martes, 16 de abril de 2019

Esencia de la Pascua



La Pascua es la primera de las siete Fiestas bíblicas a las que el Señor convoca a Su Pueblo a celebrar (Levítico 23): Pascua, Panes sin Levadura, Primicias, Semanas, Trompetas, Expiación y Tabernáculos.  Estas fiestas celebran las diferentes etapas del proceso de Redención. 
(Levítico 23:4-5)  Estas son las fiestas señaladas por el SEÑOR, santas convocaciones que vosotros proclamaréis en las fechas señaladas para ellas:  (5)  En el mes primero, el día catorce del mes, al anochecer, es la Pascua del SEÑOR.

En la Biblia, el primer mes también se conoce como Nisán.  El día 14 de Nisán, por la tarde, se celebra la Pascua.  Es una cita divina; un día para celebrar con la familia lo que Dios ha hecho por nosotros.  La Pascua es la celebración del inicio de nuestra Redención. 

Por definición, “redención” es el pago o rescate que se da para conseguir la libertad de una persona que está esclava o cautiva. 

Históricamente, la Pascua celebra el día en que Dios pagó el precio de la libertad de Su pueblo, Israel, quienes eran esclavos en Egipto.  Esa libertad se pagó con precio de sangre: la muerte del Cordero de la Pascua.
(Éxodo 12:21-24)  Entonces Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad del rebaño corderos para vosotros según vuestras familias, y sacrificad la pascua.  (22)  Y tomaréis un manojo de hisopo, y lo mojaréis en la sangre que está en la vasija, y untaréis con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta; y ninguno de vosotros saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.  (23)  Pues el SEÑOR pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, el SEÑOR pasará de largo aquella puerta, y no permitirá que el ángel destructor entre en vuestras casas para heriros. 
(Éxodo 12:13)  Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros  cuando yo hiera la tierra de Egipto.

Todo primogénito debía morir en esa ocasión.  Sólo se salvaron los que se cubrieron con la sangre del Cordero de la Pascua, que murió como sustituto.

CELEBRACIÓN PARA SIEMPRE
Esta celebración no sólo fue ordenada para aquella generación que fue esclava en Egipto, sino que es una invitación para todas las generaciones…
(Éxodo 12:24)  Y guardaréis esta ceremonia como ordenanza para vosotros y para vuestros hijos para siempre.
(Éxodo 12:14)  Y este día os será memorable y lo celebraréis como fiesta al SEÑOR; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.

La invitación a celebrar la Pascua es para todos los creyentes por una simple razón: Así como Dios redimió a los israelitas de la esclavitud en Egipto, también todos los creyentes hemos sido librados de un tipo de esclavitud...
(Juan 8:33-34)  Ellos le contestaron: Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"?  (34)  Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado.

Tal vez hoy nos creemos ser “libres y soberanos”, pero la realidad espiritual es que todo ser humano nace siendo esclavo del pecado.  Lo único que nos libra del pecado es la sangre del Cordero.  El Señor no sólo nos perdona por los pecados pasados, sino que también nos redime de esa vida de pecado para que podamos vivir bien…
(1 Pedro 1:18-19)  sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata,  (19)  sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo.

La Redención de Dios es completa.  No sólo salvó a los israelitas de la esclavitud, sino que les enseñó a vivir de tal forma que les vaya bien a ellos y a sus hijos.
(Deuteronomio 5:32-33)  Y cuidad de hacer tal como el SEÑOR vuestro Dios os ha mandado; no os desviéis a la derecha ni a la izquierda.  (33)  Andad en todo el camino que el SEÑOR vuestro Dios os ha mandado, a fin de que viváis y os vaya bien, y prolonguéis vuestros días en la tierra que vais a poseer.

PANES SIN LEVADURA
Conectado con la Pascua, se celebra otra fiesta: Panes Sin Levadura.  Esta celebración dura siete días en los cuales no se come levadura.  En la Biblia, la levadura representa el pecado.  Esta semana “sin levadura” representa el compromiso del creyente a vivir una vida pura, sin pecado. 

Luego de reconocer que Jesús murió por nosotros en la cruz, pagando nuestra deuda de pecado, es consecuente que nosotros mostremos agradecimiento por el alto precio que Él tuvo que pagar.  Jesús murió en la cruz para limpiarnos de nuestro pecado…entonces ahora nos toca responder a nosotros, comprometiéndonos a vivir una vida digna de ese sacrificio—“sin levadura”, sin pecado.
(1 Corintios 5:7-8)  Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado.  (8)  Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad.

