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sábado, 18 de septiembre de 2010

Día 40: Final del estudio de JOEL

Hoy terminamos el estudio del Libro de Joel. Ha sido un proceso intensivo y fuerte, pero espero que les haya animado a buscar al Señor de otra forma—no sólo buscando Su Mano, sino Su Rostro.

Si sólo buscamos la Mano de Dios, estaremos pidiendo Sus bendiciones. Pero cuando venga el Juicio, nos ofenderemos.

Si buscamos el Rostro de Dios, descubriremos Su corazón y sus intenciones. No nos ofenderá el juicio porque sabemos que hay un propósito para todo, el cual es bueno.

Con este mensaje termina Joel su profecía...
(Joel 3:16-18) El SEÑOR ruge desde Sion y desde Jerusalén da su voz, y tiemblan los cielos y la tierra. Pero el SEÑOR es refugio para su pueblo y fortaleza para los hijos de Israel. (17) Entonces sabréis que yo soy el SEÑOR vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte. Y Jerusalén será santa, y los extranjeros no pasarán más por ella. (18) Y sucederá que en aquel día los montes destilarán vino dulce, las colinas manarán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán las aguas; brotará un manantial de la casa del SEÑOR y regará el valle de Sitim.

¿A quién no le gusta oír que vendrán tiempos de refrigerio y restauración? En cambio a nadie le gusta oír del fuego que quema y de la tribulación que vendrá en los últimos tiempos. Sin embargo, antes de la restauración tiene que venir la purificación.

Este es el tiempo en que estamos viviendo. La Iglesia está siendo llamada a la santidad y purificación. Aunque el mundo vaya de mal en peor, nosotros debemos ir “de bien en mejor”. Si no lo hacemos, no aguantaremos y resbalaremos para caer en el mismo estado en que está el mundo. Es “tiempo de decisión”…

La Biblia no promete que la vida será un “camino de rosas”. Lo que si promete es que “todo será para bien” (Rom. 8:28). Ya sea que recibamos bendición o enfrentemos dificultades, al final todo está diseñado para nuestro bien y edificación.

¿Cómo podemos llegar a obtener esa paz y aceptación? Sabiendo que Dios está en control, y que Dios es bueno.  Si Dios está en control, entonces Él podría cambiar las circunstancias. Entonces, ¿por qué no lo hace? Porque hay algo que debemos aprender todavía. Si Dios es bueno, aun de las circunstancias negativas sacaremos algo positivo.  Y todo lo que nosotros debemos hacer es ¡creer!

Este es el mismo mensaje del libro de Apocalipsis. Todo comienza con pruebas y tribulación, pero el final es de victoria—no una victoria temporal sino absoluta, duradera, eterna. Todo terminará con la restauración de todas las cosas. Lo mejor de todo será la restauración de la relación del hombre con Dios.

Gracias por acompañarnos en este estudio, y esperamos que hayas sido de bendición y revelación.

Los dejo con un mensaje de restauración del profeta Jeremías:
(Jeremías 31:1-14) En aquel tiempo--declara el SEÑOR-- yo seré el Dios de todas las familias de Israel, y ellos serán mi pueblo. (2) Así dice el SEÑOR: Ha hallado gracia en el desierto el pueblo que escapó de la espada, Israel, cuando iba en busca de su reposo. (3) Desde lejos el SEÑOR se le apareció, diciendo: Con amor eterno te he amado, por eso te he atraído con misericordia. (4) De nuevo te edificaré, y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo tomarás tus panderos, y saldrás a las danzas con los que se divierten. (5) De nuevo plantarás viñas en los montes de Samaria; los plantadores las plantarán y las disfrutarán. (6) Porque habrá un día en que clamarán los guardas en la región montañosa de Efraín: "Levantaos y subamos a Sion, al SEÑOR nuestro Dios." (7) Porque así dice el SEÑOR: Gritad con alegría por Jacob, y dad voces por la primera de las naciones; proclamad, dad alabanza, y decid: "Oh SEÑOR, salva a tu pueblo, al remanente de Israel." (8) He aquí, yo los traigo del país del norte, y los reuniré de los confines de la tierra, entre ellos los ciegos y los cojos, la mujer encinta y también la que está dando a luz; una gran compañía volverá acá. (9) Con llanto vendrán, y entre súplicas los guiaré; los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy un padre para Israel, y Efraín es mi primogénito. (10) Oíd, naciones, la palabra del SEÑOR, anunciad en las costas lejanas, y decid: El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo guardará como un pastor a su rebaño. (11) Porque el SEÑOR ha rescatado a Jacob, y lo ha redimido de manos más fuertes que él. (12) Vendrán y gritarán de júbilo en lo alto de Sion, y radiarán de gozo por la bondad del SEÑOR: por el grano, por el vino y por el aceite, y por las crías de las ovejas y de las vacas. Su alma será como huerto regado, y nunca más languidecerán. (13) Entonces la virgen se alegrará en la danza, y los jóvenes y los ancianos a una; cambiaré su duelo en gozo, los consolaré y los alegraré de su tristeza. (14) Y llenaré con abundancia el alma de los sacerdotes, y mi pueblo se saciará de mi bondad--declara el SEÑOR.

Bendición a todos y ánimo para seguir en el camino de la fe y de la santificación.
 
Maranata, Señor, ven pronto.
El Espíritu y la Novia dicen: ¡Ven!

viernes, 17 de septiembre de 2010

Día 39: Día de la Decisión y la Cosecha

Tishrei 10 (Día de Expiación)

Hay muchas conexiones temáticas en la Biblia entre la cosecha y los últimos tiempos. Joel lo relaciona con el Día del Señor:
(Joel 3:13-14) Meted la hoz, que la mies está madura; venid, pisad, que el lagar está lleno; las tinajas rebosan, porque grande es su maldad. (14) Multitudes, multitudes en el valle de la decisión. Porque cerca está el día del SEÑOR en el valle de la decisión.

El Día del Señor será el día de la Gran Cosecha y también el Día de la Decisión…
Ese es el día de la decisión porque ese será el último día en que cada uno tendrá para decidirse si se rinde a Dios o se rebela en contra de Él. Ese será la última oportunidad de arrepentirse. También será el día de cosecha, porque el Señor va a venir a ver quién dio fruto digno de arrepentimiento. Quién haya dado fruto, ese día será recogido, pero quien no haya dado fruto será cortado y quemado (Juan 15:1-11).

Jesús usó una parábola para explicar esto:
(Mateo 13:24-30) Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo. (25) Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. (26) Cuando el trigo brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. (27) Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?" (28) El les dijo: "Un enemigo ha hecho esto". Y los siervos le dijeron: "¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?" (29) Pero él dijo: "No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella. (30) "Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero."

Los discípulos no entendieron la parábola, y le pidieron a Jesús que les explicara lo que esta significaba.
(Mateo 13:36-43) Entonces dejó a la multitud y entró en la casa. Y se le acercaron sus discípulos, diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. (37) Y respondiendo El, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, (38) y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno; (39) y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. (40) Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo. (41) El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. (43) Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga.

El trigo y la cizaña se parecen mucho. Dónde se ve la diferencia es en el tiempo de cosecha, pues el trigo produce fruto, mientras que la cizaña no. De la misma manera, nosotros no podemos juzgar quien es de Dios o no. Sólo Él sabe quiénes son sus hijos. Las apariencias engañan, pero los frutos dan testimonio.

