domingo, 16 de octubre de 2016

Fiesta de Tabernáculos

Ya comenzamos la celebración de Tabernáculos (en 2016, desde el 16 de octubre por la tarde, a la mañana del 24 de Octubre). Para ello, les comparto un estudio de la Esencia de Sucot...



De las siete fiestas a las que Dios nos convoca año tras año, la séptima y última es conocida en español como “Tabernáculos”, y en hebreo: Sucot.  En Levítico 23 encontramos la invitación para celebrar esta fiesta (además del día de reposo y las otras seis fiestas anuales)…
(Levítico 23:33-34Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días. 

Al igual que la Fiesta de Panes sin Levadura, Sucot también se celebra por siete días.  La fiesta comienza el día 15 del mes séptimo (Tishri), hasta el 21 del mes (aunque más adelante veremos que se añade un día más)

FIESTA A YEHOVÁ
¿En honor de quién es esta fiesta?  El texto dice que es “fiesta solemne a Jehová” (Lev. 23:34).  Es una fiesta dedicada a Dios.  Se repite este mensaje unos versículos más adelante…
(Levítico 23:41) Y le haréis fiesta a Jehová por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis. 

Esta es una fiesta que se repite año con año.  Es una cita divina que Dios hace con su Pueblo.  Esta invitación es eterna—un estatuto perpetuo (heb. Jukat Olam).  La frase “hacer fiesta” en hebreo es: Jagag, que literalmente significa: moverse en círculos. Es dar vueltas, repitiendo algo. 

El profeta Zacarías menciona que todas las naciones estarán invitadas a celebrar Sucot.  Pero esta convocación no es “opcional” sino obligatoria; en esa ocasión todos mostrarán su sumisión al Rey de Reyes. 
(Zacarías 14:16) Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. 

Quienes no vayan a adorar al Rey en Jerusalén durante esa cita divina, recibirán castigo (Zac. 14:17-19).

PRIMER DÍA DE SUCOT
De los siete días de la fiesta de Sucot, el primer día será considerado como un día de reposo especial.  No importa en qué día de la semana caiga, el día 15 de Tishri será apartado como un día de descanso, para que el pueblo atienda a la convocación.
(Levítico 23:35)  El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis…

OCTAVO DÍA
Pero también hay otro día de reposo especial en esta fiesta, además del Shabat semanal, y es el Octavo Día…
(Levítico 23:39)  Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a Jehová por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo.

Este octavo día es conocido en hebreo como: Shimini Atzeret (lit. Octavo Final).
Este también ese es un día de reposo especial, apartado para la convocación.
(Números 29:35)  El octavo día tendréis asamblea solemne; no haréis trabajo servil.

Podría parecer extraño que el texto diga que Sucot tiene siete días, y al final se añada un octavo día.  Pero hay una razón profética en esto: en el cumplimiento mesiánico, los siete días de Sucotrepresentan el Milenio, es decir, los mil años en que el Mesías va a reinar sobre toda la Tierra.  Al final de esos mil años, vendrá el cumplimiento del “Día Octavo” que representa el día en que Dios hará nuevos cielos y nueva tierra.  Será un nuevo inicio en la historia de la humanidad.
(Apocalipsis 21:1-5) Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. 

No es casualidad que se mencione la palabra “tabernáculo” en esta profecía del cumplimiento del último día de Sucot, ya que eso es precisamente lo que significa: “Sucot”, en español: tabernáculo o cabaña. 


TABERNÁCULO
Una de las instrucciones para esta fiesta es: habitar en una cabaña o tabernáculo (heb.Sucá).
(Levítico 23:42-43)  Habitaréis en tabernáculos por siete días; todo nativo de Israel vivirá en tabernáculos, para que vuestras generaciones sepan que yo hice habitar en tabernáculos a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios.

Como ya mencionamos, esta fiesta no sólo tiene un aspecto histórico (trayendo a memoria los 40 años que los israelitas vivieron en el desierto), sino también hay una revelación profética: Nuestra vida en este mundo es como una sucá, una habitación temporal; pero el Señor está preparando un hogar permanente para habitar con Su Pueblo (Apoc. 21).

Despidiéndose de sus discípulos, Jesús les dijo:
(Juan 14:2-3)  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Pablo hace referencia a este concepto de la habitación temporal (tabernáculo), y también la morada eterna celestial que esperamos…
(2 Corintios 5:1-8)  Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.  Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos,  para que lo mortal sea absorbido por la vida. Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu. Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

Esto lo entendió Abraham por fe—y nosotros debemos hacer lo mismo…
(Hebreos 11:8-10)  Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.  Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.


COSECHA DE LOS FRUTOS
Otro tema central de la Fiesta de Sucot es la cosecha de los frutos.  Pascua está vinculada con la cosecha de la cebada y Shavuot con la cosecha del trigo, pero en Sucot se cosechan los demás frutos.  En este tiempo se llevaba al Templo el diezmo y la primicia de la cosecha de otoño.
(Deu. 16:13-15)  La fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre.