Antes éramos esclavos al pecado...Pero cuando creemos en Jesús, su sangre nos limpia de todo pecado.  No sólo eso, sino que nos ayuda a transformar nuestra vida.  En lugar de ser esclavos de pecado, ahora somos “siervos de justicia”…
(Romanos 6:16-18)  ¿No sabéis que cuando os presentáis a alguno como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?  (17)  Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la que fuisteis entregados;  (18)  y habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.

Luego de ser salvos, no debemos conformarnos a seguir viviendo como siempre, sino debemos buscar ser transformados…
(1 Pedro 1:14-19)  Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais en vuestra ignorancia,  (15)  sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;  (16)  porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy Santo.  (17)  Y si invocáis como Padre a aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación;  (18)  sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata,  (19)  sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo. 

Con su vida, Jesús nos dejó el ejemplo de cómo debemos vivir de ahora en adelante…
(1 Pedro 2:21-24)  Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas,  (22)  El cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en su boca;  (23)  y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia;  (24)  y El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados. 

EN MEMORIA DE MI
La última vez que Jesús celebró la Pascua con sus discípulos fue muy especial, porque allí él les explicó que Él iba a ser nuestro Redentor.  Lo que los israelitas habían celebrado por siglos era sólo una sombra de lo que Él iba a hacer en las siguientes horas de ese 14 de Nisán. 


Muchos dicen que Jesús “instituyó la Santa Cena”, pero esa cena no era algo nuevo, sino una celebración milenaria en la cual se parte pan y se toma vino, entre otras cosas.  Jesús estaba celebrando la fiesta de la Pascua con sus discípulos.  Lo que fue diferente en esa ocasión es que Él explicó lo que la Pascua revela del  Mesías y cómo Él lo cumpliría.  Esa última noche, Jesús celebró la Fiesta, y dijo: “hagan esto en memoria de mí”. 
(Lucas 22:14-19)  Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa, y con El los apóstoles,  (15)  y les dijo: Intensamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer;  (16)  porque os digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios.  (17)  Y habiendo tomado una copa, después de haber dado gracias, dijo: Tomad esto y repartidlo entre vosotros;  (18)  porque os digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios.  (19)  Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.

Jesús celebró la Pascua tal como los israelitas la venían celebrando por siglos.  En cada paso, él fue explicando lo que la Fiesta revelaba de Él.  Pocas horas después, Él murió en la cruz como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), a la misma hora que el sumo sacerdote estaba sacrificando el último cordero en el Altar del Templo.  

El Señor invita a todas las generaciones de creyentes a celebrar la Pascua, no para cumplir con un ritual, sino para agradecer su Redención y llevarnos a conciencia de la vida que debemos vivir en honor a ello.

Pero esta fiesta no es para “cualquiera” sino sólo para los creyentes.  No es un banquete para el estómago sino una cena espiritual para meditar sobre nuestra redención.  Por eso, Pablo advierte que no comamos la Pascua “indignamente”…
(1 Corintios 11:23-30)  Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan,  (24)  y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí.  (25)  De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí.  (26)  Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.  (27)  De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.  (28)  Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.  (29)  Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí.  (30)  Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen.


Para más información sobre la Pascua, pueden visitar los siguientes enlaces:

miércoles, 10 de abril de 2019

Sin Levadura para la Pascua


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Mientras que el mundo está haciendo planes para las vacaciones de “semana santa”, la Biblia nos apunta en otra dirección. Es tiempo de preparación para la primera cita que Dios ha hecho con Su pueblo: la Pascua. Desde el primer día del primer mes bíblico (Nisán 1) debemos tener la conciencia que ya viene la primera fiesta a la que nos convoca el Señor en su calendario bíblico.  

Las dos semanas previas a la Pascua son días de preparación. Es un tiempo de hacer limpieza para sacar la levadura. En la convocación a la Pascua, Dios instruye que comamos panes sin levadura durante siete días.
(Éxodo 12:14-19) Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer.

En los siguientes versículos explica la razón por la que el Señor nos instruye sacar la levadura de nuestras casas.
(Éxodo 12:17-19) Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel.