Juan el Bautista explicó que el Señor mismo vendrá a recoger esa gran cosecha en el Día del Señor.
(Mateo 3:8-12) Por tanto, dad frutos dignos de arrepentimiento; (9) y no presumáis que podéis deciros a vosotros mismos: "Tenemos a Abraham por padre", porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. (10) Y el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. (11) Yo a la verdad os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. (12) El bieldo está en su mano y limpiará completamente su era; y recogerá su trigo en el granero, pero quemará la paja en fuego inextinguible.

También en Apocalipsis habla del día de la cosecha. Unos serán recogidos por Aquel que viene en la nube, y otros serán echados al fuego.
(Apocalipsis 14:14-19) Y miré, y he aquí una nube blanca, y sentado en la nube estaba uno semejante a hijo de hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz afilada. (15) Entonces salió del templo otro ángel clamando a gran voz al que estaba sentado en la nube: Mete tu hoz y siega, porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. (16) Y el que estaba sentado en la nube blandió su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada. (17) Salió otro ángel del templo que está en el cielo, que también tenía una hoz afilada. (18) Y otro ángel, el que tiene poder sobre el fuego, salió del altar; y llamó a gran voz al que tenía la hoz afilada, diciéndole: Mete tu hoz afilada y vendimia los racimos de la vid de la tierra, porque sus uvas están maduras. (19) El ángel blandió su hoz sobre la tierra, y vendimió los racimos de la vid de la tierra y los echó en el gran lagar del furor de Dios.

Dios va a esperar hasta el último momento, el Día del Señor, para cosechar a los suyos y desechar a los que lo hayan desechado. Él esperará hasta entonces para darle la oportunidad a todos de arrepentirse (2 Ped. 3:9-14).

YOM KIPUR
Hoy es el Día de Expiación, conocido en hebreo como Yom Kipur. Esta es la sexta de las siete fiestas de redención. Es un día solemne de ayuno y recogimiento (Lev. 23:27-28).

En el cumplimiento mesiánico, este día representa precisamente el Día del Señor. Ese será el día en que el Señor vendrá perdonará los pecados de Su Pueblo—de aquellos que se hayan arrepentido. Pero quienes no se hayan arrepentido, el Señor vendrá a pedir cuentas y juzgar a cada uno según sus obras. [Para una explicación más detallada de esta fiesta, busquen la entrada dedicada especialmente a este tema en el blog: http://www.citadivina.blogspot.com/ ]

ORACIÓN
En este Día de Expiación nos presentamos con humildad a Tus pies, reconociendo que hemos pecado y que no somos dignos de estar delante de Ti. Lo único que podemos presentar a Tus pies son frutos de arrepentimiento. Señor, es mi deseo presentarte frutos dignos de Ti en el Día de la Cosecha.

Anhelo estar en Tu Presencia, pero reconozco que no soy digno porque Tú eres Santo, y yo he fallado. Pero tenemos un sumo sacerdote que se ha compadecido de nuestras flaquezas. Jesucristo fue tentado en todo, pero sin pecado. Por lo tanto, me acerco con confianza al trono de la gracia para recibir la misericordia del Padre, y hallar perdón. [Heb 4:15-16]

Gracias, Señor, por Tu misericordia, por Tu gracia y por Tu perdón. Amén.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Día 38: Restauración: Retorno (B)

Tishrei 9


RETORNO DE JUDÁ E ISRAEL
Esta promesa no sólo es para los judíos (Casa de Judá: tribus de Judá, Benjamín y Leví) que fueron llevados cautivos a Babilonia, y luego dispersados por Roma, sino que también aplica a la Casa de Israel, es decir, las diez tribus perdidas que fueron dispersados por los asirios, y posteriormente asimiladas en todas las naciones . Tal vez nosotros no sabemos quiénes son, pero Dios sí lo sabe.
(Jeremías 30:3-11) Porque, he aquí, vienen días—declara el SEÑOR—cuando restauraré el bienestar de mi pueblo, Israel y Judá. El SEÑOR dice: También los haré volver a la tierra que di a sus padres, y la poseerán. (4) Estas son las palabras que el SEÑOR habló acerca de Israel y de Judá: (5) Porque así dice el SEÑOR: He oído voces de terror, de pánico, y no de paz. (6) Preguntad ahora, y ved si da a luz el varón. ¿Por qué veo a todos los hombres con las manos sobre sus lomos, como mujer de parto y se han puesto pálidos todos los rostros? (7) ¡Ay! porque grande es aquel día, no hay otro semejante a él; es tiempo de angustia para Jacob, mas de ella será librado. (8) Y acontecerá en aquel día—declara el SEÑOR de los ejércitos—que quebraré el yugo de su cerviz y romperé sus coyundas, y extraños no lo esclavizarán más, (9) sino que servirán al SEÑOR su Dios, y a David su rey, a quien yo levantaré para ellos. (10) Así que tú no temas, siervo mío Jacob—declara el SEÑOR—ni te atemorices, Israel; porque he aquí, te salvaré de lugar remoto, y a tu descendencia de la tierra de su cautiverio. Y volverá Jacob, y estará tranquilo y seguro, y nadie lo atemorizará. (11) Porque yo estoy contigo—declara el SEÑOR—para salvarte; pues acabaré con todas las naciones entre las que te he esparcido, pero no acabaré contigo, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.

Jacob es la unión de las dos Casas, es decir, sus doce hijos unidos.

Tanto a Judá como a Israel (también conocida como “Casa de José” o “Efraín”), el Señor los hará volver a la Tierra Prometida.
(Zacarías 10:6-10) Fortaleceré la casa de Judá y la casa de José salvaré, y los haré volver porque me he compadecido de ellos; y serán como si no los hubiera rechazado, porque yo soy el SEÑOR su Dios, y les responderé. (7) Efraín será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino; sus hijos lo verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en el SEÑOR. (8) Y les silbaré para reunirlos, porque los he redimido; y serán tan numerosos como eran. (9) Cuando yo los esparza entre los pueblos, aun en lejanas tierras se acordarán de mí, y vivirán con sus hijos, y volverán. (10) Los haré volver de la tierra de Egipto, y de Asiria los recogeré; los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano, hasta que no haya sitio para ellos.

Todas las tribus serán reunidas, rescatadas, y se restaurará la relación entre ellas.
(Isaías 11:11-13) Entonces acontecerá en aquel día que el Señor ha de recobrar de nuevo con su mano, por segunda vez, al remanente de su pueblo que haya quedado de Asiria, de Egipto, de Patros, de Cus, de Elam, de Sinar, de Hamat y de las islas del mar. (12) Alzará un estandarte ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel, y juntará a los dispersos de Judá de los cuatro confines de la tierra. (13) Entonces se disipará la envidia de Efraín, y los que hostigan a Judá serán exterminados; Efraín no envidiará a Judá, y Judá no hostigará a Efraín.

El cumplimiento total del retorno del Pueblo de Dios a la Tierra Prometida se dará en el Día del Señor.
(Isaías 27:12-13) Y sucederá en aquel día que el SEÑOR trillará desde la corriente del Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros seréis recogidos uno a uno, oh hijos de Israel. (13) Sucederá también en aquel día que se tocará una gran trompeta, y los que perecían en la tierra de Asiria y los desterrados en la tierra de Egipto, vendrán y adorarán al SEÑOR en el monte santo en Jerusalén.