Además de los frutos, también se recogían unas ramas, que aparentemente servían para construir la enramada (heb. Sucá). 
(Lev. 23:39-41) El día quince del séptimo mes, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, celebraréis la fiesta de Jehová por siete días, con reposo en el primer día y reposo en el octavo día.  Y el primer día tomaréis para vosotros frutos de árboles hermosos, hojas de palmera y ramas de árboles frondosos, y sauces de río; y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días.  Así la celebraréis como fiesta al SEÑOR por siete días en el año. Será estatuto perpetuo para todas vuestras generaciones; la celebraréis en el séptimo mes.

Dios nos convoca a esta fiesta para que nos alegremos con Él.  Es un tiempo para agradecer a Dios por lo que nos ha dado, pero también para entrar en conciencia que todo en este mundo es temporal y pasajero, y lo más importante, trascendente y permanente está por venir. 
(Mateo 6:19-21) No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.


Otros temas relacionados con Sucot:


Esta lección está disponible en AUDIO, entre las grabaciones de las Fiestas Bíblicas: ESENCIA DE SUCOT

domingo, 9 de octubre de 2016

YOM KIPUR: resumen

Está cerca el Día de Expiación (10 Tishri, 11/12 Octubre 2016). Para prepararnos, les comparto un estudio resumido del significado de este día tan importante en el calendario de Dios...



La sexta fiesta bíblica a la que Dios convocó a su pueblo es conocida como el “Día de Expiación” (en hebreo, Yom Kipur).
(Levítico 23:27-28) A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación;  tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios.

La razón por la que Dios convoca a su pueblo es muy importante: reconciliarse con Dios. Este es el día de ponerse a cuentas con Dios. Proféticamente, este día representa el momento en que el Señor vendrá como juez de la tierra. Quien se arrepienta, le serán perdonados los pecados; pero quien no lo haga, tendrá que cargar con su culpa. 

EXPIACIÓN
¿Qué significa “hacer expiación”? Hay dos caras de la moneda en cuanto a la expiación:
La Expiación tiene dos lados (como una moneda), y aunque parezcan opuestos, ambas aplican:

1. Una es pagar la pena impuesta por un delito cometido.
2. Otra es borrar la culpa por medio de algún sacrificio.

Cuando alguien comete una falta, éste debe pagar la pena. La única forma de no hacerlo es pagar una compensación o esperar que alguien más lo pague por uno.

El principio de expiación también aplica en un sentido espiritual: Todos hemos pecado, y debemos dar cuentas a Dios.
(Romanos 3:23) por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…

La pena del pecado es la muerte; y dado que todos pecamos, entonces todos estamos condenados a morir, pagando por nuestro propio pecado. Sin embargo, Dios no quiere que muramos (Eze. 18:32).
(Ezequiel 33:10-11) Tú, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos? Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?

El Señor no quiere que muramos, y por eso nos presentó otra opción: que otra persona pagara por nuestra pena. Esto fue lo que hizo Jesús, cuyo sacrificio en la cruz cubre nuestra deuda. El expió por nuestros pecados. 
(1 Pedro 3:18) Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.

Jesús murió por todo el mundo. Entonces, ¿por qué no todos son salvos? Porque para recibir ese beneficio, se requiere algo de nosotros: arrepentimiento y reconocimiento de Jesús. Quien se arrepiente, le serán perdonados sus pecados; pero quien no lo hace, tendrá que cargar con su culpa.  Esto fue lo que Jesús le explicó a Nicodemo:
(Juan 3:16-18)  Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. El que cree en El no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Jesús ya pagó el precio de nuestra condena, el justo muriendo en la cruz como el Cordero de la pascua (Juan 1:29). Todo lo que debemos hacer es arrepentirnos y aceptar la expiación que Jesús hizo por nosotros. 

Pablo también explica cómo Jesús nos ha reconciliado con Dios…
(Romanos 3:24-26) siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Entonces hay dos opciones:
1. Aceptamos la expiación de Jesús; o,
2. Expiamos cada uno por los pecados cometidos.


ESTATUTO PERPETUO
Mientras que esperamos que el Señor regrese para traer justicia y paz, Él nos ha invitado a celebrar el Día de Expiación como estatuto perpetuo (heb. L’Jukat Olam, que quiere decir: ¡para siempre!)
(Levítico 16:29-31) Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros. Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová. Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo.

Año tras año repasamos el día en que el Señor vendrá a juzgar al mundo, y perdonará a los que arrepienta. Haremos bien en estar preparados (Mat. 24:44). Y aún cuando no sea la hora de Su venida, el pueblo de Dios se beneficia de entrar en el proceso de arrepentimiento y restauración personal.

DOS MANDATOS PARA EL PUEBLO
Las instrucciones especiales para este día eran simples:
1.  “Humillaréis vuestras almas
2.  “No haréis obra alguna

1.  “Humillaréis vuestras almas
“Humillar” en hebreo es: Aná, que literalmente significa: deprimir. También puede traducirse como: abatir, afligir, debilitar, quebrantar, someterse.