Este no sólo era un mandamiento para aquellos israelitas que salieron físicamente de Egipto; es un estatuto perpetuo, tanto para Israel como para los extranjeros que se han unido a Su Pueblo. 

El hecho de sacar la levadura es un acto físico que tiene un profundo significado espiritual: es la oportunidad para analizar si tenemos “levadura espiritual” en nuestros corazones. Pablo lo explica de la siguiente manera:
(I Corintios 5:7-8) Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.

LEVADURA
La levadura es un hongo microscópico que tiene la capacidad de descomponer y fermentar los alimentos. En el caso del pan, la levadura hace crecer el pan, hasta que queda suave e inflado. Sin levadura, el pan queda plano, como una galleta. En este sentido, algunos comentaristas comparan el pan sin levadura con la humildad, y el pan leudado con el orgullo.

Jesús advirtió acerca de una “levadura espiritual”:
(Lucas 12:1) En estas circunstancias, cuando una multitud de miles y miles se había reunido, tanto que se atropellaban unos a otros, Jesús comenzó a decir primeramente a sus discípulos: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

Los fariseos eran la gente más religiosa. Conocían la ley a la perfección y les gustaba cumplir con los ritos religiosos, pero no les interesaba conocer el “espíritu de la Ley”, es decir, la razón detrás de los mandamientos para conocer el corazón de Dios. Conocian la Ley, pero no la cumplían tal como Dios esperaba; conocían la religión, pero no a Dios (Mateo 23:1-7; Mateo 15:7-9; Lucas 11:39-42). En síntesis, la “levadura” de los fariseos es la hipocresía y la religiosidad. 

JESÚS LIMPIÓ EL TEMPLO 
Antes de la Pascua, Jesús limpió el Templo, sacando la levadura de la hipocresía y la religiosidad (Mateo 21:12-13; Marcos, 11:15-16; Lucas 19:45-46)
(Juan 2:13-16) Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.

Siguiendo el ejemplo de Jesús, antes de la Pascua aprovechemos a limpiar nuestras vidas de cualquier levadura espiritual que aún tengamos (1 Corintios 6:19-20).

miércoles, 3 de abril de 2019

1 NISAN: Año Nuevo



El primer mes del calendario bíblico se conoce como Nisán (nombre adoptado luego del cautiverio en Babilonia). También recibe otro nombre en hebreo: Abib, que significa: tierno o verde como una espiga; y se le llama así porque este mes marca el inicio de la primavera, cuando todo se pone verde y se recoge la cosecha de cebada en Israel. 

CAMBIO DEL CALENDARIO
Originalmente, Nisán era el séptimo mes del calendario bíblico, según el conteo a partir de la creación (Génesis 1 & 2). Pero en Éxodo 12, Dios cambió el orden del calendario, dada la trascendencia de lo que sucedió en ese momento histórico [Más información en: Calendario Bíblico ]. La liberación de Israel de la esclavitud en Egipto marcó un nuevo inicio en la historia. Ante esto, Jehová decidió establecer ese mes como el primero, a partir de ese momento:
(Exo. 12:1-2) Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.

Luego de la caída por el pecado original (Adán), el hombre ha estado separado de Dios. Pero el proceso de Redención que comenzó en Nisán abre la puerta a un nuevo inicio en nuestra relación con Dios. La historia del Éxodo habla del plan de redención para salvar a la humanidad de la esclavitud al pecado.

El Éxodo o salida de Egipto fue el inicio del proceso de Redención, y esto es lo que se celebra en la fiesta establecida por Dios para este mes: la Pascua.
(Deu. 16:1-3) Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche. Y sacrificarás la pascua a Jehová tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para que habite allí su nombre. No comerás con ella pan con levadura; siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto.

Lección espiritual>>
Aunque en la vida diaria tenemos que seguir el calendario romano por cuestiones prácticas, no debemos olvidar que como ciudadanos del Reino de Dios tenemos que estar pendientes del Calendario de Dios, porque allí está marcada la Agenda del Señor.


NISAN 1
En la Biblia, encontramos varios eventos importantes que se dieron en el 1 de Nisán:

1.  Se levantó el Tabernáculo
Luego de meses de preparación para la elaboración de los materiales para el tabernáculo de Moisés, Dios escogió el día 1 de Nisán para que éste fuera levantado:
(Éxodo 40:1-2) Luego Jehová habló a Moisés, diciendo: En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión.

