lunes, 31 de julio de 2017

9 de AV (Tisha B'Av)



El 9 de Av (mes 5 del calendario bíblico, en hebreo: Tisha B'Av) es un día oscuro en la historia de Israel, ya que en ese día fue destruido el Templo—tanto el primero como el segundo:

1.  El Primer Templo fue destruido por los babilonios en el año 587 a.C.
2.  El Segundo Templo fue destruido por el ejército romano en el año 70 d.C.

Por esta razón se ha establecido entre los judíos la costumbre de ayunar en ese día.  

Aun hoy este ayuno sigue vigente porque el Templo en Jerusalén aún no ha sido restaurado.   Los judíos volvieron a la Tierra Prometida, y establecieron el estado de Israel en 1948, y aún recuperaron el dominio sobre Jerusalén en la Guerra de 1967, pero el Monte del Templo sigue ocupado; en el lugar donde estaba el Santuario del Templo, hoy se encuentra el Domo de la Roca, y a un lado la Mezquita Al-aqsa.  

Actualmente hay un gran dilema sobre el derecho de los judíos sobre el Monte del Templo, y no sólo nos referimos a la construcción del Templo sino aún el derecho de subir y orar en esa área.  Hay muchos argumentos a favor y en contra, desde una perspectiva política e histórica; pero lo que aquí nos interesa es buscar lo que la Biblia dice al respecto.  ¿Cuál es la opinión de Dios sobre el Templo y su posible reconstrucción?  

Hay mucho que decir al respecto, pero hoy nos enfocaremos en algo que el profeta Zacarías escribió…

ECO DEL LAMENTO
Encontramos un eco del la destrucción del Templo en la boca del Ángel del Señor:
(Zacarías 1:12)  Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado?

Dios permitió la destrucción del Templo debido al pecado del pueblo de Israel (1 Reyes 9:6-9); pero Él dejó claro que no sería para siempre…
 (Nehemías 1:8-9)  Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.

Los profetas hablaron sobre la restauración de Jerusalén y de la Casa de Dios.  La pregunta entonces es: ¿Hasta cuándo? 

El Señor respondió a esta pregunta que hizo el Ángel de Jehová:
(Zacarías 1:13-17)  Y Jehová respondió buenas palabras,  palabras consoladoras,  al ángel que hablaba conmigo.  Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion.  Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal.  Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén.  Clama aún,  diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén.

En este 9 de Av tenemos palabras de consuelo: Jerusalén será restaurada. 

El Señor escogió Jerusalén como su Ciudad especial, y esto no lo hizo sólo por un tiempo sino ¡para siempre!  La Palabra dice que el Señor regresará y morará allí, en el Monte del Templo, el lugar donde puso Su Nombre.  Dios aún escogerá a Jerusalén y todavía consolará a Sión…

lunes, 10 de julio de 2017

17 TAMUZ: Pecado del Becerro de Oro


Pecado del Becerro de Oro (Marc Chagall)
El día 17 de Tamuz** (día 17 del mes 4 bíblico), del calendario bíblico, ocurrió una gran tragedia espiritual en la historia del pueblo de Dios. Según la tradición, en esta fecha los israelitas hicieron una fiesta para adorar el Becerro de Oro en el desierto.
(Éxodo 32:1-5) Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses* que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová.

* La palabra que se traduce como “dioses”, en hebreo es “Elohim”, que también es un Nombre de Dios.

A primera vista podría parecer que los israelitas estaban pidiendo que Aarón les hiciera un “dios pagano”, pero el texto bíblico nos lleva a otra conclusión, ya que Aarón dijo que lo que representaba esa imagen: “éste es tu Dios que te ha sacado de la tierra de Egipto” (Exo. 32:4). Era la Imagen de Dios invisible.

¿Por qué lo hicieron? Los israelitas no sólo estaban buscando a un líder, pues ya lo tenían en la persona de Aarón. Lo que ellos deseaban era un sustituto de Moisés a quien habían “endiosado”. Por eso, no les pareció ilógico pedirle a Aaron que hiciera “dioses” que sirvieran como un nuevo “intermediario” entre Dios y los hombres.

El pueblo pidió una “imagen de Dios”, algo visible que sustituyera a Moisés como su intermediario (Exo. 24:1). Aparentemente ellos no querían tratar directamente con Dios.
adorar la imagen falsa de Dios en este día (Exo. 32:1-4).  Dado que les daba miedo tener una relación directa con Dios, el pueblo le pidió a Aarón que hiciera una imagen del Dios que los sacó de Egipto.  Ellos preferían tratar con la “imagen” que con Dios mismo. 

El “Pecado del Becerro de Oro” no consiste en la adoración de un ídolo pagano, sino pretender adorar a Dios a través de una imagen falsa de Él o a través de un intermediario. 

