiestas de la Semana de Pascua con la fiesta de Semanas (o Pentecostés).  

La redención que comienza con nuestra confesión de fe debe llevarnos a aprender y a poner en práctica Su Palabra. La fe debe ir acompañada de acción. Ese es el fruto que presentamos al Señor. Es el fruto del arrepentimiento, del cambio, de la redención. Ya no somos esclavos al pecado, ahora somos siervos del Dios Altísimo, quien nos adoptó como hijos.
(Romanos 6:17-18)   Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la que fuisteis entregados; y habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.



sábado, 15 de abril de 2017

Esencia de PRIMICIAS


La tercera fiesta de Redención es conocida como: Primicias, o Primeros Frutos (en hebreo: Bikurim). Era el día en que el pueblo de Dios debía presentar los primeros frutos de la cosecha de cebada, que se recogía en primavera.
(Levítico 23:9-11) Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, y segareis su mies, traeréis al sacerdote un manojo de los primeros frutos de vuestra siega; y el sacerdote mecerá el manojo delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del sábado lo mecerá el sacerdote.

Esta fiesta se celebra el domingo* (al día siguiente del día de reposo) de la semana de Panes Sin Levadura (15 al 21 de Nisán).
* [Nota: Hay una controversia sobre la fecha de las fiestas de Primicias y Semanas (heb. Shavuot), las cuales están conectadas. Los fariseos y los saduceos interpretaban de distinta forma la fecha. Pueden leer la explicación de esta controversia al final de la siguiente entrada: Fecha de Shavuot]



OFRENDA PARA ESTA FIESTA
En ese día (domingo de la semana de Pascua) todo israelita debía presentar al Señor una gavilla de las primicias de la cosecha de cebada. En tiempos bíblicos, los israelitas llevaban a Jerusalén su gavilla en representación de las primicias; la llevaban al Templo y la entregaban a un sacerdote. Luego el sacerdote la tomaba y la mecía delante del Señor.

En Deuteronomio encontramos la instrucción que Dios dió al respecto:
(Deut. 26:1-4) Y será que, cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad, y la poseyeres, y habitares en ella; entonces tomarás de las primicias de todos los frutos de la tierra, que sacares de tu tierra que Jehová tu Dios te da, y lo pondrás en un canastillo, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre. Y llegarás al sacerdote que fuere en aquellos días, y le dirás: Reconozco hoy a Jehová tu Dios que he entrado en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos había de dar. Y el sacerdote tomará el canastillo de tu mano, y lo pondrá delante del altar de Jehová tu Dios.

Estas son las instrucciones de "qué hacer y cómo", pero a continuación el Señor nos da un vistazo a la historia y nos lleva a reconocer la razón, el "por qué" de la Fiesta...
(Deut. 26:5-10) Entonces hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y peregrinó allá con pocos hombres, y allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa. Y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y oyó Jehová nuestra voz, y vio nuestra aflicción, y nuestro trabajo, y nuestra opresión. Y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, y con brazo extendido, y con grande espanto, y con señales y con milagros: y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. Y ahora, he aquí, he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios.

Primicias no es una fiesta aislada, sino que está conectada con el proceso de la Redención, que comenzó en la Pascua. Luego de ser redimidos, Dios espera que comencemos a dar fruto. Una forma de hacerlo es entregarle lo primero a Él. Éste es el mensaje esencial de la ofrenda de las Primicias...

MENSAJE DE PRIMICIAS
Como ya mencionamos en una entrada anterior (Estaciones y Cosechas), las principales cosechas en Israel se relacionan con las fiestas. La primera cosecha es la de cebada, y sus primeros frutos deben entregarse en la fiesta de Primicias. La cosecha de trigo está vinculada a la fiesta de Pentecostés (o Semanas), y la cosecha de los frutos con Tabernáculos.

El mensaje subyacente de las ofrendas de primicias es que Dios espera que le demos lo primero a Él.
(Exodo 34:26) La primicia de los primeros frutos de tu tierra meterás en la casa de Jehová tu Dios...