La fecha no fue una casualidad, sino que fue escogida por Dios. Era una cita divina que marcaba un nuevo inicio en la relación de Dios con su pueblo.
(Éxodo 40:16-17) Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jehová le mandó; así lo hizo. Así, en el día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fue erigido.

En ese día, sucedió algo muy especial…
(Éxodo 40:34-35) Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba.

La Nube de la gloria divina hacía saber al pueblo que la Presencia de Dios estaba en medio de ellos. En el camino a través del desierto, esta nube era la que marcaba el lugar donde los israelitas debían estar, ya sea acampando o marchando. Pero cuando Dios quería que el pueblo se moviera de lugar, la nube se levantaba y el pueblo debía seguirla.
(Éxodo 40:36-38) Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas; pero si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba. Porque la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas.

Lección espiritual>>
El primer día del año (Nisan 1) es un buen día para meditar y hacernos las siguientes preguntas: ¿Estoy donde está la Presencia de Dios? ¿Estoy en la voluntad de Dios, o acaso estoy distraído por mis propios planes, perdido en el desierto? ¿Estoy en el lugar correcto, con la compañía correcta, con el corazón correcto? Analicemos nuestras vidas, y veamos si la Nube de Su Presencia está sobre nosotros, o si ya se movió a otro lado, y nos quedamos donde no debemos estar.

2.  Purificación del Templo
Otro evento bíblico que sucedió el 1 de Nisán fue la santificación del Templo, en tiempos del rey Ezequías. Por años, el Templo había sido abandonado y descuidado. Pero cuando Ezequías subió al poder, él fue un rey que hizo lo recto delante de Dios (2 Crónicas 19:1-2). De las primeras cosas que hizo fue abrir las puertas del Templo, y mandó a santificar todo el santuario.
(2 Crónicas 29:3-5) En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, y las reparó. E hizo venir a los sacerdotes y levitas, y los reunió en la plaza oriental. Y les dijo: ¡Oídme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehová el Dios de vuestros padres, y sacad del santuario la inmundicia.

Los previos reyes no sólo habían descuidado el servicio del Templo, sino que habían permitido que se colocaran ídolos allí adentro. El rey Ezequías ordenó limpiar todo. Y la fecha en que se santificó el Templo fue el 1 de Nisán.
(2 Crónicas 29:16-17) Y entrando los sacerdotes dentro de la casa de Jehová para limpiarla, sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehová, al atrio de la casa de Jehová; y de allí los levitas la llevaron fuera al torrente de Cedrón. Comenzaron a santificarse el día primero del mes primero, y a los ocho del mismo mes vinieron al pórtico de Jehová; y santificaron la casa de Jehová en ocho días, y en el día dieciséis del mes primero terminaron.

Ya no pudieron celebrar la Pascua ese mes, porque terminaron la santificación hasta el día 16 de Nisán. Sin embargo, la celebraron en el mes segundo, tal como la ley permite (2 Crónicas 30; Números 9:1-14). El rey invitó a todo el pueblo a celebrar juntos en Jerusalén, y el resultado de esto fue un cambio de corazón en el pueblo: después de la Pascua, muchas personas fueron a derribar los altares paganos en otros lugares de Israel (2 Crónicas 31:1).

TAMBIÉN EL REY JOSÍAS
Mientras que Ezequías reinó, se mantuvo el servicio del Templo y se celebró la Pascua, pero los próximos dos reyes (Manasés y Amón) se apartaron de Jehová y volvieron a permitir la idolatría en Israel.

Así volvió a desviarse el pueblo de Dios, hasta que Josías heredó el reino de Judá, y él volvió su corazón a Dios.
(2 Crónicas 34:3) A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas.

Cuando Josías cumplió 18 años, mandó a reparar la casa de Dios en Jerusalén, y reestablecer el servicio en el Templo (2 Crónicas 34:8-13). En ese proceso, se hizo un descubrimiento sorprendente:
(2 Crónicas 34:14-16) Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés. Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán. Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado.