Jesús dijo de ese día:
(Mateo 24:30-31) Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. (31) Y El enviará a sus ángeles con una gran trompeta y reunirán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.

(Ezequiel 37:21-22) y diles: Así dice el Señor DIOS: He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. (22) Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos.

Al final, el Señor va a restaurar TODAS las cosas, y Él va a reinar sobre TODO Su Pueblo.
Ya no serán más dos pueblos, sino uno solo (Efesios 2:11-18).

ORACIÓN
Señor, yo quiero ser restaurado. También deseo ser recogido cuando reúnas a tus escogidos desde todos los puntos de la tierra. Quiero estar cerca de Ti cuando vengas a reinar sobre toda la Tierra. Mis ojos anhelan verte cara a cara. Señor, anhelamos tu restauración completa. Amén.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Día 37: Restauración: Retorno (A)

Tishrei 8

Hoy hablaremos del segundo punto que dejamos pendiente del plan de restauración, el cual es el retorno del Pueblo de Dios a la Tierra Prometida.

b. Retorno a la Tierra
(Joel 3:5-7) Por cuanto habéis tomado mi plata y mi oro, y os habéis llevado mis valiosos tesoros a vuestros templos, (6) y habéis vendido los hijos de Judá y Jerusalén a los griegos para alejarlos de su territorio, (7) he aquí, yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y devolveré vuestra venganza sobre vuestra cabeza.

A lo largo de la historia de Israel, los enemigos han sacado a los israelitas de su Tierra, la cual Dios les dio. Pero debemos recordar que Dios no lo hubiera permitido a menos que el pueblo hubiera pecado. Una de las últimas consecuencias de la desobediencia es la expulsión de la tierra santa y la dispersión (1 Reyes 9:6-7; 2 Cro. 7:19-22; Deu. 4:23-27; Lev. 26:33). Esto ha pasado varias veces en la historia de Israel—con los asirios, los babilonios y los romanos.

Desde entonces los judíos e israelitas han estado dispersos por todo el mundo, y muchos se han asimilado a otras culturas. Sin embargo, en los últimos tiempos, Dios dice que los va a regresar a Su Tierra, tal como Él siempre deseó. Esta será parte de la restauración del Pueblo de Dios.
(Jeremías 29:14) Me dejaré hallar de vosotros—declara el SEÑOR—y restauraré vuestro bienestar y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os expulsé—declara el SEÑOR— y os traeré de nuevo al lugar de donde os envié al destierro.

Esto ya comenzó a cumplirse…en parte. Uno de los milagros proféticos es el regreso de los judíos a la Tierra de Israel (heb. Aliyá), al igual que el establecimiento del estado moderno de Israel en 1948. Pero faltan aún más.

El Señor dice que no dejará a ninguno en el exilio.
(Ezequiel 39:28-29) Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR su Dios, porque los hice ir al cautiverio entre las naciones, y después los reuní de nuevo en su propia tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. (29) No les ocultaré más mi rostro, porque habré derramado mi Espíritu sobre la casa de Israel—declara el Señor DIOS.

(Jeremías 23:3-8) Yo mismo reuniré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las he echado, y las haré volver a sus pastos; y crecerán y se multiplicarán. (4) Pondré sobre ellas pastores que las apacentarán, y nunca más tendrán temor, ni se aterrarán, ni faltará ninguna—declara el SEÑOR. (5) He aquí, vienen días—declara el SEÑOR—en que levantaré a David un Renuevo justo; y El reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra. (6) En sus días será salvo Judá, e Israel morará seguro; y este es su nombre por el cual será llamado: "El SEÑOR, justicia nuestra." (7) Por tanto, he aquí, vienen días—declara el SEÑOR—cuando no dirán más: "Vive el SEÑOR, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto", (8) sino: "Vive el SEÑOR que hizo subir y trajo a los descendientes de la casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los había echado"; y habitarán en su propio suelo.

El Renuevo Justo, es el Señor mismo, quien vendrá a reinar sobre toda la Tierra. Se le llamará “Señor Justicia Nuestra” (heb. YHVH Tzidekeinu) porque Él traerá justicia sobre toda la Tierra, y ajusticiará a los enemigos.

El milagro de lo que sucederá será tan grande, que superará a los milagros que el pueblo de Dios presenció en el Éxodo de Egipto. Si estamos en los últimos tiempos, nosotros seremos testigos de esto.

Mañana seguiremos hablando de este milagroso retorno del Pueblo de Dios a Su Tierra…

ORACIÓN
Señor, quiero entender Tus planes de restauración que tienes para Tu pueblo. Necesito entenderlo para poder enfrentar todo lo que vendrá en Tu Día. Quiero ser testigo de las maravillas que harás en los tiempos de Tu venida. Echo fuera todo miedo que pueda haber albergado con respecto a esos tiempos, pues Tu amor echa fuera todo temor.
Señor, te pido que me reveles Tu corazón y Tus propósitos. Tú dijiste que Te dejarás hallar por nosotros. Por eso hoy te digo: Quiero hallarte. Si me he alejado de Ti, regrésame y restáurame.
[Silencio para escuchar]

martes, 14 de septiembre de 2010

Día 36: Josafat y Armagedón

Tishrei 7


VALLE DE JOSAFAT
Joel señala que el lugar dónde el Señor reunirá a todas las naciones para pelear contra Israel será el valle de Josafat.
(Joel 3:12) Despiértense y suban las naciones al valle de Josafat, porque allí me sentaré a juzgar a todas las naciones de alrededor.

Hay duda con respecto a dónde exactamente está localizado este valle, ya que no hay uno con dicho nombre. Pero más que el lugar preciso, el mensaje de Joel está escondido en el nombre en sí.

Josafat (heb. Yejoshafat) significa: “juzgado por Dios”.
El Valle de Josafat es el lugar donde Dios reunirá a las naciones, y las juzgará.

Por otro lado, este nombre también está relacionado con el rey Josafat, quien ya mencionamos con anterioridad. En el tiempo de este rey, el Señor venció a los enemigos de Israel sin que ellos tuvieran que pelear. Todo lo que tuvieron que hacer es alabar a Dios (2 Cro. 20:1-30).

Las naciones llegarán a pelear contra Israel, pero al final el Señor mismo saldrá a pelear contra ellos y los vencerá y los juzgará.
(Zacarías 14:3)  Entonces saldrá el SEÑOR y peleará contra aquellas naciones, como cuando El peleó el día de la batalla.

ARMAGEDÓN
A Juan también le fue revelado que todas las naciones se unirán para pelear en contra Israel. Se reunirán en un lugar conocido como “Armagedón”, para luego subir a Jerusalén para hacerles guerra.
(Apocalipsis 16:12-16) El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y sus aguas se secaron para que fuera preparado el camino para los reyes del oriente. (13) Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, a tres espíritus inmundos semejantes a ranas; (14) pues son espíritus de demonios que hacen señales, los cuales van a los reyes de todo el mundo, a reunirlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. (15) (He aquí, vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus ropas, no sea que ande desnudo y vean su vergüenza.) (16) Y los reunieron en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

Armagedón es la combinación de dos palabras hebreas:
Har = monte
Meguido = lit. reencuentro

Históricamente, Meguido es el lugar donde el Señor ayudó a Israel, bajo el liderazgo de Débora y Barak, a derrotar a los reyes que se habían levantado en contra de ellos en tiempos de los jueces (Jue. 5:19-20)

Tal como Juan explica, esta batalla será parte de las últimas copas de juicio que Dios derramará en los últimos tiempos, las cuales constituyen las últimas oportunidades para que el mundo se arrepienta.

