lunes, 19 de marzo de 2018

APOCALIPSIS 8. Séptimo sello y las 7 Trompetas

Luego del paréntesis explicatorio del capítulo siete, seguimos en la narrativa de Apocalipsis. Recordemos que en la mano de Dios hay un libro o rollo con siete sellos. El Cordero de Dios fue abriendo uno por uno los sellos (Apoc. 6); sólo faltaba el último, que es el Sello de Dios (Apoc. 7:1-3). En este capítulo veremos lo que sucederá cuando Dios Padre abra este último sello…

SILENCIO EN EL CIELO
Juan vio que algo inusual sucederá cuando se abra el séptimo sello:  
(Apoc. 8:1) Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Desde que Dios creó a los ángeles, no ha habido silencio en el Cielo. Todos en el Cielo le adoran constantemente, día y noche (Apoc. 4:8-11). Nunca hubo silencio en el Cielo…hasta este momento. Todos callan por la expectativa de lo que va a suceder. El promigénito de Dios va a reclamar su derecho como Rey de toda la Tierra, pero antes se enviarán siete ángeles con siete trompetas a la tierra…
(Apoc. 8:2)  Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Como ya mencionamos anteriormente, los ángeles son mensajeros de Dios, y también ejecutores de Su voluntad (Salmo 103:19-20). En el capítulo 8 y 9 veremos los juicios que se desatarán al sonar cada una de las siete trompetas.

¿Por qué el Señor manda juicio en el proceso de Su Venida? Por dos razones: por justicia y por misericordia. En su segunda venida, el Señor traerá justicia a la Tierra.  Hasta ahora, Dios ha detenido la justicia divina porque está dando la oportunidad a todos de arrepentirse.
(2 Pedro 3:9) El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Por cientos y miles de años, el Señor nos ha dado la oportunidad de arrepentirnos “por las buenas”, pero cuando estemos en la recta final, mandará juicios para que tal vez así algunos se arrepientan con la sacudida final.

ORACIONES DE LOS SANTOS
Antes de que los ángeles suenen las trompetas, aparece otro ángel que tiene otra misión relacionada con el pueblo de Dios:
(Apoc. 8:3) Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

En el Tabernáculo, el Altar del Incienso es el mueble que está más cercano al Lugar Santísimo (el lugar donde se manifiesta la Presencia de Dios). El incensario era encendido todos los días por los sacerdotes de turno, y todo el proceso le tomaba aproximadamente media hora al sacerdote. Este altar en el Tabernáculo es una sombra del que está en el Cielo. Este último fue el que vio Juan en su visión. Juan explica que el incienso representa las oraciones del Pueblo de Dios (Apoc. 5:8; Salmo 141:2), y el ángel añadió más incienso, lo que significa que las oraciones se incrementarán.
(Apoc.  8:4)  Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

En ese momento de la historia, los santos van a levantar un clamor, más intenso que nunca, y van a rogarle al Señor que venga y que haga justicia en la Tierra.

Veamos ahora cuál es la respuesta del Cielo a las oraciones de los creyentes:
(Apoc. 8:5) Y el ángel tomó el incensario, lo llenó con el fuego del altar y lo arrojó a la tierra, y hubo truenos, ruidos, relámpagos y un terremoto.

Las oraciones de los santos van a subir como incienso al Cielo, pero luego van a bajar a la Tierra, trayendo juicio y justicia divina.  


SIETE ANGELES CON SIETE TROMPETAS
Luego que se abre el séptimo sello, se desatarán los juicios de las siete trompetas:
(Apoc. 8:6) Entonces los siete ángeles que tenían las siete trompetas se prepararon para tocarlas.

En la Biblia, las trompetas sirven para: sonar alarma, convocar a asamblea o llamar a la guerra (Num. 10:1-10). En Apocalipsis, las trompetas anuncia los juicios divinos sobre la Tierra…como parte del último llamado al arrepentimiento. Entre las fiestas bíblicas, hay una que se conoce como “el Día de Trompetas” (Lev. 23:23-25). No es casualidad que esta fiesta se contemple como un llamado al arrepentimiento antes que llegue el Día de Expiacion, que está vinculada con el tema del juicio.

Como veremos más adelante, hay un paralelo entre las plagas de Egipto con los juicios de los últimos tiempos. Así como Dios usó las plagas en Egipto para liberar a Su Pueblo de la esclavitud, de forma similar las plagas finales abrirán el paso para la Redención del mundo.

En este capítulo leeremos sobre las primeras cuatro trompetas:

1° TROMPETA
(Apoc. 8:7) El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.

La primera trompeta desatará una tormenta de granizo con fuego y sangre. Es similar a la plaga de granizo que se vió en Egipto (Éxodo 9:22-30), con la gran diferencia que en esta ocasión los efectos serán vistos a nivel global. Una tercera parte de los árboles serán destruidos por el granizo y consumidos por el fuego.

2° TROMPETA
(Apoc. 8:8-9) El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida.

Este juicio es similar a la primera plaga en Egipto, cuando las aguas del Nilo se convirtieron en sangre (Exo. 7:14-25). Pero en este caso será en el mar, y afectará a una mayor escala, acabando con 1/3 de los animales del mar y de los barcos. Podría tratarse de la erupción de un volcán en una isla, o tal vez de un meteoro (que también puede ser el caso de la siguiente trompeta…).

3° TROMPETA
(Apoc. 8:10-11) El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.

Esta plaga también afectó el agua, pero en este caso serán los ríos y manantiales, al punto que el agua ya no será bebible. Muchos morirán, ya sea por la contaminación o por la falta de agua. Esto es similar a la prueba que los israelitas vivieron en Mara, donde se encontraron con aguas amargas (Exo. 15:22-26).

4° TROMPETA
(Apoc. 8:12) El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, para que la tercera parte de ellos se oscureciera y el día no resplandeciera en su tercera parte, y asimismo la noche.

La Biblia no explica cual será la causa de esta oscuridad, pero lo que nos informa es que la Tierra dejará de recibir 1/3 parte de la luz que suele recibir (ya sea que disminuya la luminosidad o que baje a ocho horas la luz del día). Este juicio viene en la misma línea que la plaga de las tinieblas en Egipto (Exo. 10:21-23).

ADVERTENCIA DE JESÚS
Jesús advirtió sobre estos juicios cuando habló con sus discípulos sobre los últimos tiempos.
(Lucas 21:25-27) Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Jesús explica que cuando veamos estas señales, sabremos que su venida está muy cercana.

PROFECÍA DE JOEL
Los acontecimientos de Apocalipsis ocho también encuentran eco en lo profetizado por Joel (citado por Pedro en el Día de Pentecostés—Hechos 2:16-21). 
(Joel 2:30-32) Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

En el siguiente capítulo veremos el efecto que tienen las siguientes trompetas…


Más capítulos de este estudio en: Apocalipsis



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