Una forma muy efectiva de afligirse voluntariamente es el ayuno.  Así ha sido interpretado por lo que está escrito en las siguientes referencias bíblicas…
(Salmo 69:10)  Lloré afligiendo con ayuno mi alma, y esto me ha sido por afrenta.
(Isaías 58:3)  ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.

El propósito del ayuno es humillarse delante de Dios; es doblegar la voluntad propia para someterse a la voluntad del Señor. La aflicción de Yom Kipur no es para condenarnos sino para ponernos en la posición correcta con respecto al Señor y limpiar nuestras vidas.  

2.  “No haréis obra alguna
El reposo es el mensaje central de todas las fiestas.  Debemos aprender a reposar en Dios.  Esto implica soltar el control y confiar en Dios…descansar en Él.  Pero, ¡cuánto le cuesta al ser humano hacer esto!  Si no soltamos el control de nuestra propia vida, el Señor no podrá tomar el timón—y él es el único que puede salvarnos. 

En las instrucciones de Levítico 23 hay una advertencia muy seria, que tiene que ver con el reposo:
(Levítico 23:29-30) Si alguna persona no se humilla en este mismo día, será cortada de su pueblo. Y a cualquier persona que haga trabajo alguno en este mismo día, a esa persona la exterminaré de entre su pueblo.

La consecuencia de no humillarse en ese día y no reposar es muy fuerte: tal persona será cortada del pueblo de Dios.  Suena drástico, pero ahora tratemos de entender lo que quiere en un sentido espiritual… 

En un sentido espiritual, el trabajo representa nuestras obras, y el reposo representa el descanso que encontramos al saber que no son nuestras propias obras las que nos salvan, sino la obra de Dios en nuestras vidas. Nadie es lo suficientemente justo para salvarse a sí mismo (Rom. 3:24; Gal. 2:16): por lo tanto, en Yom Kipur descansamos en la obra de redención que el Mesías hizo por nosotros.
(1 Juan 1:8-9) Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Jesús murió como el Cordero de Dios en la Pascua, y su sangre nos libra de la muerte.  Él no tendrá que morir de nuevo en su segunda venida (pues ya lo hizo en su primera, Heb. 9:11-12), pero lo que Él hará en ese día será “poner fin a la iniquidad” (Daniel 9:24).  Finalmente se romperá la herencia de pecado que viene desde Adán. 
(Hebreos 9:27-28)  Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Esto es lo que repasamos y esperamos en el Día de Expiación, Yom Kipur.

EN EL LUGAR SANTISIMO
Un dato interesante de esta celebración es que éste era el único día en que el Sumo Sacerdote podía entrar al Lugar Santísimo en el Templo (Heb. 9:6-8).
(Levítico 16:2) Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.

En el Lugar Santísimo, el sumo sacerdote rociaba la sangre del sacrificio sobre el Arca del Pacto (en el propiciatorio), como un acto para pedir perdón por los pecados de todo el pueblo.

En ese momento, el sumo sacerdote se encontraba “cara a cara” con Dios, pues la Biblia dice que la Presencia de Dios se manifestaba sobre el propiciatorio del Arca del Pacto.
(Éxodo 25:22) Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.

El Día de Expiación representa el día en que veremos de nuevo a Dios “cara a cara”, sin morir.
(1 Corintios 13:12)  Ahora vemos por espejo,  oscuramente;  mas entonces veremos cara a cara.  Ahora conozco en parte;  pero entonces conoceré como fui conocido.

FINAL DE YOM KIPUR
La última ceremonia del día de Yom Kipur se conoce en hebreo como Neilá. En el último minuto del día (al caer la tarde), se cierran las puertas de la sinagoga, lo cual simboliza que se cierra la última oportunidad para arrepentirse. En el cumplimiento mesiánico, cuando venga el Día del Señor, esa ceremonia no será un ensayo, sino el evento real. Cuando llegue el Día, ya será demasiado tarde para arrepentirse.


Les invito a que lean sobre la ceremonia especial que se realizaba en el Templo en ese día, la cual es muy significativa. Visiten el siguiente enlace: Ceremonia en Yom Kipur



sábado, 1 de octubre de 2016

Fiesta de Trompetas: Resumen

Trompetas es la quinta de las fiestas de redención, siendo las primeras cuatro: Pascua, Panes Sin Levadura, Primicias, Semanas (Levítico 23).

La Fiesta de Trompetas tiene muchos significados proféticos, conectados con la segunda venida del Mesías. Pero antes de ver hacia el futuro, primero veamos el trasfondo histórico de esta fiesta…

AÑO NUEVO
Esta fiesta es más conocida hoy como Rosh Hashaná, que literalmente significa "Cabeza de año".  Se considera como “el año nuevo”, ya que en este día Dios creó al hombre. A partir de ese momento comenzó el conteo y la historia de la humanidad. 