 La “religión” puede ser una forma en la que se expresa este pecado. Muchas religiones están diseñadas por el hombre, y presentan una imagen incompleta de Dios. Hablan de Dios, pero prefieren “bajar” a Dios a su nivel en lugar de hacer el esfuerzo de “elevarse” a Él.  Como Dios es demasiado grande, prefieren definirlo a su manera, y lo encasillan en un pequeño cuadro que pueden comprender con el limitado conocimiento humano.  

Tablas de la Ley (Marc Chagall)

La consecuencia de este pecado fue el alejamiento de Dios y el rompimiento de las Tablas de la Ley. No es casualidad que quienes siguen a una religión en lugar de acercarse a Dios, al final terminen alejados del Señor y rechazando la Ley (heb. Torá).

**Nota: el 17 de Tamuz coincide en el calendario gregoriano con: 11 julio 2017


lunes, 22 de mayo de 2017

50 años: Jerusalén Reunificada



Este año (2017) se cumplen 50 años de una Jerusalén unificada bajo la bandera de Israel. Antes de esto, Jerusalén estaba partida en dos: 
  1. Jerusalén oriental y la Ciudad Antigua fue tomada por los jordanos;
  2. la Ciudad Nueva quedó bajo control del nuevo Estado de Israel, recién formado en 1948. 
Desde 1948 hasta 1967, Jerusalén permaneció partida en dos, separada por la Franja de Armisticio de 1949. Los judíos tenían prohibido entrar a la Ciudad Vieja, y ya no tenían acceso a orar en el Muro de los Lamentos. La presencia cristiana también sufrió en el este de Jerusalén dada la islamización del este por políticas del gobierno jordano. La población cristiana en el sector bajó de 25,000 a 9,000. 

Las cosas cambiaron en 1967, cuando una coalición de naciones árabes decidieron atacar a Israel con el objetivo de acabar con ellos por completo. Así comenzó la Guerra de los Seis Días. Jordania e Irak atacaron por el oriente, Líbano y Siria por el norte, y Egipto y Arabia desde el Sur. Parecía una guerra al estilo “David & Goliat”. Sorpresivamente, así como en la historia bíblica, la pequeña nación judía venció a los “filisteos” (de donde curiosamente viene el término: “palestino”). 

Israel no sólo se “salvó” milagrosamente de tal ataque multilateral, sino que lograron ganar amplios territorios: la Península del Sinaí, los Altos del Golan, la Ribera Occidental hasta el Río Jordán…y de todas las ganancias, la más valiosa fue Jerusalén oriental, que incluía la explanada del Templo. 

Desde que Israel tomó control de toda Jerusalén, se abrieron las puertas de la Ciudad Vieja, y los judíos pudieron volver a visitar el Muro de los Lamentos, y reconstruir el barrio judío y las sinagogas que los jordanos habían destruido, convirtiéndolas en muladares. 

Ya han pasado 50 años desde entonces, y este 24 de Mayo se celebra en Jerusalén el Jubileo de la Reunificación de la Ciudad Santa.


Y hay esperanza para tu porvenir—declara el SEÑOR—,
los hijos volverán a su territorio.
(Jeremías 31:17)

  Plantados están nuestros pies dentro de tus puertas, oh Jerusalén.  
Jerusalén, que está edificada como ciudad compacta, bien unida,  
a la cual suben las tribus, las tribus del SEÑOR, 
(lo cual es ordenanza para Israel) para alabar el nombre del SEÑOR.  
Porque allí se establecieron tronos para juicio, los tronos de la casa de David.  
Orad por la paz de Jerusalén: Sean prosperados los que te aman.  
Haya paz dentro de tus muros, y prosperidad en tus palacios.  
Por amor de mis hermanos y de mis amigos diré ahora: Sea la paz en ti.

(Salmo 122:2-8)


lunes, 17 de abril de 2017

CONTEO DEL OMER


Luego de la semana de Pascua, uno pensaría que los días de fiesta ya se acabaron. Pero en realidad la conciencia festiva debe continuar.  El proceso de redención que comenzó en Pascua aún no se ha completado. Lo que comienza en la Pascua, se completa en la Fiesta de las Semanas, también conocido como Pentecostés. 

Dios quiere que conectemos ambas fiestas con lo que se conoce como el “CONTEO DEL OMER”, y éstas son las instrucciones que el Señor dio al respecto: 
(Levítico 23:15-16)  Contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que trajisteis la gavilla de la ofrenda mecida; contaréis siete semanas completas. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo día de reposo; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna al SEÑOR. 

A partir del Día de Primicias se cuentan siete semanas, es decir, 49 días. El día cincuenta es una fiesta para el Señor: la Fiesta de Semanas (hebreo: Shavuot), conocida como Pentecostés.

La Biblia dice que el día 50 cae “al día siguiente del séptimo día de reposo” (Lev. 23:16), es decir, domingo. El conteo debe comenzar el domingo de Primicias.


