martes, 24 de septiembre de 2019

24. El sueño se cumple (Dan. 4:28-33)


El rey de Babilonia tuvo un año para atender la advertencia que le fue dada a través del sueño del árbol gigante. Pero un año después, la soberbia pudo más que la prudencia. El rey se olvidó del consejo de Daniel, y en ese día hizo una confesión que cayó como sentencia sobre su cabeza:
(Daniel 4:28-30) Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor. Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?

El corazón del rey se llenó de orgullo y altivez. Por principio, después de eso viene la caída.
(Proverbios 16:18)  Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la altivez de espíritu.

El orgullo de Nabucodonosor se levantó como el árbol gigante que soñó. Y tal como fue profetizado…ese mismo día cayó.
(Daniel 4:31-32) Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.


La interpretación que Daniel dio al sueño de Nabucodonosor resultó ser profética, y se cumplió al pie de la letra. 
(Daniel 4:33) En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.

El rey más poderoso de la historia fue humillado hasta ser semejante a un animal.

Medita…
¿Qué diferencia hay entre un hombre y un animal? 
Si al hombre le quitamos el espíritu, que es lo que nos conecta con Dios, se reduce a ser como los animales.
(Salmo 144:3,15) Oh Señor, ¿qué es el hombre para que tú lo tengas en cuenta, o el hijo del hombre para que pienses en él? …Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Oración…
Señor, tú eres el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo. Aunque tú habitas en lo alto y santo, acercas a ti al contrito y humilde de espíritu, para vivificar su espíritu y su corazón.
Señor, tú eres excelso, y atiendes al humilde, mas al altivo conoces de lejos. Tú resistes a los soberbios, pero das gracia a los humildes; por lo tanto me dispongo a humillarme bajo tu poderosa mano, echando toda ansiedad sobre ti, porque tú tienes cuidado de nosotros.
…(Continúa en tu oración personal)…

(ref. Isaías 57:15; 1 Pedro 5:5-7;  Salmo 138:6)

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