Al principio, Adán vivía en perfecta paz con Dios en el huerto del Edén. Pero luego del pecado y la caída, el hombre se alejó de Dios.  A partir de ese momento, la humanidad fue de mal en peor, al punto que sólo quedaba una familia justa en todo el mundo. En ese momento, Dios decidió salvar a Noé y su familia, para así salvar al ser humano de su autodestrucción. De esa forma, Dios le dio una nueva oportunidad a la humanidad. 

No es casualidad que el día en que se secaron las aguas del Diluvio fue el 1er día del primer mes. 
(Génesis 8:13) Y aconteció que en el año seiscientos uno de Noé , en el mes primero, el día primero del mes, se secaron las aguas sobre la tierra. Entonces Noé quitó la cubierta del arca y miró, y he aquí, estaba seca la superficie de la tierra.

Noé y su familia representaron un nuevo inicio para la humanidad, una nueva oportunidad para hacer las cosas como Dios manda. Pero el pecado aún no había sido borrado, y los hombres volvieron a apartarse de Dios. 

CAMBIO EN EL CALENDARIO
Desde Génesis 1 a Exodo 11, el mes de Rosh Hashana era el primero. Pero a partir de Exodo 12, Dios cambió el orden de su calendario, escogiendo el mes de la Pascua (Nisán) como el primer mes del año bíblico. Esto dejó al mes de la fiesta de Trompetas (Tishri) como el séptimo.

Muchos consideran esta fiesta como "el año nuevo judío", pero la Biblia pone más énfasis en las trompetas. Vamos ahora por qué se llama así…

DIA DE TROMPETAS
Dios convocó esta fiesta para una fecha específica, y dio instrucciones simples de lo que se debía hacer en ese día…
(Levítico 23:24)  Habla a los hijos de Israel y diles: En el séptimo mes, el primer día del mes, tendréis día de reposo, un memorial al son de trompetas, una santa convocación.

(Num. 29:1)  En el séptimo mes, el primer día del mes, tendréis también santa convocación; no haréis trabajo servil. Será para vosotros día de tocar las trompetas.

¿Con qué propósito se toca la trompeta o el shofar?  Según la tradición hebrea, se toca con diferentes propósitos (basados en las instrucciones de Números 10):

  • como un llamado de atención a la congregación. 
  • como alarma por una amenaza inminente
  • para convocar al pueblo a una asamblea.

El shofar sirve como una alarma y un llamado para arrepentirse. En hebreo, la palabra para “arrepentimiento” es: Teshuvá, que significa literalmente: retorno.  En el concepto bíblico, el arrepentimiento es regresar al Buen Camino, a la voluntad de Dios.  Pecar implica apartarse del camino, y arrepentirse implica regresar a hacer las cosas como Dios manda. El sonido del shofar en Yom Teruá es un llamado para analizar nuestras vidas y regresar si nos hemos desviado.  

VIENE EL DIA DE JUICIO
El Día de la Trompeta sirve como advertencia que ya viene el “Día del Juicio”, vinculado con el Día de Expiación (heb. Yom Kipur). 
(Joel 2:1)  Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano.

El Día de Trompetas abre un período de diez días de arrepentimiento, que en la tradición hebrea se conocen como los “Días Temibles”.  Son los últimos días en los cuales el pueblo tiene la oportunidad de arrepentirse y ponerse a cuentas con Dios, antes que llegue el Día de Expiación, el cual está proféticamente vinculado con la Segunda Venida de Jesús y el día del juicio (Sof. 1:14-18).
(Sofonías 2:1-3)  Congregaos y meditad, oh nación sin pudor, antes que tenga efecto el decreto, y el día se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehová, antes que el día de la ira de Jehová venga sobre vosotros.  Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová.

(Joel 2:5-17)  Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea.  Reunid al pueblo, santificad la reunión…y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo…

La respuesta de Dios al arrepentimiento es el perdón.
(Joel 2:18)  Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo.

La Fiesta de Trompetas es un día para arrepentirse y recibir el perdón de Dios.
(Miqueas 7:18-19) ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.  El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. 

DIA ESCONDIDO
La Fiesta de Trompetas (heb. Yom Teruá) también es conocida como “el Día Escondido”. ¿Por qué recibe ese peculiar nombre?  Por la simple razón que no se sabe el día en que caerá. Para entender esto, debemos conocer cómo se determina el inicio de un mes en el calendario bíblico…

INICIO DEL MES: Luna Nueva
El evento que marca el inicio de un mes en el calendario bíblico es la aparición de la luna nueva.  Luego de “esconderse” a la vista la luna por varios días en la oscuridad, ésta vuelve a aparecer como una uñita blanca.  En momento en que la luna vuelve a hacerse visible, allí se marca el inicio del mes bíblico. 