Las Primicias no se limitan al fruto de nuestro trabajo, sino a todo en nuestra vida.
(Exodo 22:29-30) No demorarás en dar la primicia de tu cosecha, ni de tu lagar. Me darás el primogénito de tus hijos. Así harás con el de tu buey y de tu oveja; siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás.

Los primer nacidos del ganado debían ser ofrendados, y el hijo primogénito debía ser redimido (Exo. 13:12-15).
(Éxodo 13:2) Conságrame todo primogénito; el primer nacido de toda matriz entre los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal, me pertenece.

¿Por qué Dios pide lo primero? El Señor no lo hace porque Él necesite lo que tenemos. En realidad Dios no necesita nada, sino que lo hace para nuestro beneficio. Somos nosotros quienes neceitamos aprender a poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas.

MEDIDA DE LA OFRENDA
La ofrenda que Dios pide como primicia de la cosecha es una gavilla (Lev. 23:10-11). También se traduce como "manojo", que básicamente es lo que cabe en la mano. Es la porción que podemos sostener en la mano.
(Levítico 23:10-11) Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os daré, y seguéis su mies, entonces traeréis al sacerdote una gavilla de las primicias de vuestra cosecha. Y él mecerá la gavilla delante del SEÑOR, a fin de que seáis aceptados; el día siguiente al día de reposo el sacerdote la mecerá.

La palabra que se traduce como “gavilla” en hebreo es “Omer”, también conocido como “gomer” (Exo. 16:16-18,36). Esta es una medida de productos secos, que equivale a una décima de un efa. Esta es la misma medida del maná diario que Dios les dio a cada israelita en el desierto. Representa el sustento diario, “el pan nuestro de cada día” (Mat. 6:11).

La entrega de esta ofrenda es un expresión de fe; al entregarle a Dios lo primero, expresamos nuestra fe en que Él proveerá. Este principio lo enseñó Jesús en el Sermón del Monte:
(Mateo 6:31-33) Por tanto, no os preocupéis, diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con qué nos vestiremos?" Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Nuestra seguridad no debe estar puesta en lo que nuestras manos puedan hacer, sino en la bendición que viene de Dios. Si ponemos a Dios primero, Él traerá bendición (Eze. 44:30), y proveerá para lo que necesitemos.
(Proverbios 3:9-10) Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.

(Ezequiel 44:30) Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y de toda clase de ofrenda de vuestras ofrendas, serán para los sacerdotes; también daréis al sacerdote las primicias de vuestras masas para que haga reposar una bendición sobre vuestra casa.


CUMPLIMIENTO EN EL MESÍAS
Jesús, el Cordero de Dios, murió en la Pascua como propiciación por nuestros pecados, y fue sepultado en el primer día de Panes Sin Levadura. Al tercer día (en el dìa de la fiesta de Primicias), Jesús resucitó, venciendo así a la muerte.
 (Mateo 28:1-6) Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. Y he aquí, se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos. Y hablando el ángel, dijo a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía.

El mismo día en que se estaban presentando las primicias de primavera en el Templo, el Mesías resucitó.

Jesús no sólo resucitó en el día de Primicias, sino que la Biblia dice que Él es la Primicia en el Plan de Redención.
(Apocalipsis 1:5) ...Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con su sangre…

Sabemos que Jesús es el primogénito de Dios, pero ¿qué significa el “primogénito de los muertos”? Aunque se mencione la muerte, en realidad el concepto bíblico habla de vida y resurrección.  Pablo lo explica:
(1 Corintios 15:20-21) Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos.

Jesús fue el primero en resucitar de los muertos. Él venció a la muerte, y abrió el camino de la resurreción y la vida eterna para todo aquel que crea en Él.
(1 Corintios 15:22-23) Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida.

(Juan 11:25-26) Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?

Así que, aunque muramos, si creemos en El tendremos vida eterna. Resucitaremos en el día en que Él venga por segunda vez a la Tierra (1 Tes. 4:13-17).