Como ya mencionamos, Dios permitirá que las naciones ataquen a Su Pueblo en Jerusalén, para que ellos reaccionen.
(Zacarías 12:11-12) Aquel día habrá gran lamentación en Jerusalén, como la lamentación de Hadad-rimón en la llanura de Meguido. (12) Y se lamentará la tierra, cada familia por su lado…

Pero inmediatamente después vendrá el Señor mismo a pelear en contra de los enemigos, y los vencerá.

Zacarías describe esta terrible batalla.
(Zacarías 14:12-14) Esta será la plaga con que el SEÑOR herirá a todos los pueblos que han hecho guerra contra Jerusalén: se pudrirá su carne estando ellos aún de pie, y se pudrirán sus ojos en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su boca. (13) Y sucederá aquel día que habrá entre ellos un gran pánico del SEÑOR; y cada uno agarrará la mano de su prójimo, y levantará su mano contra la mano de su prójimo. (14) También Judá peleará en Jerusalén; y se amontonarán las riquezas de todas las naciones circunvecinas: oro, plata y vestidos en gran abundancia.

Entre todo esto, debemos entender que aun a los enemigos que se arrepientan, Dios los perdonará. Ellos vivirán en el Milenio, y tendrán que adorar a Jesús como Rey.
(Zacarías 14:16-17) Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Jerusalén subirán de año en año para adorar al Rey, SEÑOR de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos. (17) Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Jerusalén para adorar al Rey, SEÑOR de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos.

[Nota: Esta batalla al final de la era del hombre no debe confundirse con la batalla que se llevará a cabo al final de la era mesiánica: la Batalla de Gog y Magog, la cual se dará cuando el diablo sea soltado por última vez para tentar a los pueblos antes de su fin (Apoc. 20:7-10, Ezequiel 38 & 39).]

¿Cuál será el fin de esta última guerra mundial? Los últimos versículos de Joel lo revelan:
(Joel 3:19-21) Egipto será una desolación, y Edom será un desierto desolado, por la violencia hecha a los hijos de Judá, en cuya tierra han derramado sangre inocente. (20) Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por todas las generaciones. (21) Y yo vengaré su sangre, que aún no he vengado, pues el SEÑOR habita en Sion.

POR JUSTICIA Y POR AMOR 
Sofonías dice que el Señor vendrá como guerrero, no sólo por justicia, sino sobretodo por amor a Su Pueblo.
(Sofonías 3:15-17) El SEÑOR ha retirado sus juicios contra ti, ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el SEÑOR, está en medio de ti; ya no temerás mal alguno. (16) Aquel día le dirán a Jerusalén: No temas, Sion; no desfallezcan tus manos. (17) El SEÑOR tu Dios está en medio de ti, guerrero victorioso; se gozará en ti con alegría, en su amor guardará silencio, se regocijará por ti con cantos de júbilo.

En Su Segunda Venida, Jesús vendrá como Juez, como Rey y como Novio.

ORACIÓN
Señor, no entiendo muchas cosas acerca de los últimos tiempos, pero una cosa sí entiendo, y es que Tú vencerás al final. Por lo tanto, no tendré miedo de todo lo que pueda venir porque sé que Tú estás en control.
Gracias, Señor, porque en ese Día harás justicia. No pasarás por alto la maldad de mis enemigos. Esperamos tu divina retribución, pues sólo Tú puedes ser justo. Esperamos Tu venida para la restauración de todas las cosas.
[Silencio para escuchar]

lunes, 13 de septiembre de 2010

Día 35: Enemigos de Israel

Tishrei 6

En el capítulo dos de Joel, vimos cómo Dios usó a naciones paganas para disciplinar a Su Pueblo. Sin embargo, cuando Dios traiga justicia a toda la tierra, ellos no quedarán impunes. Dios castigará a los enemigos por la maldad con que trataron al Pueblo de Dios.

ENEMIGOS DE ISRAEL
Ayer comenzamos a ver lo que Joel profetizó acerca de los enemigos de Israel. Las naciones que Joel identifica son tres: Tiro, Sidón y Filistea, que hoy se conocen como: Siria, Líbano y Palestina.
(Joel 3:4)  Además, ¿qué tenéis que ver conmigo, Tiro, Sidón y todas las regiones de Filistea? ¿Os queréis vengar de mí? Si de esta manera os vengáis de mí, bien pronto haré volver vuestra venganza sobre vuestra cabeza.

Va a darse un espíritu de venganza de estas naciones contra Israel. Lo interesante es que Dios lo toma a lo personal. En el fondo, el pleito de ellos es con Él.

Ezequiel profetizó acerca de los filisteos (palestinos), también enfatizando la venganza.
(Ezequiel 25:15-17)  Así dice el Señor DIOS: Por cuanto los filisteos han obrado vengativamente y con desprecio de alma han tomado venganza, destruyendo por causa de perpetua enemistad, (16) por tanto, así dice el Señor DIOS: He aquí, yo extenderé mi mano contra los filisteos, y cortaré a los cereteos y haré perecer a los que quedan en la costa del mar. (17) Y ejecutaré contra ellos grandes venganzas con terribles represiones; y sabrán que yo soy el SEÑOR cuando haga venir mi venganza sobre ellos.

[Otras profecías: Sofonías 2:4-7; Amós 1:3-10.]

SE LES UNIRÁN LAS NACIONES
Joel dice que muchas naciones se unirán a estos enemigos de Israel para pelear contra el pueblo de Dios. Serán todas las naciones contra una. Hoy en día ya no es difícil imaginar este escenario.

Aun esto, Dios lo controla. La Biblia dice que no sólo “permitirá” esto, sino que Él lo “provocará” con dos propósitos:

a. Para disciplinar al Pueblo de Dios.
b. Como retribución divina contra los que han hecho daño al pueblo de Dios.

Esto mismo profetizó Sofonías.
(Sofonías 3:7-8)  Dije: "Ciertamente me temerás, aceptarás corrección." Entonces no será destruida su morada a pesar de todo lo que yo había determinado sobre ella; pero ellos se apresuraron a corromper todas sus acciones. (8) Por tanto, esperadme--declara el SEÑOR-- hasta el día en que me levante como testigo, porque mi decisión es reunir a las naciones, juntar a los reinos, para derramar sobre ellos mi indignación, todo el ardor de mi ira; porque por el fuego de mi celo toda la tierra será consumida.

También al profeta Zacarías le fue revelado que todas las naciones se van a levantar en contra de Jerusalén.
(Zacarías 14:2)  Y yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Jerusalén; y será tomada la ciudad y serán saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.

Como hemos visto, esto tendrá múltiple aplicación histórica. Se cumplió en parte en tiempos de la invasión romana en el año 70 d.C., pero volverá a darse en los últimos tiempos. Esto se sabe porque todavía hay varios puntos de la profecía que faltan por cumplirse.

