jueves, 9 de septiembre de 2010

Día 31: Lluvia Temprana y Tardía

Tishrei 2

Como parte de la restauración, Joel menciona la bendición de la lluvia temprana y tardía.
(Joel 2:23)  Hijos de Sion, regocijaos y alegraos en el SEÑOR vuestro Dios; porque El os ha dado la lluvia temprana para vuestra vindicación, y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el principio.

La lluvia temprana es la que cae en octubre, luego de haber sido recogida la cosecha de otoño. Esta lluvia prepara la tierra para recibir la semilla de la siguiente cosecha.

La lluvia tardía es la que cae en marzo, la cual ayuda a los granos a madurar antes de ser cosechado en la primavera.

Como casi toda enseñanza en la Biblia, hay un significado espiritual más profundo en este mensaje de las lluvias. Hoy veremos dos aplicaciones:

a. La lluvia como la Palabra
La Palabra de Dios se compara con la lluvia (Deu. 32:2). (Isaías 55:10-11)  Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven allá sino que riegan la tierra, haciéndola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come, (11) así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.

Curiosamente, la palabra que se usa en hebreo para “lluvia temprana” es “Moré” que también significa: maestro o enseñanza.

Quien recibe la lluvia de la Palabra y la pone en práctica, éste dará mucho fruto (Isa. 30:21,23).

b. La lluvia como la Venida del Señor
El profeta Oseas también hace referencia a la lluvia temprana y tardía, y la relaciona con “conocer al Señor”.
(Oseas 6:3)  Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.

En Israel, la lluvia tardía cae en primavera, en los días en que se celebran las primeras fiestas: Pascua, Panes Sin Levadura y Primicias. Estas fiestas hablan de la Primera Venida del Señor.

La lluvia temprana cae en otoño, en el tiempo de las últimas fiestas: Día de Trompetas, Día de Expiación y Tabernáculos. Estas fiestas nos revelan lo que Dios tiene planeado para la Segunda Venida del Señor.

Las Fiestas bíblicas no sólo son celebraciones de eventos históricos, sino que también nos hablan del Plan de Dios para redimir a Su Pueblo. Es el plan completo de restauración. Jesús llevó a cabo la primera parte de Su Plan de Redención en Su primera venida. En esa ocasión, Él se presentó como el Mesías sufriente. Murió en el día de la Pascua, fue sepultado en el primer día de la Fiesta de Panes Sin Levadura, y resucitó en la Fiesta de Primicias. Cincuenta días después, envió al Espíritu Santo, quien nos acompaña hasta Su segunda venida.

Cuando regrese en el Día del Señor, Jesús llevará a cabo la segunda parte del Plan. Se anunciará Su venida en el Día de Trompetas (heb. Yom Teruá) (1 Tes. 4:16). Se presentará como Juez en el Día de Expiación (heb. Yom Kipur), y se comenzará su gobierno como el Rey de toda la Tierra en la Fiesta de Tabernáculos (heb. Sucot).

Hay mucho que aprender de estas fiestas, pero lo haremos en otra ocasión. Como dice Oseas (6:3), “conoceremos, y proseguiremos en conocer al Señor” en sus fiestas, las cuales vienen en los tiempos de la lluvia tardía y temprana.

Precisamente ayer celebramos la Fiesta de Trompetas (1 Tishrei), y terminaremos el ayuno en el Día de Expiación (10 Tishrei).

ORACIÓN
Señor, anhelo Tu venida. Como dice el refrán, te esperamos “como agua de mayo”, porque en este mundo sólo hay desierto y sequedal sin Ti. Enséñame más acerca de Tu Regreso, porque quiero estar preparado.


Quiero abro mi corazón y mi mente para recibir la lluvia del Cielo. Santifícame y purifícame por el lavamiento del agua de Tu Palabra, a fin de presentarme como tu Novia, sin mancha ni arruga, lista para Tu Venida . Sólo Tú lo puedes hacer, Señor.
[Efe. 5:26-27]

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