Todo esto es lo que celebramos en la Fiesta de Primicias...Es día de reconocer que Dios es primero en mi vida. Es día de dar gracias por la provisión de Dios. Es día de dar gracias por la resurrección y la camino abierto para la vida eterna. 

lunes, 10 de abril de 2017

Fiesta de Panes Sin Levadura


La Fiesta de los Panes Sin Levadura es la segunda fiesta de redención.  En hebreo se conoce como Jag HaMatza
(Levítico 23:6-8) El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes sin levadura para el SEÑOR; por siete días comeréis pan sin levadura. En el primer día tendréis una santa convocación; no haréis ningún trabajo servil. Y durante siete días presentaréis al SEÑOR una ofrenda encendida. El séptimo día es santa convocación; no haréis ningún trabajo servil.

Esta fiesta se celebra durante siete días, del 15 al 21 de Nisán. En todos estos días, el pan que se coma debe ser “SIN levadura” (y de allí su nombre). El primero y él último de estos siete días serán considerados como días de reposo. 

Esta fiesta va conectada con la Pascua...
(Éxodo 12:14-20) Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta al SEÑOR; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua. Siete días comeréis panes sin levadura; además, desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será cortada de Israel. Y en el primer día tendréis una santa convocación, y otra santa convocación en el séptimo día; ningún trabajo se hará en ellos, excepto lo que cada uno deba comer. Sólo esto podréis hacer. Guardaréis también la fiesta de los panes sin levadura, porque en ese mismo día saqué yo vuestros ejércitos de la tierra de Egipto; por tanto guardaréis este día por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua. En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde, hasta el día veintiuno del mes por la tarde. Por siete días no habrá levadura en vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado, esa persona será cortada de la congregación de Israel, ya sea extranjero o nativo del país. No comeréis nada leudado; en todo lugar donde habitéis comeréis panes sin levadura.

¿Por qué debemos quitar la levadura de nuestras casas en los días después de la Pascua? ¿Qué relación tiene esto con la Pascua y el proceso de redención? ¿Por qué es tan dura la pena de aquellos que coman algo leudado en esos días? Estas son las preguntas que trataremos de responder a continuación…


SALIDA DE EGIPTO
La razón que la Biblia da para celebrar esta fiesta es la siguiente:
(Deu. 16:1-3)  Observarás el mes de Abib y celebrarás la Pascua al SEÑOR tu Dios, porque en el mes de Abib el SEÑOR tu Dios te sacó de Egipto de noche. Y sacrificarás la Pascua al SEÑOR tu Dios con ofrendas de tus rebaños y de tus manadas, en el lugar que el SEÑOR escoja para poner allí su nombre. No comerás con ella pan con levadura; siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción (porque aprisa saliste de la tierra de Egipto), para que recuerdes todos los días de tu vida el día que saliste de la tierra de Egipto.

La fiesta de los Panes Sin Levadura está relacionada con la salida de Egipto. 

La Biblia cuenta que los israelitas salieron de prisa de Egipto, luego de celebrar la Pascua. Pero salieron con panes sin levadura, ya que no dio tiempo a que el pan que habían preparado en la noche creciera. 

Pero, ¿por qué el Señor pone tanto énfasis en el pan, y no en tantas otras cosas que estaban pasando en ese momento de liberación? El énfasis está en lo que representa la levadura... 

LEVADURA
La levadura es un hongo microscópico que tiene la capacidad para descomponer y fermentar los alimentos. En el caso del pan, la levadura hace crecer el pan, hasta que queda suave e inflado. En contraste, el pan sin levadura queda plano. Sin levadura, el pan queda tal como es, como una galleta, pero si sufre los efectos de la levadura, crece y se infla. Se convierte en algo que no es, pero que tiene una apariencia más apetecible. En este sentido, algunos comentaristas comparan el pan sin levadura con la humildad, y el pan leudado con el orgullo. 

Hay varios tipos de levadura mencionados en la Biblia:

a. La levadura de los fariseos 
(Lucas 12:1) En estas circunstancias, cuando una multitud de miles y miles se había reunido, tanto que se atropellaban unos a otros, Jesús comenzó a decir primeramente a sus discípulos: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

Los fariseos eran las personas más religiosas, y conocían la ley a la perfección; lamentablemente no la ponían en práctica. Les gusta cumplir con los ritos religiosos, pero no les interesaba conocer el “espíritu de la Ley”, es decir, la razón detrás de los mandamientos para conocer el corazón de Dios. Conocen la religión, pero no a Dios. 