Pero, debido a que la luna, el sol y la tierra tienen diferentes ritmos astronómicos, en ciertos meses del año es difícil calcular cuando aparecerá la luna.  Por esta razón, hay ciertos días que no se sabe si es el día final del mes o el principio del próximo.  Por ende, lo que lo determina el inicio del mes es el avistamiento de la luna.

ROSH HASHANA EN LUNA NUEVA 
La única fiesta que cae en luna nueva es Rosh Hashana, es decir, la Fiesta de Trompetas (heb.Yom Teruá).  Y por esta razón se apartan dos días para esta fiesta (Tishri 1-2, mes 7)…porque no se sabe el día en que comenzará.  Todo dependerá del día y la hora en que aparezca la luna nueva y se haga visible. 

Este fenómeno especial de la Fiesta de Trompetas ha hecho que reciba el nombre de “Día Escondido” (en hebreo, Yom Kesé). 

Y cuando finalmente aparece la luna en el mes 7, el pueblo de Dios comienza a sonar el shofar, porque ha dado inicio Yom Teruá, el Día de Sonar las trompetas (Lev. 23:23-24), la santa convocación del Señor. A este día señalado es el que se refiere el salmista:
(Salmo 81:3) Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.

Proféticamente, esta fiesta habla de la segunda venida del Señor.  En ese día sonará una trompeta desde los cielos…
(1 Tesalonicenses 4:16-17)  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

La celebración de esta fiesta, año con año, es un repaso profético de ese día escondido.

Aunque no sepamos el día y la hora en que vendrá el Señor, Jesús nos llama a estar preparados… 
(Marcos 13:32-37) Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.  Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.



lunes, 29 de agosto de 2016

PERÍODO DE ARREPENTIMIENTO




Previo al Día de Expiación (heb. Yom Kipur), hay un período de 40 días que se conoce como: Período de arrepentimiento (en hebreo: Teshuvá). Este período va del 1 de Elul (mes 6 del calendario bíblico) al 10 de Tishri (mes 7), día en que se guarda la fiesta de expiación (Levítico 23:27-28).
(Levítico 23:27-28) A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios.

Tradicionalmente, los judíos tocan el shofar durante los 30 días del mes de Elul (mes 6), como una señal para llamar al pueblo al arrepentimiento, llamándoles a regresar a Dios antes que se cierre la puerta del perdón en el Día de Expiación (heb. Yom Kipur).  A lo largo de la Biblia, podemos ver que Dios nunca envía juicio sin primero enviar una advertencia y un llamado de atención.  El shofar o trompeta funciona como una advertencia.  

En el cumplimiento mesiánico, el Día de Expiación representa el día en que Jesús (heb. Yeshua) regrese por segunda vez. En esa ocasión, Él va a venir como Rey y como Juez.  Va a ser coronado como Rey de toda la Tierra, pero también va venir a juzgar a todos aquellos que han pecado, y a salvar a todos aquellos que se arrepientan.  Por eso es tan importante estar preparados en arrepentimiento para Su venida. 
(Hechos 17:30)  Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. 

El período de 40 días de arrepentimiento es en preparación para el Día de Expiación (Yom Kipur). Este día es considerado como el más solemne, en el cual se nos invita a “afligir nuestras almas”.
(Levítico 16:30-31)  Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová. Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo.

¿QUÉ SIGNIFICA ARREPENTIRSE?
La palabra “arrepentimiento” en hebreo es: Teshuvá, que literalmente significa: regresar o volverse. Arrepentirse no es “sentir remordimiento”; más bien, es reconocer en dónde uno se ha desviado del buen camino, y retornar a Dios.

Hacer Teshuvá implica examinarse a uno mismo para llegar a descubrir si se ha apartado del camino de Dios, con el propósito de rectificar los errores y tomar la determinación de no pecar más.  Es un esfuerzo consciente de dejar el mal y regresar a Dios. Es enmendar el camino.  Es dar un giro, y voltearse hacia la dirección correcta.

El arrepentimiento está vinculado con la conversión.  Convertirse significa cambiar, enderezarse, volverse al estado original.  La conversión no es sólo la confesión de fe, al creer en Jesús. Esta confesión es tan sólo el inicio. La conversión implica un proceso de transformación, dejando atrás lo que uno era antes (un pecador), para transformarse en un hombre nuevo (un santo).
(Efesios 4:22-24)  En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

En Hechos vemos que antes que venga el avivamiento y regrese Jesús, Dios espera que su pueblo se arrepienta y se convierta.
(Hechos 3:19-20)  Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado.


EXAMINAME
En el período de arrepentimiento, es un tiempo para examinar nuestro corazón y ponernos a cuentas con Dios.  Es un tiempo de reconciliación y restauración.  En este tiempo, hacemos la siguiente oración, junto a David:
(Salmos 139:24) Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno. 


sábado, 13 de agosto de 2016

9 de AV


El 9 de Av (el día nueve del quinto mes del calendario bíblico) es un día de ayuno para el pueblo de Israel. La razón del ayuno es porque en esa fecha fue destruido el Templo en Jerusalén—no sólo una, sino dos veces (en el año 586 a.C. por los babilonios, y en el año 70 d.C. por los romanos).