No debe sorprendernos lo que vendrá. Dios nos lo revela a través de sus profetas para que estemos preparados, y que recordemos que Dios está en control. No está “ganando” el enemigo. La realidad es que Dios mismo convocó a las naciones para levantarse contra Israel. Joel señala:
(Joel 3:9-14)  Proclamad esto entre las naciones: Preparaos para la guerra, despertad a los valientes; acérquense, suban todos los soldados. (10) Forjad espadas de vuestras rejas de arado y lanzas de vuestras podaderas; diga el débil: Fuerte soy. (11) Apresuraos y venid, naciones todas de alrededor, y reuníos allí. Haz descender, oh SEÑOR, a tus valientes. (12) Despiértense y suban las naciones al valle de Josafat, porque allí me sentaré a juzgar a todas las naciones de alrededor. (13) Meted la hoz, que la mies está madura; venid, pisad, que el lagar está lleno; las tinajas rebosan, porque grande es su maldad. (14) Multitudes, multitudes en el valle de la decisión. Porque cerca está el día del SEÑOR en el valle de la decisión.

Estas son cosas fuertes que uno no quisiera oír ni desearía que aconteciera, pero si Dios lo permite es porque será necesario para efectos de la restauración de todas las cosas al final (Joel 3:1-2). El resultado final será lo contrario, como lo señala Isaías:
(Isaías 2:3-4) Vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, subamos al monte del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob; para que nos enseñe acerca de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del SEÑOR. (4) Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.

Mañana hablaremos sobre el Valle de Josafat y la Batalla de Armagedón…

ORACIÓN
Señor, sabemos que Tú vindicarás a Tu pueblo y tendrás compasión de Tus siervos. Afila Tu espada flamante y Tu mano empuñe la justicia. Aunque tengamos ganas de pedir venganza, no nos atrevemos porque también nosotros te hemos fallado. Por eso te hemos pedido perdón, porque sabemos que Tú perdonas a quien se arrepiente.


Señor, te damos gracias por Tu justicia y tu misericordia. Nos regocijamos porque Tú vengarás la sangre de Tus siervos y traerás venganza sobre Tus adversarios, y harás expiación por Tu tierra y Tu pueblo. [Deuteronomio 32:36-43]

domingo, 12 de septiembre de 2010

Día 34: Continúa la Restauración

Tishrei 5

Hemos venido hablando de la restauración del Pueblo de Dios luego de haber pasado por el fuego. Como parte de ese proceso, Dios señala que hará dos cosas:

a. Castigará a los enemigos de Israel.
b. Regresará a Su Pueblo a la Tierra Prometida.

Hoy hablaremos del primer punto…

a. Castigo a los enemigos de Israel
Al pueblo de Dios debe darle tranquilidad saber que Dios va a juzgar a sus enemigos. Aunque en el mundo haya injusticia, al final Dios hará justicia. A Él no se le pasará nada por alto, y ése debe ser nuestro consuelo ante la persecución.

Lo interesante es que hemos visto que la Biblia dice que “el juicio comienza por la casa de Dios”. Antes de castigar a los enemigos, Dios corrige a Su Pueblo. Nos pasará por fuego, y eso sacará a luz lo que en realidad está dentro de nosotros.

Hay un refrán popular que dice: “Se lo salió el cobre”. Una pieza de joyería puede parecer de oro, pero no serlo. Esas piezas falsas están hechas de cobre, y solamente está forradas superficialmente de oro. Pero con el uso y desgaste, eventualmente se dejará ver el cobre, de un color rojizo y verdoso, pero no dorado. Las pruebas sacarán a luz lo que realmente hay dentro de nosotros.

Por eso, Pedro dice:
(1 Pedro 4:12-17)  Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; (13) antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría. (14) Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, por ellos El es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. (15) Que de ninguna manera sufra alguno de vosotros como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entrometido. (16) Pero si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence, sino que como tal glorifique a Dios. (17) Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si comienza por nosotros primero, ¿cuál será el fin de los que no obedecen al evangelio de Dios?

Dios corregirá a Su Pueblo usando a sus enemigos. Luego de tratar con Su Pueblo, Dios castigará a las naciones. Todo esto es parte de la restauración.
(Joel 3:1-2)  Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Judá y Jerusalén, (2) reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Josafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.

A simple vista parecería injusto que Dios “use” a los enemigos para disciplinar a Su pueblo, y luego los castigue por eso mismo. Pero la realidad es que Dios no puso la maldad en ellos, sino que ya la tenían y simplemente la usó. Aun a ellos Dios les dará la oportunidad de arrepentirse, pero no lo harán.

Joel explica que los enemigos no quieren tener nada que ver con Dios. En realidad, el odio contra Israel es un rechazo hacia Dios y todo lo que Él representa.
(Joel 3:4)  Además, ¿qué tenéis que ver conmigo, Tiro, Sidón y todas las regiones de Filistea? ¿Os queréis vengar de mí? Si de esta manera os vengáis de mí, bien pronto haré volver vuestra venganza sobre vuestra cabeza.

Dios es justo. Lo que los enemigos hicieron a Israel es lo mismo que recibirán de vuelta.
(Joel 3:5-8)  Por cuanto habéis tomado mi plata y mi oro, y os habéis llevado mis valiosos tesoros a vuestros templos, (6) y habéis vendido los hijos de Judá y Jerusalén a los griegos para alejarlos de su territorio, (7) he aquí, yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y devolveré vuestra venganza sobre vuestra cabeza. (8) También venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, a una nación lejana--porque el SEÑOR lo ha dicho.

Mañana seguiremos estudiando acerca de la retribución divina en contra de los enemigos del pueblo de Dios…

ORACIÓN
Señor, ya no tengo miedo de Tu fuego, porque sé que vendrá a purificarme. Ahora entiendo que “el juicio comienza por la Casa de Dios”, y Tú disciplinas a quien amas. Pero también confío que Tú harás justicia al final. No pasarás por alto el mal que mis enemigos cometan en contra mía. Mi justicia eres Tú, Señor. No tomaré la venganza en mis manos, porque Tuya es la retribución.
Al igual que David, yo proclamo lo siguiente: “El SEÑOR vive, bendita sea mi roca, y ensalzado sea Dios, roca de mi salvación, el Dios que por mí hace venganza, y hace caer pueblos debajo de mí; el que me libra de mis enemigos. Tú me exaltas sobre los que se levantan contra mí; me rescatas del hombre violento. Por tanto, te alabaré, oh SEÑOR, entre las naciones, y cantaré alabanzas a tu nombre.” [2 Samuel 22:47-50]
Amén.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Día 33: Salvación y Protección

Tishrei 4

Además de perdón y restauración, el Señor proveerá de un refugio para aquellos que se humillen, busquen Su Rostro y se arrepientan en el día malo.
(Sofonías 2:1-3) Congregaos, congregaos, oh nación sin pudor, (2) antes que entre en vigencia el decreto (como tamo pasa el día), antes que venga sobre vosotros el ardor de la ira del SEÑOR, antes que venga sobre vosotros el día de la ira del SEÑOR. (3) Buscad al SEÑOR, vosotros todos, humildes de la tierra que habéis cumplido sus preceptos; buscad la justicia, buscad la humildad. Quizá seréis protegidos el día de la ira del SEÑOR.

“Protegidos” en hebreo es “Satar”, que literalmente significa “esconder, cubrir, apartar, reservar, guardar”.