(Mateo 23:1-7) Entonces Jesús habló a la muchedumbre y a sus discípulos, diciendo: Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues ensanchan sus filacterias y alargan los flecos de sus mantos; aman el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rabí.

(Lucas 11:39-42) Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de afuera del vaso y del plato; pero por dentro estáis llenos de robo y de maldad. Necios, el que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Dad más bien lo que está dentro como obra de caridad, y entonces todo os será limpio. Mas ¡ay de vosotros, fariseos!, porque pagáis el diezmo de la menta y la ruda y toda clase de hortaliza, y sin embargo pasáis por alto la justicia y el amor de Dios; pero esto es lo que debíais haber practicado sin descuidar lo otro.

(Mateo 15:7-9) ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de mí. Mas en vano me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres.

La “levadura” de los fariseos es la hipocresía y la religiosidad. 


b. La levadura de los saduceos. 
(Mateo 16:6) Y Jesús les dijo: Estad atentos y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos.

(Mateo 16:12) Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceos.

Ya mencionamos a los fariseos, pero ¿cuál era la enseñanza de los saduceos? 
Ellos también eran gente religiosa, pero tenían diferencias doctrinales con los fariseos. 
(Hechos 23:8) Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu, mas los fariseos creen todo esto.

Los saduceos no creían en lo sobrenatural ni en las manifestaciones del Espíritu Santo.  Si uno no cree en el poder del Espíritu para transformar nuestras vidas, seguiremos viviendo con ataduras que no nos permiten entrar en la libertad que el Señor ha comprado para nosotros con Su Sangre. 

Los saduceos tampoco creían en la resurrección, lo cual los lleva a vivir sólo para el momento, para esta vida, en lugar de tener los ojos puestos en la vida eterna (Marcos 12:18,24-27).


c. La levadura de Herodes.
(Marcos 8:15) Y El les encargaba diciendo: ¡Tened cuidado! Guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.

Aunque muchos tengan una mala impresión de Herodes, él era una persona muy involucrada con los asuntos religiosos. Se hacía pasar como “hombre piadoso”, pero en realidad no vivía como Dios manda. 

A Herodes le llamaba mucho la atención lo que predicaba Juan el Bautista (Mar. 6:20). Sin embargo, sus mensajes sólo lo emocionaban y le “picaban los oídos”, pero no estuvo dispuesto a dar pasos de arrepentimiento y cambio. Prefería quedar bien con la gente que con Dios. Al final, él mandó a cortar la cabeza de Juan para quedar bien con sus invitados (Mar. 6:14-28). 


d. La levadura de Corinto. 
También Pablo hace referencia a la levadura, en relación a la iglesia en Corintio...
(1 Corintios 5:1-2) En efecto, se oye que entre vosotros hay inmoralidad, y una inmoralidad tal como no existe ni siquiera entre los gentiles, al extremo de que alguno tiene la mujer de su padre. Y os habéis vuelto arrogantes en lugar de haberos entristecido, para que el que de entre vosotros ha cometido esta acción fuera expulsado de en medio de vosotros.

La levadura de los Corintios es la tolerancia al pecado entre los miembros de la iglesia. Pablo dijo que debía sacarse.
(1 Corintios 5:6-8) No es buena vuestra jactancia. ¿Acaso no sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois, sin levadura, porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. 

No hay duda que somos salvos por gracia, y la sangre del Cordero nos limpia de todo pecado. Pero una vez perdonados, debemos dejar atrás el pecado y comenzar a dar fruto de arrepentimiento. 
(1 Corintios 6:8-11) Por el contrario, vosotros mismos cometéis injusticias y defraudáis, y esto a los hermanos. ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.
Si fuimos limpios, ya no debemos revolcarnos en el lodo del pecado (2 Cor. 12:20-21). Esta es precisamente la lección de la Fiesta de Panes Sin Levadura…

Ahora que estamos en la Semana de Panes Sin Levadura, examinémonos. Saquemos la levadura de las malas intenciones, de rebeldía, de hipocresía, de religiosidad. Vivamos una vida en libertad, con sinceridad y verdad. 

