domingo, 7 de julio de 2013

Luna Nueva: Mes 5

El Quinto mes del calendario bíblico se conoce por ser un mes de tragedias en la historia de Israel, especialmente el día 9 del mes.  Algunas de estas tragedias son:

·         Muerte de Aarón
·         La destrucción del Primer Templo por los babilonios
·         La destrucción del Segundo Templo por los romanos
·         La expulsión de los judíos de Inglaterra
·         La expulsión de los judíos de España
·         Inicio de la deportación de los judíos en Polonia a los campos de concentración
·         Expulsión de los judíos de la Franja de Gaza
 
¿Quiere decir esto que este es un mes de “mala suerte”?  Sabemos que no es así.  En la Biblia no hay tan cosa como “suerte”.  Esa es una idea griega que nos hace creer que los acontecimientos son mera coincidencia.  Pero la Biblia nos enseña que Dios está en control de todo, y que Él le ha dado al ser humano el libre albedrío para determinar su destino.  Todo es una cuestión de “causa y consecuencia”.  Nos irá bien si hacemos las cosas como Dios manda, pero vendrán consecuencias negativas si no actuamos bien.  ¡Es así de simple!
(Deu. 30:11-20)  Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera de tu alcance.  (12)  No está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo oír a fin de que lo guardemos?"  (13)  Ni está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír, a fin de que lo guardemos?"  (14)  Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes.  (15)  Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal;  (16)  pues te ordeno hoy amar al SEÑOR tu Dios, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y te multipliques, a fin de que el SEÑOR tu Dios te bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla.  (17)  Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, sino que te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y los sirves,  (18)  yo os declaro hoy que ciertamente pereceréis. No prolongaréis vuestros días en la tierra adonde tú vas, cruzando el Jordán para entrar en ella y poseerla.  (19)  Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia,  (20)  amando al SEÑOR tu Dios, escuchando su voz y allegándote a El; porque eso es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que el SEÑOR juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

Este principio aplica también para el mes quinto.  A los israelitas les ha ido mal en este tiempo porque ellos se habían desviado.  Aunque Dios les había dado muchas oportunidades para arrepentirse, ellos no atendieron…y tuvo que llegar el día de la corrección.

Este no es el mes del juicio, sino del amor y la disciplina…antes de que llegue el día del juicio final (mes 7, representado por el Día de Expiación). 


EL PADRE: AMOR Y DISCIPLINA
Este mes es conocido en hebreo como “Av”, que literalmente significa: Padre. El Padre ama, pero también disciplina cuando los hijos lo necesitan. 
(Heb. 12:5-10)  además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: “Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él; (6)  porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. (7)  Es para vuestra corrección que sufrís; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?  (8)  Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos.  (9)  Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos?  (10)  Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad.

A nadie le gusta recibir disciplina, pero a veces es necesaria para corregir nuestros pasos y para traer sanidad a nuestras vidas.
(Hebreos 12:11-14)  Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia. (12)  Por tanto, fortaleced las manos débiles y las rodillas que flaquean,  (13)  y haced sendas derechas para vuestros pies, para que la pierna coja no se descoyunte, sino que se sane.  (14)  Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

El propósito más importante de la corrección divina es que nos ayuda a SANTIFICARNOS (Heb. 12:10,14), lo cual nos prepara para presentarnos ante Dios (que también está conectado con el mes 7).

El mes 5 es de corrección, y el mes 6 es de arrepentimiento, que nos prepara para el mes 7.  Si queremos ver a Dios, debemos atender la corrección; de lo contrario, vendrá el juicio.


DOS OPCIONES: CAUTIVERIO O RETORNO
En este “mes de tragedia” tenemos dos opciones:

1.  Nos quedamos lamentando lo malo que nos ha ocurrido, como si fueramos víctimas de la mala suerte; o,
2.  Aprendemos la lección de nuestros errores, y aprovechamos la oportunidad para arrepentirnos, regresar a la voluntad de Dios y buscar la santidad.

Pocos recuerdan que también en este mes un grupo de judíos regresaron a Jerusalén, luego de estar 70 años cautivos en Babilonia. 
(Esdras 7: 6-10)  Este Esdras subió de Babilonia, y era escriba experto en la ley de Moisés, que el SEÑOR, Dios de Israel, había dado; y el rey le concedió todo lo que pedía porque la mano del SEÑOR su Dios estaba sobre él.  (7)  También algunos de los hijos de Israel y de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo subieron a Jerusalén en el año séptimo del rey Artajerjes.  (8)  Y él llegó a Jerusalén en el quinto mes; era el año séptimo del rey.  (9)  Porque el primer día del mes primero comenzó a subir de Babilonia; y el primer día del mes quinto llegó a Jerusalén, pues la mano bondadosa de su Dios estaba sobre él.  (10)  Ya que Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del SEÑOR, y a practicarla, y a enseñar sus estatutos y ordenanzas en Israel.

Esdras conocía la ley de Dios.  Para poder reconstruir Jerusalén, el pueblo debía contar alguien que supiera cómo se hacían las cosas, para que les fuera bien.  También nosotros, para edificar nuestras vidas, debemos conocer el orden de Dios. 

El Señor nos corrige si nos desviamos.  Lo hace por nuestro bien.  Nosotros haremos bien en estar abiertos a recibir esa corrección, la cual no es para destrucción, sino para edificación. 
(Proverbios 19:20)  Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio el resto de tus días.

Este es el tiempo de oír y de atender la voz de Dios, mientras que todavía haya tiempo.  Este mes representa los tiempos en que Dios nos pone en “estrechez”, forzándonos así a tomar una decisión.  Dios nos da las reglas del juego, pero somos nosotros quienes elegimos: la vida o la muerte, la bendición o la maldición, el cautiverio o la libertad, la destrucción o la reconstrucción.

 
TRIBU: SIMEÓN
La tribu del mes es Simeón. 
¿Qué relación encontramos entre el tema de este mes y la trayectoria de esta tribu?
Antes de morir, Jacob bendijo a sus hijos.  Simeón recibió la bendición junto con Levi.
(Génesis 49:5-7)  Simeón y Leví son hermanos; sus armas instrumentos de violencia.  (6)  En su consejo no entre mi alma, a su asamblea no se una mi gloria, porque en su ira mataron hombres, y en su obstinación desjarretaron bueyes.  (7)  Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel. Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel.
Estas palabras parecían más “maldición” que bendición…algo así como este mes parece ser de “mala suerte”.  Pero veamos qué pasó con las tribus de Simeón y de Levi…
Levi supo tomar las palabras de su padre como una corrección, y transformó su ira en celo divino, corrigiendo el pecado del Becerro de Oro y el pecado con las madianitas.  Ese cambio los llevó a la santificación.  Por sus actos de justicia, esta tribu llegó a ser elegida por Dios como ministros y sacerdotes para servirlo a Él.
En contraste, la tribu de Simeón tomó el camino de la rebelión.  Ellos fueron partícipes en el pecado con las madianitas, y muchos de ellos murieron a causa de la plaga que vino como consecuencia(Num. 25). 
Al momento de la repartición de la heredad en la Tierra Prometida, la tribu de Simeón recibió una pequeña parte dentro del territorio de Judá.  Pero los simeonitas no la apreciaron, por ser en gran parte tierra desértica, ni lucharon por ella.  Al final, esta tribu se dispersó entre las demás. 
¿Qué haremos este mes:
…nos lamentaremos por las circunstancias difíciles,
…o aprovecharemos la oportunidad para aprender y subir de nivel?

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