¿Quién se salvará de lo que va a venir en el Día del Señor? Joel dice:
(Joel 2:32)  Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del SEÑOR será salvo; porque en el monte Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho el SEÑOR, y entre los sobrevivientes estarán los que el SEÑOR llame.

La salvación vendrá al invocar el Nombre del Señor. Esto se refiere a la salvación eterna (Rom. 10:8-14), cuando reconocemos a Jesús como nuestro Salvador. Pero este principio aplica también a la salvación de las adversidades de la vida y de los últimos tiempos. Sin embargo, no se trata de usar el Nombre de Dios como un amuleto; se trata de conocerlo.

Jesús dijo que en ese día unos dirán: “Señor, Señor”, pero Él dirá: “No los conozco, hacedores de maldad” (Mat. 7:22-23). Uno llama “Señor” a aquel a quien uno obedece.
(Mateo 7:21-23)  No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? (23) Y entonces les declararé: Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad.

[Nota: Recomiendo leer la parábola que Jesús narra a continuación: Mateo 7:24-27]

El Salmo 50 habla del mismo principio:
(Salmo 50:15-23)  Invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás. (16) Pero al impío Dios le dice: ¿Qué derecho tienes tú de hablar de mis estatutos, y de tomar mi pacto en tus labios? (17) Pues tú aborreces la disciplina, y a tus espaldas echas mis palabras. (18) Cuando ves a un ladrón, te complaces con él, y con adúlteros te asocias. (19) Das rienda suelta a tu boca para el mal, y tu lengua trama engaño. (20) Te sientas y hablas contra tu hermano; al hijo de tu propia madre calumnias. (21) Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio; pensaste que yo era tal como tú; pero te reprenderé, y delante de tus ojos expondré tus delitos. (22) Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que os despedace, y no haya quien os libre. (23) El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra; y al que ordena bien su camino, le mostraré la salvación de Dios.

Sabemos que somos salvos por gracia. Pero luego de recibir esa gracia, debemos mostrar agradecimiento, y eso lo reflejaremos con el arrepentimiento y posterior obediencia. No se trata de “legalismo”, sino de santidad.
(Hebreos 12:12-14)  Por tanto, fortaleced las manos débiles y las rodillas que flaquean, (13) y haced sendas derechas para vuestros pies, para que la pierna coja no se descoyunte, sino que se sane. (14) Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.


PROTECCION DIVINA
En medio de la tribulación de los últimos tiempos, Dios nos salvará. Esto no quiere decir que el Señor “evitará” que pasemos por las pruebas que vendrán sobre la Tierra. En realidad, la Biblia dice que seremos perseguidos. Pero en medio de todo, Él nos protegerá. Pasaremos por el fuego, pero éste nos purificará aún más.
(Nahum 1:5-7)  Los montes tiemblan ante El, y los collados se derriten; sí, en su presencia se levanta la tierra, el mundo y todos los que en él habitan. (6) En presencia de su indignación, ¿quién resistirá? ¿Quién se mantendrá en pie ante el ardor de su ira? Su furor se derrama como fuego, y las rocas se despedazan ante El. (7) Bueno es el SEÑOR, una fortaleza en el día de la angustia, y conoce a los que en El se refugian.

Cuando le explicaba a sus discípulos acerca de los últimos tiempos, Jesús dijo:
(Lucas 21:16-22)  Pero seréis entregados aun por padres, hermanos, parientes y amigos; y matarán a algunos de vosotros, (17) y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. (18) Sin embargo, ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. (19) Con vuestra perseverancia ganaréis vuestras almas. (20) Pero cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su desolación está cerca. (21) Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes, y los que estén en medio de la ciudad, aléjense; y los que estén en los campos, no entren en ella; (22) porque estos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

La clave será poner los ojos en el Señor, alzar los ojos al Monte Sión, desde donde estará gobernando el Señor, porque de allí vendrá la salvación (Joel 2:32; Salmo 121).

Probablemente veremos terremotos y otras catástrofes, sufriremos persecución y veremos el incremento de la violencia y la maldad, pero en medio de eso el Señor protegerá a Su pueblo—a los que conozcan a Dios y a quienes el Señor reconozca (Joel 2:23).
(Daniel 12:1)  En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que vela sobre los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones hasta entonces; y en ese tiempo tu pueblo será librado, todos los que se encuentren inscritos en el libro.

ORACIÓN
Hoy oraremos usando el Salmo 62:5-8:
“Alma mía, espera en silencio solamente en Dios, pues de El viene mi esperanza. Sólo El es mi roca y mi salvación, mi refugio, nunca seré sacudido. En Dios descansan mi salvación y mi gloria; la roca de mi fortaleza, mi refugio, está en Dios. Confiad en El en todo tiempo, oh pueblo; derramad vuestro corazón delante de El; Dios es nuestro refugio. (Selah: silencio)”

viernes, 10 de septiembre de 2010

Día 32: Avivamiento y Restauración

Tishrei 3

En la profecía de Joel hemos visto cómo el arrepentimiento abre paso a la restauración. De esto también habló Pedro, en el día en que fue bautizado por el Espíritu Santo, es decir Pentecostés o Fiesta de Semanas (heb. Shavuot).
(Hechos 3:19-21) Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, (20) y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; (21) a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

Pedro dice que luego del arrepentimiento vendrán tiempos de refrigerio.
Refrigerio” en griego es “anápsuxis”, que significa: recuperar el aliento o revivir. En otras palabras, es “avivamiento”.

Avivar” significa: dar vida de nuevo. Esto implica que se tuvo vida, pero se perdió, ya sea porque está moribundo o dormido…pero luego se volvió a recuperar la vida.

Pedro explica que después del arrepentimiento, vendrá el avivamiento. Luego del avivamiento, vendrá el Señor a restaurar todas las cosas.

Restaurar” es reparar algo que estaba dañado o deteriorado. Es volver a poner una cosa en el estado que antes tenía.

En tiempos de Joel, el pueblo de Israel quería volver al estado en que estaban las cosas antes de las plagas y la invasión. Querían recuperar lo que la langosta se comió y lo que los enemigos se robaron. Sin duda esto es parte de la restauración. Sin embargo, el Plan de Dios va más allá. El quiere restaurar TODAS las cosas. El va a regresar al estado en que estaban las cosas en el principio, cuando todo era perfecto. Por eso no es casualidad que haya tantas similitudes entre los primeros capítulos de Génesis, y los últimos de Apocalipsis. El nos va a regresar al Paraíso, a un mundo perfecto, pero más importante aún, a una relación perfecta entre Dios y el hombre.

FUEGO DEL ESPÍRITU
Volviendo al capítulo dos de Joel, el profeta sigue hablando del Día del Señor. Él dice que ese día vendrá como fuego. Pero este fuego no es sólo el que quema lo malo, sino el que prende la llama del Espíritu Santo en nosotros.
(Joel 2:28-32)  Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. (29) Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en esos días. (30) Y haré prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo. (31) El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del SEÑOR, grande y terrible. (32) Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del SEÑOR será salvo; porque en el monte Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho el SEÑOR, y entre los sobrevivientes estarán los que el SEÑOR llame.

Joel dice: “Y sucederá después de esto…” ¿Después de qué?... Después del ayuno y la asamblea. Después que el pueblo se haya arrepentido…vendrá un avivamiento.

