domingo, 8 de abril de 2012

RESUCITÓ DE LOS MUERTOS


Un día como hoy, Jesús resucitó de los muertos.  Él murió en la Pascua (14 Nisán), y tres días después, en la Fiesta de Primicias, Él volvió a la vida. 
(Lucas 24:1-9)  Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado.  (2)  Y encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro,  (3)  y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.  (4)  Y aconteció que estando ellas perplejas por esto, de pronto se pusieron junto a ellas dos varones en vestiduras resplandecientes;  (5)  y estando ellas aterrorizadas e inclinados sus rostros a tierra, ellos les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?  (6)  No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos cómo os habló cuando estaba aún en Galilea,  (7)  diciendo que el Hijo del Hombre debía ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer día resucitar.  (8)  Entonces ellas se acordaron de sus palabras,  (9)  y regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once y a todos los demás.


LA IMPORTANCIA DE CREER
No es difícil creer que Jesús murió…pues todos morimos eventualmente.  Pero a algunos les cuesta creer sobre la resurrección.  Esta misma duda la tuvieron los discípulos.
(Lucas 24:9-11)  y regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once y a todos los demás.  (10)  Eran María Magdalena y Juana y María, la madre de Jacobo; también las demás mujeres con ellas referían estas cosas a los apóstoles.  (11)  Y a ellos estas palabras les parecieron como disparates, y no las creyeron. 

Algunos dicen: “Si no veo, no creo”.  Por eso Pedro salió corriendo para “ver”.
(Lucas 24:12)  Pero Pedro se levantó y corrió al sepulcro; e inclinándose para mirar adentro, vio sólo las envolturas de lino; y se fue a su casa, maravillado de lo que había acontecido.

Nuestra fe no debe depender de lo que “vemos”, sino de lo que “oímos”. 
(Hebreos 11:1)  Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Pero no se trata de creer todo lo que “la gente dice”, sino lo que “DIOS HA DICHO”. 
(Romanos 10:17  Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.


La RESURRECCIÓN es un punto medular del Evangelio. 
(Romanos 10:9-10)  que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo;  (10)  porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.

(I Corintios 15:1-4)  Ahora os hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes,  (2)  por el cual también sois salvos, si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano.  (3)  Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;  (4)  que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

Pablo explica que quien no cree en esta parte del Evangelio, su fe es vana.
(I Corintios 15:12-19)  Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?  (13)  Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado;  (14)  y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe.  (15)  Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios, porque hemos testificado contra Dios que El resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.  (16)  Pues si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado;  (17)  y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe es falsa; todavía estáis en vuestros pecados.  (18)  Entonces también los que han dormido en Cristo han perecido.  (19)  Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima.

Luego Pablo aclara la verdad…
(I Corintios 15:20-21)  Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron.  (21)  Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos.

Es importante que creamos que, así como Jesús murió y resucitó, también nosotros lo haremos.  Jesús venció la muerte, y no sólo para sí mismo, sino para todo aquel que cree en Él.
(Juan 11:25-26)  Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá,  (26)  y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?


MUERTE Y RESURRECIÓN ESPIRITUAL
Esta muerte y resurrección no sólo se refiere a la “física”—el día en que dejaremos de respirar, y luego seremos resucitados en la Segunda Venida del Señor.  También se refiere a una muerte y resurrección espiritual.  A esto se refiere Pablo en su carta a los Romanos. 
(Romanos 6:3-13)  ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?  (4)  Por tanto, hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.  (5)  Porque si hemos sido unidos a El en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección,  (6)  sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con El , para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado;  (7)  porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado.  (8)  Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con El,  (9)  sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre El.  (10)  Porque en cuanto El murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Dios.  (11)  Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.  (12)  Por tanto, no reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias;  (13)  ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.



El bautismo es una especie de muerte.  Nos sumergimos en el agua como un acto volitivo de morir a uno mismo, dejando las cosas viejas atrás, para luego “resucitar” a una nueva vida en obediencia.

Para poder vivir una mejor vida, como Dios lo desea para nosotros, debemos aprender a morir a nosotros mismos.  Pero si no creemos en la resurrección, no daremos el paso de morir a la carne, y seguiremos siendo esclavos de ella. 
(Romanos 14:7-9)  Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo;  (8)  pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.  (9)  Porque para esto Cristo murió y resucitó, para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos.

Es importante creer en la resurrección, tanto de esta vida como de la venidera.
(Romanos 8:11-15)  Pero si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a vuestros cuerpos mortales por medio de su Espíritu que habita en vosotros.  (12)  Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne,  (13)  porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.  (14)  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.  (15)  Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!


Meditemos en esto, en estos días de “Panes Sin Levadura” y en este día de Primicias en que celebramos la resurrección del Señor.


ERA UN DÍA DE FIESTA
El día de la resurrección  no era un día cualquiera…Era la Fiesta de las Primicias. 

Para más información sobre esta fiesta y su cumplimiento en el Mesías, les recomiendo leer los siguientes estudios publicados en previos años:



[Nota: Hacer doble-click en títulos para abrir los enlaces. 
Para más estudios sobre las Fiestas, busquen la pestaña de FIESTAS en el blog CITA DIVINA: www.citadivina.blogspot.com ]


INICIA EL CONTEO DEL OMER
No olviden que a partir de hoy se comienza el CONTEO DEL OMER, los 50 días que conectan la Pascua (heb. Pesaj) con la Fiesta de Pentecostés (heb. Shavuot).
(Levítico 23:15) Contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que trajisteis la gavilla de la ofrenda mecida; contaréis siete semanas completas.




Pronto: más información sobre el Conteo del Omer...


No hay comentarios:

Publicar un comentario