En el segundo libro de Reyes (II Reyes 25:8-15) está descrito como Nabucodonosor, rey de Babilonia, envió al capitán de su guardia a destruir la ciudad de Jerusalén y el Templo.

La Ciudad Santa no cayó por la fuerza o poderío del rey de Babilonia, sino fue como consecuencia del pecado del pueblo de Dios.  Por aproximadamente cien años Dios estuvo enviando profetas llamando a su pueblo al arrepentimiento.  Pero no hicieron caso, por lo tanto, Dios los “entregó a sus enemigos”—aunque sólo por un tiempo (exactamente 70 años).

Algo similar ocurrió en tiempos de Jesús. El pueblo de Dios se corrompió hasta llegar al punto de “no regreso”. Por eso Dios volvió a entregar a Su Pueblo en manos de sus enemigos, que en ese caso eran los romanos. Ellos destruyeron Jerusalén, y quemaron el Templo en el año 70 d.C., y provocaron la Diáspora de los judíos a todo el mundo.

OTROS EVENTOS EN EL 9 AV
Curiosamente, a lo largo de la historia de Israel, otros eventos trágicos han sucedido en esa fecha o cerca de ella. Entre ellos están:

  • Destrucción del ejército de Simeón Bar Kokba (135 dC)
  • El papa Urbano II convocó la Primera Cruzada (1095 dC), en la cual miles de judíos fueron asesinados.
  • Todos los judíos fueron expulsados de Inglaterra (18 julio 1290)
  • España expulsó a todos los judíos (2 agosto 1492)
  • Se declaró la Primera Guerra Mundial (1 agosto 1914).  También en ese día, El gobierno ruso inició persecuciones (pogroms) en contra de los judíos en su territorio.
  • Los alemanes iniciaron la aniquilación sistemática de los judíos y la deportación a los campos de exterminio (10 julio 1942)
  • Los judíos fueron expulsados de la Franja de Gaza (2005)
[Nota>> Estas fechas pueden pasar desapercibidas al lector, ya que no son las mismas en el calendario gregoriano, pero sí en el hebreo.  Es decir, todas caen en el 9 de Av, o cerca de esa fecha.]

  
AYUNO
Mientras que aún no haya Templo en Jerusalén, los judíos siguen ayunando el 9 de Av (conocido en hebreo como: Tisha b’Av).

Pero en tiempos de Nehemías, mientras el Segundo Templo estaba en proceso de reconstrucción, algunos de los judíos que todavía estaban en el exilio en Babilonia se preguntaban si todavía debían seguir ayunando para esa fecha. Unos decían que sí y otros decían que no. Como no llegaron a alcanzar un consenso, decidieron enviar una comitiva a Jerusalén para consultar a las autoridades espirituales (a los sacerdotes y a los profetas, entre los cuales estaba Zacarías).
(Zacarías 7:2-3)  La aldea de Betel había enviado a Sarezer, a Regem-melec y a sus hombres a implorar el favor del SEÑOR, y a hablar a los sacerdotes que eran de la casa del SEÑOR de los ejércitos, y a los profetas, diciendo: ¿Debemos llorar en el mes quinto y abstenernos como lo hemos hecho durante tantos años?

Zacarías oró a Dios al respecto, y esta fue la respuesta que dio el Señor:
(Zacarías 7:4-7) Entonces vino a mí la palabra del SEÑOR de los ejércitos, diciendo: Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes, y di: Cuando ayunabais y os lamentabais en el quinto y el séptimo mes durante estos setenta años, ¿ayunabais en verdad por mí?  Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros mismos?  ¿No son estas las palabras que el SEÑOR proclamó por medio de los antiguos profetas, cuando Jerusalén estaba habitada y próspera con sus ciudades a su alrededor, y el Neguev y la tierra baja estaban habitados?

La esencia del mensaje es que de nada sirve ayunar si no estamos dispuestos a obedecer a Dios. El propósito del ayuno es buscar la voluntad de Dios, y luego hacerla.

Si uno permite que Dios lo transforme a través del ayuno, al final del proceso el ayuno se transformará en alegría. Este fue el mensaje final que le dio a Zacarías:
(Zacarías 8:19)  Así dice el SEÑOR de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes , el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo se convertirán para la casa de Judá en gozo, alegría y fiestas alegres. Amad, pues, la verdad y la paz.



lunes, 25 de abril de 2016

CONTEO DEL OMER

Luego de la semana de Pascua, uno pensaría que los días de fiesta ya se acabaron. Pero en realidad la conciencia festiva debe continuar.  El proceso de redención que comenzó en Pascua aún no se ha completado. 


Lo que comienza en la Pascua, se completa en la Fiesta de las Semanas, también conocido como Pentecostés.