CONEXIÓN ENTRE PASCUA Y PENTECOSTÉS
¿Qué relación tiene la Pascua con la Fiesta de Semanas? 
La conexión más evidente es la agrícola. Los primeros frutos de la cosecha de la cebada se presentan en la fiesta de Primicias. En cuanto a la cosecha de trigo, los primeros frutos se presentan en la fiesta de Semanas



Pero esta explicación natural es sombra de una revelación espiritual más profunda. Como ya mencionamos, las fiestas nos hablan acerca de nuestra redención, la cual no es sólo un “evento” sino un proceso. Lo que comenzó en Pascua, sigue en Panes Sin Levadura y Primicias, y nos lleva hasta Pentecostés. Aun allí no termina el camino, sino que sigue en las otras fiestas (de las cuales hablaremos en su momento). 

Las fiestas son la sombra, y el mensaje espiritual es el siguiente: nuestra redención comienza cuando creemos que Jesús murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, pero allí no termina… luego de ser salvos, debemos comenzar a vivir como Dios manda, como siervos de Dios y no como esclavos del pecado. Por lo tanto, no es “casualidad” que Dios entregara la Ley (la Torá, lit. instrucción) en el Mt. Sinaí precisamente en el día de Pentecostés.

Al entender este proceso, vemos la importancia del “Conteo del Omer”, pues éste conecta las tres fiestas de la Semana de Pascua con la fiesta de Semanas (o Pentecostés).  

La redención que comienza con nuestra confesión de fe debe llevarnos a aprender y a poner en práctica Su Palabra. La fe debe ir acompañada de acción. Ese es el fruto que presentamos al Señor. Es el fruto del arrepentimiento, del cambio, de la redención. Ya no somos esclavos al pecado, ahora somos siervos del Dios Altísimo, quien nos adoptó como hijos.
(Romanos 6:17-18)   Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la que fuisteis entregados; y habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.



sábado, 15 de abril de 2017

Esencia de PRIMICIAS


La tercera fiesta de Redención es conocida como: Primicias, o Primeros Frutos (en hebreo: Bikurim). Era el día en que el pueblo de Dios debía presentar los primeros frutos de la cosecha de cebada, que se recogía en primavera.
(Levítico 23:9-11) Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, y segareis su mies, traeréis al sacerdote un manojo de los primeros frutos de vuestra siega; y el sacerdote mecerá el manojo delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del sábado lo mecerá el sacerdote.

Esta fiesta se celebra el domingo* (al día siguiente del día de reposo) de la semana de Panes Sin Levadura (15 al 21 de Nisán).
* [Nota: Hay una controversia sobre la fecha de las fiestas de Primicias y Semanas (heb. Shavuot), las cuales están conectadas. Los fariseos y los saduceos interpretaban de distinta forma la fecha. Pueden leer la explicación de esta controversia al final de la siguiente entrada: Fecha de Shavuot]



OFRENDA PARA ESTA FIESTA
En ese día (domingo de la semana de Pascua) todo israelita debía presentar al Señor una gavilla de las primicias de la cosecha de cebada. En tiempos bíblicos, los israelitas llevaban a Jerusalén su gavilla en representación de las primicias; la llevaban al Templo y la entregaban a un sacerdote. Luego el sacerdote la tomaba y la mecía delante del Señor.

En Deuteronomio encontramos la instrucción que Dios dió al respecto:
(Deut. 26:1-4) Y será que, cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad, y la poseyeres, y habitares en ella; entonces tomarás de las primicias de todos los frutos de la tierra, que sacares de tu tierra que Jehová tu Dios te da, y lo pondrás en un canastillo, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre. Y llegarás al sacerdote que fuere en aquellos días, y le dirás: Reconozco hoy a Jehová tu Dios que he entrado en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos había de dar. Y el sacerdote tomará el canastillo de tu mano, y lo pondrá delante del altar de Jehová tu Dios.

Estas son las instrucciones de "qué hacer y cómo", pero a continuación el Señor nos da un vistazo a la historia y nos lleva a reconocer la razón, el "por qué" de la Fiesta...
(Deut. 26:5-10) Entonces hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y peregrinó allá con pocos hombres, y allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa. Y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y oyó Jehová nuestra voz, y vio nuestra aflicción, y nuestro trabajo, y nuestra opresión. Y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, y con brazo extendido, y con grande espanto, y con señales y con milagros: y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. Y ahora, he aquí, he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios.

Primicias no es una fiesta aislada, sino que está conectada con el proceso de la Redención, que comenzó en la Pascua. Luego de ser redimidos, Dios espera que comencemos a dar fruto. Una forma de hacerlo es entregarle lo primero a Él. Éste es el mensaje esencial de la ofrenda de las Primicias...