FRUTO DE LA REDENCIÓN
En la Pascua celebramos el regalo de redención que Dios nos dio, gracias a la sangre del Cordero. En Panes sin Levadura comenzamos a dar el fruto del regalo de esa redención, y lo hacemos quitando la levadura de nuestras vidas. 

La mejor forma de apreciar la redención es vivir en libertad, lo cual logramos al quitarnos las cadenas de impiedad que no nos dejan ser libres y vivir en nuestro completo potencial. El Cordero de Dios pagó por nuestra redención; ahora nosotros debemos vivir de tal forma que honre el precio que se pagó por salvarnos. 

domingo, 9 de abril de 2017

PASCUA: Fiesta de Redención


La Pascua es la primera de las siete Fiestas bíblicas a las que el Señor convoca a Su Pueblo a celebrar (Levítico 23): Pascua, Panes sin Levadura, Primicias, Semanas, Trompetas, Expiación y Tabernáculos.  Estas fiestas celebran las diferentes etapas del proceso de Redención.  
(Levítico 23:4-5)  Estas son las fiestas señaladas por el SEÑOR, santas convocaciones que vosotros proclamaréis en las fechas señaladas para ellas:  (5)  En el mes primero, el día catorce del mes, al anochecer, es la Pascua del SEÑOR.

En la Biblia, el primer mes también se conoce como Nisán.  El día 14 de Nisán, por la tarde, se celebra la Pascua.  Es una cita divina; un día para celebrar con la familia lo que Dios ha hecho por nosotros.  La Pascua es la celebración del inicio de nuestra Redención.  


Por definición, “redención” es el pago o rescate que se da para conseguir la libertad de una persona que está esclava o cautiva.  

Históricamente, la Pascua celebra el día en que Dios pagó el precio de la libertad de Su pueblo, Israel, quienes eran esclavos en Egipto.  Esa libertad se pagó con precio de sangre: la muerte del Cordero de la Pascua. 
(Éxodo 12:21-24)  Entonces Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad del rebaño corderos para vosotros según vuestras familias, y sacrificad la pascua.  (22)  Y tomaréis un manojo de hisopo, y lo mojaréis en la sangre que está en la vasija, y untaréis con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta; y ninguno de vosotros saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.  (23)  Pues el SEÑOR pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, el SEÑOR pasará de largo aquella puerta, y no permitirá que el ángel destructor entre en vuestras casas para heriros.  
(Éxodo 12:13)  Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros  cuando yo hiera la tierra de Egipto.

Todo primogénito debía morir en esa ocasión.  Sólo se salvaron los que se cubrieron con la sangre del Cordero de la Pascua, que murió como sustituto.

CELEBRACIÓN PARA SIEMPRE
Esta celebración no sólo fue ordenada para aquella generación que fue esclava en Egipto, sino que es una invitación para todas las generaciones…
(Éxodo 12:24)  Y guardaréis esta ceremonia como ordenanza para vosotros y para vuestros hijos para siempre.
(Éxodo 12:14)  Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta al SEÑOR; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.

La invitación a celebrar la Pascua es para todos los creyentes por una simple razón: Así como Dios redimió a los israelitas de la esclavitud en Egipto, también todos los creyentes hemos sido librados de un tipo de esclavitud...
(Juan 8:33-34)  Ellos le contestaron: Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"?  (34)  Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado.

Tal vez hoy nos creemos ser “libres y soberanos”, pero la realidad espiritual es que todo ser humano nace siendo esclavo del pecado.  Lo único que nos libra del pecado es la sangre del Cordero.  El Señor no sólo nos perdona por los pecados pasados, sino que también nos redime de esa vida de pecado para que podamos vivir bien…
(1 Pedro 1:18-19)  sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata,  (19)  sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo.

La Redención de Dios es completa.  No sólo salvó a los israelitas de la esclavitud, sino que les enseñó a vivir de tal forma que les vaya bien a ellos y a sus hijos. 
(Deuteronomio 5:32-33)  Y cuidad de hacer tal como el SEÑOR vuestro Dios os ha mandado; no os desviéis a la derecha ni a la izquierda.  (33)  Andad en todo el camino que el SEÑOR vuestro Dios os ha mandado, a fin de que viváis y os vaya bien, y prolonguéis vuestros días en la tierra que vais a poseer.