Dios quiere que conectemos ambas fiestas con lo que se conoce como el “CONTEO DEL OMER”.
(Levítico 23:15-16)  Contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que trajisteis la gavilla de la ofrenda mecida; contaréis siete semanas completas. (16) "Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo día de reposo; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna al SEÑOR.

A partir del Día de Primicias se cuentan siete semanas, es decir, 49 días. Al día siguiente, es decir, el día cincuenta, será una fiesta para el Señor. Esta es la Fiesta de Semanas (en hebreo,Shavuot), hoy más conocida como Pentecostés.

La Biblia dice que el día 50 cae “al día siguiente del séptimo día de reposo” (Lev. 23:16), es decir, domingo. Por lo tanto, el conteo debe comenzar el domingo de Primicias, día en que celebramos la resurrección del Mesías.


CONEXIÓN ENTRE PASCUA Y PENTECOSTÉS
¿Qué relación tiene la Pascua con la Fiesta de Semanas?
La conexión más evidente es la agrícola. Los primeros frutos de la cosecha de la cebada se presentan en la fiesta de Primicias. En cuanto a la cosecha de trigo, los primeros frutos se presentan en la fiesta de Semanas.



Pero esta explicación natural es sombra de una revelación espiritual más profunda. Como ya mencionamos, las fiestas nos hablan acerca de nuestra redención, la cual no es sólo un “evento”, sino un proceso. Lo que comenzó en Pascua, sigue en Panes Sin Levadura y Primicia, y nos lleva hasta Pentecostés. Aun allí no termina el camino, sino que sigue en las otras fiestas (de las cuales hablaremos en su momento).

Las fiestas son la sombra, y el mensaje espiritual es el siguiente: nuestra redención comienza cuando creemos que Jesús murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, pero allí no termina… luego de ser salvos, debemos comenzar a vivir como Dios manda, como siervos de Dios y no como esclavos del pecado. Pero, ¿qué es lo que Dios manda? Lo que Él manda son sus “mandamientos” (valga la redundancia).  No es “casualidad” que Dios entregara la Ley (la Torá, lit. instrucción) en el Mt. Sinaí precisamente en el día de Pentecostés.


Al entender este proceso, vemos la importancia del “Conteo del Omer”, pues éste conecta las tres fiestas de la Semana de Pascua con la fiesta de Semanas (o Pentecostés). 

La redención que comienza con nuestra confesión de fe debe llevarnos a aprender y a poner en práctica Su Palabra. La fe debe ir acompañada de acción. Ese es el fruto que presentamos al Señor. Es el fruto del arrepentimiento, del cambio, de la redención. Ya no somos esclavos al pecado, ahora somos siervos del Dios Altísimo, quien nos adoptó como hijos.
(Romanos 6:17-18)   Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la que fuisteis entregados; y habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.


domingo, 24 de abril de 2016

PRIMICIAS

La tercera fiesta de redención es Primicias, también conocida como “Primeros Frutos” (heb.Bikurim). 

(Levítico 23:9-11) Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os daré, y seguéis su mies, entonces traeréis al sacerdote una gavilla de las primicias de vuestra cosecha. Y él mecerá la gavilla delante del SEÑOR, a fin de que seáis aceptados; el día siguiente al día de reposo el sacerdote la mecerá.





Esta fiesta se celebra en la semana de Pascua y Panes Sin Levadura, al día siguiente del día de reposo, es decir, el domingo. [Nota: Los judíos interpretan el “día de reposo” como el primer día de Panes Sin Levadura, por lo tanto celebran esta fiesta en el segundo día de Panes Sin Levadura, es decir, el 16 de Nisán.]

La fiesta de Primicias nos habla de un mensaje similar al que estudiamos en Panes Sin Levadura: luego de ser redimidos, Dios espera que comencemos a dar fruto.

Una forma de hacerlo es entregarle lo primero a Él.


CEREMONIA DE LA FIESTA
¿Qué se debía hacer en esa fiesta?
En ese día se debía presentar una gavilla de las primicias de la cosecha (Deut. 26:1-10). En tiempos bíblicos, los israelitas llevaban a Jerusalén una gavilla de la cosecha de cebada, la cual representaba los primeros frutos. Ellos la llevaban al Templo y la entregaban a un sacerdote. Luego éste la tomaba y la mecía delante del Señor.

PAN DE CADA DÍA
La palabra que se traduce como “gavilla” en hebreo es “Omer”, también conocido como “gomer” (Exo. 16:16-18,36). Esta es una medida de productos secos, que equivale a una décima de un efa.

Esta es la misma medida del maná diario que Dios les dio a cada israelita en el desierto. Representa el sustento diario, “el pan nuestro de cada día” (Mat. 6:11).
(Éxodo 16:36) Un gomer es la décima parte de un efa.
(Éxodo 16:16-18) Esto es lo que el SEÑOR ha mandado: "Cada uno recoja de él lo que vaya a comer; tomaréis un gomer por cabeza, conforme al número de personas que cada uno de vosotros tiene en su tienda." Y así lo hicieron los hijos de Israel, y unos recogieron mucho y otros poco.  Cuando lo midieron con el gomer, al que había recogido mucho no le sobró, ni le faltó al que había recogido poco; cada uno había recogido lo que iba a comer.