MENSAJE DE PRIMICIAS
Como ya mencionamos en una entrada anterior (Estaciones y Cosechas), las principales cosechas en Israel se relacionan con las fiestas. La primera cosecha es la de cebada, y sus primeros frutos deben entregarse en la fiesta de Primicias. La cosecha de trigo está vinculada a la fiesta de Pentecostés (o Semanas), y la cosecha de los frutos con Tabernáculos.

El mensaje subyacente de las ofrendas de primicias es que Dios espera que le demos lo primero a Él.
(Exodo 34:26) La primicia de los primeros frutos de tu tierra meterás en la casa de Jehová tu Dios...

Las Primicias no se limitan al fruto de nuestro trabajo, sino a todo en nuestra vida.
(Exodo 22:29-30) No demorarás en dar la primicia de tu cosecha, ni de tu lagar. Me darás el primogénito de tus hijos. Así harás con el de tu buey y de tu oveja; siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás.

Los primer nacidos del ganado debían ser ofrendados, y el hijo primogénito debía ser redimido (Exo. 13:12-15).
(Éxodo 13:2) Conságrame todo primogénito; el primer nacido de toda matriz entre los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal, me pertenece.

¿Por qué Dios pide lo primero? El Señor no lo hace porque Él necesite lo que tenemos. En realidad Dios no necesita nada, sino que lo hace para nuestro beneficio. Somos nosotros quienes neceitamos aprender a poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas.

MEDIDA DE LA OFRENDA
La ofrenda que Dios pide como primicia de la cosecha es una gavilla (Lev. 23:10-11). También se traduce como "manojo", que básicamente es lo que cabe en la mano. Es la porción que podemos sostener en la mano.
(Levítico 23:10-11) Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os daré, y seguéis su mies, entonces traeréis al sacerdote una gavilla de las primicias de vuestra cosecha. Y él mecerá la gavilla delante del SEÑOR, a fin de que seáis aceptados; el día siguiente al día de reposo el sacerdote la mecerá.

La palabra que se traduce como “gavilla” en hebreo es “Omer”, también conocido como “gomer” (Exo. 16:16-18,36). Esta es una medida de productos secos, que equivale a una décima de un efa. Esta es la misma medida del maná diario que Dios les dio a cada israelita en el desierto. Representa el sustento diario, “el pan nuestro de cada día” (Mat. 6:11).

La entrega de esta ofrenda es un expresión de fe; al entregarle a Dios lo primero, expresamos nuestra fe en que Él proveerá. Este principio lo enseñó Jesús en el Sermón del Monte:
(Mateo 6:31-33) Por tanto, no os preocupéis, diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con qué nos vestiremos?" Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Nuestra seguridad no debe estar puesta en lo que nuestras manos puedan hacer, sino en la bendición que viene de Dios. Si ponemos a Dios primero, Él traerá bendición (Eze. 44:30), y proveerá para lo que necesitemos.
(Proverbios 3:9-10) Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.

(Ezequiel 44:30) Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y de toda clase de ofrenda de vuestras ofrendas, serán para los sacerdotes; también daréis al sacerdote las primicias de vuestras masas para que haga reposar una bendición sobre vuestra casa.


CUMPLIMIENTO EN EL MESÍAS
Jesús, el Cordero de Dios, murió en la Pascua como propiciación por nuestros pecados, y fue sepultado en el primer día de Panes Sin Levadura. Al tercer día (en el dìa de la fiesta de Primicias), Jesús resucitó, venciendo así a la muerte.
 (Mateo 28:1-6) Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. Y he aquí, se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos. Y hablando el ángel, dijo a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía.

El mismo día en que se estaban presentando las primicias de primavera en el Templo, el Mesías resucitó.

Jesús no sólo resucitó en el día de Primicias, sino que la Biblia dice que Él es la Primicia en el Plan de Redención.
(Apocalipsis 1:5) ...Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con su sangre…

Sabemos que Jesús es el primogénito de Dios, pero ¿qué significa el “primogénito de los muertos”? Aunque se mencione la muerte, en realidad el concepto bíblico habla de vida y resurrección.  Pablo lo explica:
(1 Corintios 15:20-21) Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos.

Jesús fue el primero en resucitar de los muertos. Él venció a la muerte, y abrió el camino de la resurreción y la vida eterna para todo aquel que crea en Él.
(1 Corintios 15:22-23) Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida.

(Juan 11:25-26) Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?

Así que, aunque muramos, si creemos en El tendremos vida eterna. Resucitaremos en el día en que Él venga por segunda vez a la Tierra (1 Tes. 4:13-17).



Todo esto es lo que celebramos en la Fiesta de Primicias...Es día de reconocer que Dios es primero en mi vida. Es día de dar gracias por la provisión de Dios. Es día de dar gracias por la resurrección y la camino abierto para la vida eterna.