PANES SIN LEVADURA
Conectado con la Pascua, se celebra otra fiesta: Panes Sin Levadura.  Esta celebración dura siete días en los cuales no se come levadura.  En la Biblia, la levadura representa el pecado.  Esta semana “sin levadura” representa el compromiso del creyente a vivir una vida pura, sin pecado.  

Luego de reconocer que Jesús murió por nosotros en la cruz, pagando nuestra deuda de pecado, es consecuente que nosotros mostremos agradecimiento por el alto precio que Él tuvo que pagar.  Jesús murió en la cruz para limpiarnos de nuestro pecado…entonces ahora nos toca responder a nosotros, comprometiéndonos a vivir una vida digna de ese sacrificio—“sin levadura”, sin pecado. 
(1 Corintios 5:7-8)  Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado.  (8)  Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad.

Antes éramos esclavos al pecado...Pero cuando creemos en Jesús, su sangre nos limpia de todo pecado.  No sólo eso, sino que nos ayuda a transformar nuestra vida.  En lugar de ser esclavos de pecado, ahora somos “siervos de justicia”…
(Romanos 6:16-18)  ¿No sabéis que cuando os presentáis a alguno como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?  (17)  Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la que fuisteis entregados;  (18)  y habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.

Luego de ser salvos, no debemos conformarnos a seguir viviendo como siempre, sino debemos buscar ser transformados…
(1 Pedro 1:14-19)  Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais en vuestra ignorancia,  (15)  sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;  (16)  porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy Santo.  (17)  Y si invocáis como Padre a aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación;  (18)  sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata,  (19)  sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo. 

Con su vida, Jesús nos dejó el ejemplo de cómo debemos vivir de ahora en adelante…
(1 Pedro 2:21-24)  Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas,  (22)  El cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en su boca;  (23)  y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia;  (24)  y El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados. 

EN MEMORIA DE MI
La última vez que Jesús celebró la Pascua con sus discípulos fue muy especial, porque allí él les explicó que Él iba a ser nuestro Redentor.  Lo que los israelitas habían celebrado por siglos era sólo una sombra de lo que Él iba a hacer en las siguientes horas de ese 14 de Nisán.  



Muchos dicen que Jesús “instituyó la Santa Cena”, pero esa cena no era algo nuevo, sino una celebración milenaria en la cual se parte pan y se toma vino, entre otras cosas.  Jesús estaba celebrando la fiesta de la Pascua con sus discípulos.  Lo que fue diferente en esa ocasión es que Él explicó lo que la Pascua revela del  Mesías y cómo Él lo cumpliría.  Esa última noche, Jesús celebró la Fiesta, y dijo: “hagan esto en memoria de mí”.  
(Lucas 22:14-19)  Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa, y con El los apóstoles,  (15)  y les dijo: Intensamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer;  (16)  porque os digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios.  (17)  Y habiendo tomado una copa, después de haber dado gracias, dijo: Tomad esto y repartidlo entre vosotros;  (18)  porque os digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios.  (19)  Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.

Jesús celebró la Pascua tal como los israelitas la venían celebrando por siglos.  En cada paso, él fue explicando lo que la Fiesta revelaba de Él.  Pocas horas después, Él murió en la cruz como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), a la misma hora que el sumo sacerdote estaba sacrificando el último cordero en el Altar del Templo.   

El Señor invita a todas las generaciones de creyentes a celebrar la Pascua, no para cumplir con un ritual, sino para agradecer su Redención y llevarnos a conciencia de la vida que debemos vivir en honor a ello.

Pero esta fiesta no es para “cualquiera” sino sólo para los creyentes.  No es un banquete para el estómago sino una cena espiritual para meditar sobre nuestra redención.  Por eso, Pablo advierte que no comamos la Pascua “indignamente”…
(1 Corintios 11:23-30)  Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan,  (24)  y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí.  (25)  De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí.  (26)  Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.  (27)  De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.  (28)  Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.  (29)  Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí.  (30)  Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen.



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