Pedro explicó que esto se cumplió en el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo descendió sobre ellos (Hechos 2:1-4).
(Hechos 2:16-18) ...esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel: (17) Y sucederá en los últimos días—dice Dios—que derramaré mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; (18) Y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu en esos días, y profetizarán.

Sin embargo, eso fue sólo una muestra del avivamiento que vendrá en los últimos tiempos, pues todavía faltan muchas cosas por suceder.

¿Acaso no nos maravillamos cuando oímos las señales y los milagros que Jesús hizo? Pero Él dijo que haremos cosas aún mayores…no por nuestras propias fuerzas, sino por el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros.
(Juan 14:12-17)  En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre. (13) Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (14) Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. (15) Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. (16) Y yo rogaré al Padre, y El os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; (17) es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce, pero vosotros sí le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros.

ORACIÓN
Señor, si estamos dormidos, despiértanos. Si estamos muertos en vida, avívanos. Bautízanos con el fuego de Tu Espíritu. Ya no queremos seguir viviendo una vida cristiana a medias, sino queremos tener sueños y visiones, profetizar, ver milagros y movernos en poder y revelación espiritual.
Anhelamos, Señor, la restauración de todas las cosas. Anhelamos verte cara a cara.
[Silencio para escuchar y recibir]

jueves, 9 de septiembre de 2010

Día 31: Lluvia Temprana y Tardía

Tishrei 2

Como parte de la restauración, Joel menciona la bendición de la lluvia temprana y tardía.
(Joel 2:23)  Hijos de Sion, regocijaos y alegraos en el SEÑOR vuestro Dios; porque El os ha dado la lluvia temprana para vuestra vindicación, y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el principio.

La lluvia temprana es la que cae en octubre, luego de haber sido recogida la cosecha de otoño. Esta lluvia prepara la tierra para recibir la semilla de la siguiente cosecha.

La lluvia tardía es la que cae en marzo, la cual ayuda a los granos a madurar antes de ser cosechado en la primavera.

Como casi toda enseñanza en la Biblia, hay un significado espiritual más profundo en este mensaje de las lluvias. Hoy veremos dos aplicaciones:

a. La lluvia como la Palabra
La Palabra de Dios se compara con la lluvia (Deu. 32:2). (Isaías 55:10-11)  Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven allá sino que riegan la tierra, haciéndola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come, (11) así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.

Curiosamente, la palabra que se usa en hebreo para “lluvia temprana” es “Moré” que también significa: maestro o enseñanza.

Quien recibe la lluvia de la Palabra y la pone en práctica, éste dará mucho fruto (Isa. 30:21,23).

b. La lluvia como la Venida del Señor
El profeta Oseas también hace referencia a la lluvia temprana y tardía, y la relaciona con “conocer al Señor”.
(Oseas 6:3)  Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.

En Israel, la lluvia tardía cae en primavera, en los días en que se celebran las primeras fiestas: Pascua, Panes Sin Levadura y Primicias. Estas fiestas hablan de la Primera Venida del Señor.

La lluvia temprana cae en otoño, en el tiempo de las últimas fiestas: Día de Trompetas, Día de Expiación y Tabernáculos. Estas fiestas nos revelan lo que Dios tiene planeado para la Segunda Venida del Señor.

Las Fiestas bíblicas no sólo son celebraciones de eventos históricos, sino que también nos hablan del Plan de Dios para redimir a Su Pueblo. Es el plan completo de restauración. Jesús llevó a cabo la primera parte de Su Plan de Redención en Su primera venida. En esa ocasión, Él se presentó como el Mesías sufriente. Murió en el día de la Pascua, fue sepultado en el primer día de la Fiesta de Panes Sin Levadura, y resucitó en la Fiesta de Primicias. Cincuenta días después, envió al Espíritu Santo, quien nos acompaña hasta Su segunda venida.

Cuando regrese en el Día del Señor, Jesús llevará a cabo la segunda parte del Plan. Se anunciará Su venida en el Día de Trompetas (heb. Yom Teruá) (1 Tes. 4:16). Se presentará como Juez en el Día de Expiación (heb. Yom Kipur), y se comenzará su gobierno como el Rey de toda la Tierra en la Fiesta de Tabernáculos (heb. Sucot).

Hay mucho que aprender de estas fiestas, pero lo haremos en otra ocasión. Como dice Oseas (6:3), “conoceremos, y proseguiremos en conocer al Señor” en sus fiestas, las cuales vienen en los tiempos de la lluvia tardía y temprana.

Precisamente ayer celebramos la Fiesta de Trompetas (1 Tishrei), y terminaremos el ayuno en el Día de Expiación (10 Tishrei).

ORACIÓN
Señor, anhelo Tu venida. Como dice el refrán, te esperamos “como agua de mayo”, porque en este mundo sólo hay desierto y sequedal sin Ti. Enséñame más acerca de Tu Regreso, porque quiero estar preparado.


Quiero abro mi corazón y mi mente para recibir la lluvia del Cielo. Santifícame y purifícame por el lavamiento del agua de Tu Palabra, a fin de presentarme como tu Novia, sin mancha ni arruga, lista para Tu Venida . Sólo Tú lo puedes hacer, Señor.
[Efe. 5:26-27]

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Día 30: Restauración

Tishrei 1

La respuesta del Señor al arrepentimiento de Su Pueblo es la restauración
(Joel 2:19-22)  El SEÑOR responderá, y dirá a su pueblo: He aquí, yo os enviaré grano, mosto y aceite, y os saciaréis de ello, y nunca más os entregaré al oprobio entre las naciones. (20) Al ejército del norte lo alejaré de vosotros y lo echaré a una tierra árida y desolada, su vanguardia hacia el mar oriental, y su retaguardia hacia el mar occidental. Y ascenderá su hedor y subirá su fetidez, porque ha hecho terribles cosas. (21) No temas, oh tierra, regocíjate y alégrate, porque el SEÑOR ha hecho grandes cosas. (22) No temáis, bestias del campo, porque los pastos del desierto han reverdecido, porque el árbol ha dado su fruto, la higuera y la vid han producido en abundancia.

Dios nunca quiso que hubiera hambre y sequía en la tierra; Su deseo es que se saciaran con el fruto de la tierra. Él nunca quiso enviar al ejército enemigo, sino que Su pueblo viva en paz y en justicia. El deseo de Su corazón siempre está en bendecirnos. Sin embargo, la elección en nuestra.
(Deuteronomio 30:19-20)  Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia, (20) amando al SEÑOR tu Dios, escuchando su voz y allegándote a El; porque eso es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que el SEÑOR juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

Cuando el Pueblo de Dios se arrepintió y escogió obedecer, vino bendición.
(Joel 2:23-26)  Hijos de Sion, regocijaos y alegraos en el SEÑOR vuestro Dios; porque El os ha dado la lluvia temprana para vuestra vindicación, y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el principio. (24) Y las eras se llenarán de grano, y las tinajas rebosarán de mosto y de aceite virgen. (25) Entonces os compensaré por los años que ha comido la langosta, el pulgón, el saltón y la oruga, mi gran ejército, que envié contra vosotros. (26) Tendréis mucho que comer y os saciaréis, y alabaréis el nombre del SEÑOR vuestro Dios, que ha obrado maravillosamente con vosotros; y nunca jamás será avergonzado mi pueblo.

