sábado, 18 de enero de 2020

Daniel 11. Tiempo del Cumplimiento



La mayoría de los estudios teológicos señalan que las profecías de Daniel 11 ya se cumplieron. Aunque sabemos que esto es cierto, por el testimonio de decenas de testimonios históricos, también sabemos por el testimonio del libro que estas palabras se refieren especialmente al tiempo final (heb. Et Ketz).
(Daniel 8:17) El se acercó adonde yo estaba, y cuando llegó, me aterroricé y caí sobre mi rostro, pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, que la visión se refiere al tiempo del fin.

(Daniel 8:26)  Y la visión de las tardes y de las mañanas que ha sido relatada, es verdadera; pero tú, guarda en secreto la visión, porque se refiere a muchos días aún lejanos (heb. Yamim Rabim).

También en el capítulo doce, el Señor le revela a Daniel que estas últimas profecías están selladas para su cumplimiento en el tiempo del fin.
(Daniel 12:4) Pero tú, Daniel, guarda en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin

(Daniel 12:9) Y él respondió: Anda, Daniel, porque estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

Otra forma en que se expresa este tiempo es:
(Daniel 8:19)  Y dijo: He aquí, te voy a dar a conocer lo que sucederá al final de la ira, porque se refiere al tiempo señalado del fin. (heb. L´Moed Ketz)

Lo que se traduce como  “tiempo señalado”, en hebreo es: “Moed” que es: tiempo especial, cita divina, y se usa para las fiestas. Sabemos que la fiesta que está vinculada con el fin del pecado y la iniquidad es el “Día de Expiación” (heb. Yom Kipur), que también es conocido a lo largo de la Biblia como: “Día del Señor”. Ese será el día de la segunda venida del Mesías, quien vendrá como Rey y como Juez del mundo, después de lo cual comenzará el Reino Mesiánico, durante el milenio.

SEÑAL ANTES DE SU VENIDA
Hay muchas SEÑALES DEL FIN (Mateo 24, Apocalipsis)pero hay una que menciona Daniel con claridad: la abominación desoladora (Dan. 9:27; Dan. 12:11). En referencia a la profecía que le fue dada a Daniel, Jesús dijo que ésta sería una señal de los tiempos finales, antes de su venida (Mateo 24):
(Mateo 24:15-16) Por tanto, cuando veáis la abominación de la desolación, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo (el que lea, que entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

Jesús estaba hablando de un cumplimiento futuro (no el de Antíoco, pues ese ya había sucedido); más bien, estaba haciendo referencia a un evento futuro. La advertencia fue útil a los creyentes, muchos de los cuales huyeron cuando los romanos destruyeron el Templo en el año 70 d.C. Pero aún eso podemos contarlo como “sombra”, pues aún no era el “tiempo del fin”. El cumplimiento final se refiere a “la abominación” relacionada con el anticristo.

Pablo lo confirma, explicando que la señal que debemos esperar ANTES de la Venida del Señor es: la abominación desoladora y la manifestación del hijo de perdición (anticristo):
(2 Tesalonicenses 2:1-4) Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

Pablo explica que el espíritu del anticristo ya se ha manifestado en el mundo (en la forma de Antíoco IV, Hitler, entre otros); pero éstos son sólo sombra. El “hombre de perdición” (anticristo) está retenido hasta que llegue el tiempo determinado por Dios, y se manifestará en el tiempo del fin (heb. Et Ketz).
(2 Tesalonicenses 2:7-10) Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

¿Por qué Dios permite que el anticristo tome poder—aunque sea por un tiempo? Pablo lo explica a continuación:
(2 Tesalonicenses 2:11-12) Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

En la próxima entrada terminaremos concluiremos con el estudio del libro de Daniel, estudiando el capítulo 12…


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