LO PRIMERO PARA DIOS
Dios espera que le demos lo primero a Él, y esto incluye los primeros frutos de la cosecha. Como ya mencionamos anteriormente (ver título: “Estaciones y cosechas”, del 25 marzo 2010), las principales cosechas en Israel se relacionan con las fiestas. La primera cosecha es la de cebada, y sus primicias se deben entregar en la fiesta de Primeros Frutos. La cosecha de trigo está relacionada con Pentecostés, y la cosecha de los frutos con Tabernáculos.

(Exodo 34:26) Traerás a la casa del SEÑOR tu Dios las primicias de los primeros frutos de tu tierra…

Pero los frutos no es todo lo que Dios espera de nosotros...
(Exodo 22:29-30) No demorarás la ofrenda de tu cosecha ni de tu vendimia. Me darás el primogénito de tus hijos. Lo mismo harás con tus bueyes y con tus ovejas. Siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás.

Inmediatamente después de describir la fiesta de Pascua en Éxodo, se menciona la redención del primogénito.
(Éxodo 13:2) Conságrame todo primogénito; el primer nacido de toda matriz entre los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal, me pertenece.

(Éxodo 13:12-15) dedicarás al SEÑOR todo primer nacido de la matriz. También todo primer nacido del ganado que poseas; los machos pertenecen al SEÑOR.  Pero todo primer nacido de asno, lo redimirás con un cordero; mas si no lo redimes, quebrarás su cerviz; y todo primogénito de hombre de entre tus hijos, lo redimirás. Y será que cuando tu hijo te pregunte el día de mañana, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás: Con mano fuerte nos sacó el SEÑOR de Egipto, de la casa de servidumbre. Y aconteció que cuando Faraón se obstinó en no dejarnos ir, el SEÑOR mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del hombre hasta el primogénito de los animales. Por esta causa yo sacrifico al SEÑOR los machos, todo primer nacido de la matriz, pero redimo a todo primogénito de mis hijos.

Dios pide que le entreguemos lo primero de todo. En el caso de los hijos, debemos reconocer que el hijo primogénito es de Dios, pero nos da la oportunidad de redimirlo.

¿Por qué Dios pide lo primero?
No lo hace por Él, pues no lo necesita; lo hace por nuestro beneficio. Nosotros debemos aprender a poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas (Mateo 6:31-33).
(Proverbios 3:9-10) Honra al SEÑOR con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.

(Ezequiel 44:30) Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y de toda clase de ofrenda de vuestras ofrendas, serán para los sacerdotes; también daréis al sacerdote las primicias de vuestras masas para que haga reposar una bendición sobre vuestra casa.
CUMPLIMIENTO EN EL MESÍAS
Jesús, el Cordero de Dios, murió en la Pascua como propiciación por nuestros pecados, y fue sepultado en el primer día de Panes Sin Levadura. Al tercer día, en la fiesta de Primicias, Él resucitó, venciendo así a la muerte. 
(Mateo 28:1-6) Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. Y he aquí, se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos. Y hablando el ángel, dijo a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.  No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía.

El mismo día en que se estaban presentando las primicias de primavera en el Templo, el Mesías resucitó. 


JESÚS ES LA PRIMICIA
Jesús no sólo resucitó en el día de Primicias, sino que la Biblia dice que Él es la Primicia en el Plan de Redención. 
(Apocalipsis 1:5) ...Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos libertó de nuestros pecados con su sangre…

Sabemos que Jesús es el primogénito de Dios, pero ¿qué significa el “primogénito de los muertos”? Aunque se mencione la muerte, en realidad el concepto bíblico habla de vida. 

Pablo lo explica: 
(1 Corintios 15:20-21) Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron.  Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. 

Jesús es el primero en resucitar, luego de haber muerto.  Ya otros, como Lázaro, habían resucitado, pero no para vida eterna. Sólo resucitaron para vivir unos años más. Pero Jesús venció a la muerte eterna.

Pablo sigue explicando:
(1 Corintios 15:22-23) Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida.

Jesús es la primicia de la resurrección. Luego, los que creen en Él. 

Antes de resucitar a Lázaro, el Señor explicó que Él era la resurrección. 
(Juan 11:25-26) Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?

Así que, aunque muramos, si creemos en El tendremos vida eterna. Resucitaremos en el día en que Él venga por segunda vez a la Tierra. 
(1 Tesalonicenses 4:13-17) Pero no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como lo hacen los demás que no tienen esperanza.  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con El a los que durmieron en Jesús.  Por lo cual os decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.  Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero.  Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.

La Fiesta de Primicias es el día de dar gracias por el milagro de la vida.  La forma de agardecerlo es dándole lo mejor de nosotros, lo primero siempre.  Él lo dió todo por nosotros...ahora es nuestro turno...