Al limpiar el Templo, los sacerdotes descubrieron el rollo de la Torá, que contiene los primeros cinco libros de la Biblia, conocidos en griego como “Pentateuco”: Génesis (heb. Bereshit), Éxodo (heb. Shemot), Levítico (Vayikra), Números (heb. Bamidbar), y Deuteronomio (heb. Devarim). Esto nos revela que la Palabra de Dios no era de conocimiento común en la época de los reyes. No es de extrañar, entonces, que los israelitas estuvieran tan perdidos espiritualmente. Esto lo muestra la reacción del rey cuando oyó las palabras de la Ley de Dios:
(2 Crónicas 34:19-21) Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos; y mandó a Hilcías y a Ahicam hijo de Safán, y a Abdón hijo de Micaía, y a Safán escriba, y a Asaías siervo del rey, diciendo: Andad, consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro.

El descubrimiento de la Palabra de Dios llevó al rey Josías a un arrepentimiento no sólo personal sino a una reforma nacional, basada en el cumplimiento de la Ley de Dios (2 Cro. 34:21-33).

Poco tiempo después el rey Josías invitó a todo el pueblo de Israel a celebrar la Pascua en Jerusalén (2 Crónicas 35:1-19). La Biblia dice que nunca hubo una Pascua como ésta en la historia de Israel, desde tiempos del profeta Samuel (2 Cro. 35:18).

EN EL FUTURO
El profeta Ezequiel señala que también en la era mesiánica, cuando sea levantado el Tercer Templo, se purificará el Templo el 1 de Nisán, cada año:
(Ezequiel 45:18) Así ha dicho Jehová el Señor: El mes primero, el día primero del mes, tomarás de la vacada un becerro sin defecto, y purificarás el santuario.

Lección espiritual>>
Al comenzar a un nuevo año bíblico, entramos a un tiempo de limpiar la casa y santificarla, no sólo en un sentido material sino sobre todo espiritual. Es tiempo de analizar si estamos viviendo como Dios manda.

Así como el rey Josías descubrió la Torá al limpiar el Templo, tal vez nosotros descubramos que no hemos estado cumpliendo con la Ley de Dios. Esto ha sucedido porque la Iglesia cristiana se ha apartado de sus raíces, y han dejado de ver TODA la Biblia como el consejo completo de Dios. Es hora de desempolvar la Torá y descubrir lo que nos estamos perdiendo de la instrucción de Dios.

3.  Salieron de Babilonia
Otro evento importante que sucedió el primero de Nisán fue la salida de Babilona por parte de Esdras y muchos judíos que le siguieron en su retorno a Sión.
(Esdras 7:8-10) Y llegó a Jerusalén en el mes quinto del año séptimo del rey. Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, estando con él la buena mano de Dios. Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.

Luego de 70 años de cautiverio en Babilonia, Dios abrió la puerta para que su pueblo pudiera retornar a la Tierra Prometida. Para hacer esto posible, el Señor cambió imperios (cayó el imperio babilonio y se levantó el imperio persa, cuyo rey Ciro no sólo dio permiso a los judíos de regresar a su Tierra, sino que además les dio los recursos para reconstruir el Templo—Esdras 1:1-4).

Lección espiritual>>
La simbología de Babilonia en la Biblia es diferente a lo que representa Egipto. La esclavitud en Egipto representa espiritualmente a la esclavitud al pecado, con la que todo ser humano nace. Cuando creemos en el Cordero de Dios, somos hechos libres de esa esclavitud (1 Pedro 1:18-21). En contraste, el cautiverio en Babilonia es símbolo de las ataduras a las que alguien salvo puede caer por el pecado, luego de haber entrado al Reino de Dios. Muchas de esas ataduras pueden ir disfrazadas de vendas de religiosidad, que no nos permiten reconocer que estamos cautivos.

En los últimos tiempos, el Señor llama a su pueblo a que salga de este cautiverio representado por Babilonia. En Isaías, Jeremías, Zacarías y Apocalipsis, Dios hace el siguiente llamado: “Sal de Babilonia, hija mía” (Isa. 48:17-20; Jer. 50:8; Jer. 51:645; Zac. 2:6-7; Apoc. 18:4).
(Isaías 48:17-20) Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir. ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar. Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas como los granos de arena; nunca su nombre sería cortado, ni raído de mi presencia. Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo.

Qué mejor tiempo para salir de Babilonia que en Nisán y la Pascua, que son tiempos de Redención.

[NOTA: este año (2019), Nisan 1 caerá el día 6 de Abril, según los cálculos del calendario judío.]


AUDIO: Estudio de este tema @ Spreaker (Tiempos de Dios, por Cita Divina):