viernes, 4 de octubre de 2019

34. Fiel a Dios (Dan. 6:10-15)


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Ayer vimos que los enemigos diseñaron una ley en contra de Daniel. Ese edicto provisional prohibía orar a cualquier dios, sino adorar sólo al rey Darío, por el período de un mes. Esa ley era una trampa para deshacerse de Daniel, ya que sabían que él no fallaría a Jehová, su Dios.

Daniel siempre fue respetuoso y obediente a la autoridad, pero desde joven vimos que si alguna ley humana contravenía la ley de Dios, él siempre iba a elegir agradar a Dios. Cuando los apóstoles estuvieron en una posición semejante a la de Daniel, también ellos dijeron:
(Hechos 5:29) Mas respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres.

Medita…
Si estuviera en una posición similar a la de Daniel, ¿a quien buscarías agradar: a Dios o a los hombres? Nuestras decisiones y acciones diarias reflejan si elegimos honrar a Dios, o si preferimos quedar bien con la gente que nos rodea.
(Gálatas 1:10) Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.

RESPUESTA DE DANIEL
Cuando Daniel se enteró de la ley provisional, él no cambió nada. Daniel no escondió su fe en Jehová, sino que siguió su vida como de costumbre, a pesar de que su vida corría peligro.
(Daniel 6:10) Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.

Daniel tenía por costumbre orar a Dios tres veces al día, como dice el Salmo:
(Salmo 55:16-17)  En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz.

INCRIMINACIÓN
Los enemigos sabían de esta costumbre de Daniel, y lo buscaron para incriminarlo con varios testigos. Luego fueron a dar testimonio ante el rey.
(Daniel 6:11-13) Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios. Fueron luego ante el rey y le hablaron del edicto real: ¿No has confirmado edicto que cualquiera que en el espacio de treinta días pida a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones? Respondió el rey diciendo: Verdad es, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel, que es de los hijos de los cautivos de Judá, no te respeta a ti, oh rey, ni acata el edicto que confirmaste, sino que tres veces al día hace su petición.

En ese momento, el rey Darío se dio cuenta que esos hombres habían incriminado a Daniel. Él hizo todo lo que pudo por tratar de salvar a su gobernador preferido.
(Daniel 6:14) Cuando el rey oyó el asunto, le pesó en gran manera, y resolvió librar a Daniel; y hasta la puesta del sol trabajó para librarle.

Lamentablemente, el rey se ató con sus propios labios, ya que la ley de Media y Persia no puede ser abrogada.
(Daniel 6:15) Pero aquellos hombres rodearon al rey y le dijeron: Sepas, oh rey, que es ley de Media y de Persia que ningún edicto u ordenanza que el rey confirme puede ser abrogado.

Medita…
Este principio legal nos enseña una gran lección de vida: el adversario de los creyentes opera de forma similar, ya que primero nos tienta para que pequemos…pero luego nos condena por ese mismo pecado. Pero gracias a Dios, el Señor no nos condena, sino que nos muestra el camino hacia el perdón a través del arrepentimiento y la redención por su sangre:
(Romanos 8:1,3) Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne.

Oración…
¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Así como Daniel, yo he escogido agradarte, Señor. Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.
Tarde, mañana y mediodía levantaré mis oraciones a Ti, Señor, sabiendo que Tú oyes mi voz y atiendes mi clamor. En cuanto a mí, a Dios invocaré, y el SEÑOR me salvará.  En paz redimirá mi alma de la guerra que hay contra mí.
En ti, oh Señor, me refugio; jamás sea yo avergonzado. Líbrame en tu justicia, y rescátame; inclina a mí tu oído, y sálvame. Sé para mí una roca de refugio, a la cual pueda ir continuamente; tú has dado mandamiento para salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortaleza. Dios mío, rescátame de la mano del impío, de la mano del malhechor y del implacable, porque tú eres mi esperanza; oh Señor DIOS, tú eres mi confianza desde mi juventud.
…(Continúa en tu oración personal)…

(ref. Salmo 55:16-18; Salmo 71:1-5; Gálatas 1:10)

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