domingo, 17 de junio de 2012

COMO EN LOS DÍAS DE NOÉ



En el blog ESTUDIO BIBLIA hemos estado estudiando la historia de Noé (Gen. 6-10):
[Nota: Si quieren leer los estudios, hagan doble-click en el título para abrir el enlace]

(Génesis 7-8) El Diluvio 
(Génesis 10) Los Hijos de Noé 

 Aunque ésta es una narración histórica, también tiene un aspecto profético.  Jesús dijo que los últimos tiempos serán “como los días de Noé”. 
(Lucas 17:26-30)  Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre.  (27)  Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.  (28)  Fue lo mismo que ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían;  (29)  pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos.  (30)  Lo mismo acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado.




Jesús explicó que los días previos a Su Segunda Venida serán semejantes a los tiempos de Noé, y también de Lot.  Él explicó que la gente seguió viviendo como si nada fuera a suceder, a pesar que el juicio divino se acercaba como unas nubes negras en el horizonte.

¿Qué hace uno si está en el campo, y ve venir nubes negras?  Seguramente uno correría a buscar refugio.  Lo mismo sucede en tiempos de juicio, cuando Dios viene a pedir cuentas. 

En tiempos de Noé y Lot nadie hizo caso, mas que esos dos hombres justos, en medio de una generación perversa.  En los últimos tiempos sucederá algo similar.  La sociedad se corromperá a tal punto, que el juicio no se esperará más.  El juicio vendrá en el momento más justo, determinado por Dios, cuando se le haya dado a todos la oportunidad de arrepentirse, pero sin alargarse tanto que el justo comience a dudar (Mat. 24:21-22).
(II Pedro 3:3-14)  Ante todo, sabed esto: que en los últimos días vendrán burladores, con su sarcasmo, siguiendo sus propias pasiones,  (4)  y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su venida? Porque desde que los padres durmieron, todo continúa tal como estaba desde el principio de la creación.  (5)  Pues cuando dicen esto, no se dan cuenta de que los cielos existían desde hace mucho tiempo, y también la tierra, surgida del agua y establecida entre las aguas por la palabra de Dios,  (6)  por lo cual el mundo de entonces fue destruido, siendo inundado con agua;  (7)  pero los cielos y la tierra actuales están reservados por su palabra para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.  (8)  Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.  (9)  El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.  (10)  Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas.  (11)  Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad,  (12)  esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor!  (13)  Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.  (14)  Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por El en paz, sin mancha e irreprensibles.

Así como Noé y Lot no sabían cuando vendría el día exacto del juicio, tampoco nosotros lo sabremos.  Pero ellos si reconocieron “los tiempos”, y sabían que debían prepararse; por ello, Noé construyó el Arca, y Lot salió de Sodoma.  De igual manera, nosotros debemos estar atentos a las señales de los tiempos y estar preparados.
(Mateo 24:36-42) Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre. Pero como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre, pues como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces estarán dos en el campo: uno será tomado y el otro será dejado.  Dos mujeres estarán moliendo en un molino: una será tomada y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiera a qué hora el ladrón habría de venir, velaría y no lo dejaría entrar en su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis.



También Pablo habló de estar preparados y velar para que ese día no nos sorprenda como “ladrón en la noche”:
(I Tesalonicenses 5:2-10)  Pues vosotros mismos sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche;  (3)  que cuando estén diciendo: Paz y seguridad, entonces la destrucción vendrá sobre ellos repentinamente, como dolores de parto a una mujer que está encinta, y no escaparán.  (4)  Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que el día os sorprenda como ladrón;  (5)  porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.  (6)  Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos alerta y seamos sobrios.  (7)  Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan.  (8)  Pero puesto que nosotros somos del día, seamos sobrios, habiéndonos puesto la coraza de la fe y del amor, y por yelmo la esperanza de la salvación.  (9)  Porque no nos ha destinado Dios para ira, sino para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,  (10)  que murió por nosotros, para que ya sea que estemos despiertos o dormidos, vivamos juntamente con El.

¡Despertemos del sueño, y vivamos en la luz!


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