Aunque nos hayamos desviado, el Señor siempre nos da la oportunidad de regresar a Él. Si nos arrepentimos genuinamente, Él nos restaurará.

El Señor promete compensar lo que hayamos perdido—lo que la langosta se comió y el enemigo devastó. Pero no debemos olvidar que la culpa no la tuvo “el enemigo”, como si éste tuviera más poder que Dios. El Señor puede frenar al enemigo, si Él quiere. Dios le ha dado la elección al hombre, y uno decide si se rinde en obediencia a Dios o si hace lo que quiere y así lo rinde todo ante el enemigo. En ese sentido, el causante de las tragedias fue el pecado del pueblo.

Si no reconocemos que Dios está en control y que nosotros elegimos lo que tenemos, no podremos ver la realidad. Si no asumimos nuestra responsabilidad, nunca saldremos de lo mismo. Pero si reconocemos nuestra parte, Dios hará la Suya. Dios no espera que seamos “perfectos”, pero sí espera que reconozcamos nuestras faltas, le pidamos perdón, y luego le pidamos ayuda para cambiar. Entonces y sólo entonces…Él nos restaurará y dará todo en abundancia, aún más de lo que necesitamos.
(Isaías 30:18-23)  Por tanto, el SEÑOR espera para tener piedad de vosotros, y por eso se levantará para tener compasión de vosotros. Porque el SEÑOR es un Dios de justicia; ¡cuán bienaventurados son todos los que en El esperan! (19) Oh pueblo de Sion, morador de Jerusalén, no llorarás más. Ciertamente se apiadará de ti a la voz de tu clamor; cuando la oiga, te responderá. (20) Aunque el Señor os ha dado pan de escasez y agua de opresión, tu Maestro no se esconderá más, sino que tus ojos contemplarán a tu Maestro. (21) Tus oídos oirán detrás de ti una palabra: Este es el camino, andad en él, ya sea que vayáis a la derecha o a la izquierda. (22) Y profanarás tus imágenes talladas recubiertas de plata, y tus imágenes fundidas revestidas de oro. Las esparcirás como cosa inmunda, y les dirás: ¡Fuera de aquí! (23) Entonces El dará lluvia para la semilla que sembrarás en la tierra, y pan del producto de la tierra, y será rico y abundante. En aquel día tus ganados serán apacentados en espaciosos pastizales.

La restauración no es para que volvamos a caer en lo mismo, sino para que levantemos la cabeza y comencemos a vivir una vida digna de los hijos del Rey. No sólo la tierra producirá buen fruto, sino que los hijos de Dios darán buen fruto en sus vidas, los cuales son: gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio (Gal. 5:22-23).
(Zacarías 8:11-13)  Pero ahora yo no trataré al remanente de este pueblo como en los días pasados—declara el SEÑOR de los ejércitos. (12) Porque habrá simiente de paz: la vid dará su fruto, la tierra dará su producto y los cielos darán su rocío; y haré que el remanente de este pueblo herede todas estas cosas. (13) Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré para que seáis bendición. No temáis, mas sean fuertes vuestras manos.

La mayor bendición no será la provisión ni la riqueza, sino que el Señor mismo volverá a estar en medio de Su Pueblo.
(Joel 2:27)  Y sabréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy el SEÑOR vuestro Dios y no hay otro; nunca jamás será avergonzado mi pueblo.



ORACIÓN
Señor, reconozco que no he vivido en la plenitud de bendición que Tú deseas para mi vida. El enemigo me ha robado porque yo he pecado. Por eso, yo te he pedido perdón en estos días de ayuno.

Pero no temeré, porque Tú has prometido que restaurarás a todo el que se arrepienta de corazón. Gracias, Señor, por darme una nueva oportunidad. Recibo Tu restauración para ser todo lo que Tú quieres que yo sea.

[Silencio para escuchar]

martes, 7 de septiembre de 2010

Joel (Día 29): Celo Divino y Compasión


Luego que el pueblo ayuna y se arrepiente, vemos la respuesta del Señor...
Lo primero que hace es explicar la razón por la que permitió la plaga de langostas, la sequía, el fuego y la invasión extranjera.
(Joel 2:18)  Entonces el SEÑOR se llenará de celo por su tierra, y tendrá piedad de su pueblo.

Todo lo ha hecho por amor.

a. Celo Divino (heb. Kaná)
Hay una diferencia entre “celos” y “celo”.

Celos son los sentimientos de inquietud sospechar que la persona amada siente preferencia por otra.

En contraste, Celo es el cuidado y esmero en el cumplimiento de los deberes. También es el interés ardiente y activo por una causa o persona.

Los celos humanos se manifiestan por inseguridad, pero el Celo divino viene porque Dios sabe quién es Él y lo que debería ser Su Pueblo (Exo. 20:5; 34:14; Deu. 4:24; 5:9). El Celo divino está basado en el amor, en el interés ardiente de Dios por los Suyos.

Pablo sintió celo divino en su esmero por preparar a la Iglesia como la Novia de Cristo.
(2 Corintios 11:2)  Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios; pues os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo.

b. Compasión Divina (heb. Jamal)
Dios tiene misericordia de Su Pueblo, y por eso los corrige antes que se autodestruyan. Dios disciplina a quien ama (Heb. 12:6).

Lo que motiva a Dios es el amor profundo que siente por Su Pueblo. Ese amor se ha manifestado en forma de celo divino y compasión.

Otros profetas también hablan de esto:
(Zacarías 1:14-17)  Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: Proclama, diciendo: Así dice el SEÑOR de los ejércitos: Estoy celoso en gran manera por Jerusalén y por Sion, (15) y con gran enojo estoy yo enojado contra las naciones que están confiadas; porque cuando yo estaba un poco enojado, ellas contribuyeron al mal. (16) Por tanto, así dice el SEÑOR: Me volveré a Jerusalén con compasión; en ella será reedificada mi casa—declara el SEÑOR de los ejércitos—y el cordel será tendido sobre Jerusalén. (17) Proclama de nuevo, diciendo: Así dice el SEÑOR de los ejércitos: Otra vez rebosarán mis ciudades de bienes, otra vez el SEÑOR consolará a Sion y de nuevo escogerá a Jerusalén.

Dios usó a Babilonia para castigar a Israel, pero luego Él castigará a Babilonia por su maldad. [Veremos esto en el capítulo tres de Joel.]
(Ezequiel 36:5-8)  por eso, así dice el Señor DIOS: Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado para sí de mi tierra como posesión, con alegría, de todo corazón y con desprecio de alma, para dejarla como presa.' (6) Por tanto, profetiza acerca de la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles:  Así dice el Señor DIOS: He aquí, yo he hablado en mi celo y en mi furor porque habéis soportado los insultos de las naciones. (7) Por lo cual, así dice el Señor DIOS: Yo he jurado que las naciones que os rodean, ellas mismas soportarán sus insultos. (8) Pero vosotros, montes de Israel, echaréis vuestras ramas y produciréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque pronto vendrán.

(Ezequiel 39:23-29)  Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue al cautiverio por su iniquidad porque actuaron pérfidamente contra mí; escondí, pues, mi rostro de ellos, los entregué en manos de sus adversarios y todos ellos cayeron a espada. (24) Conforme a su inmundicia y conforme a sus transgresiones, así los traté, y de ellos escondí mi rostro. (25) Por tanto, así dice el Señor DIOS: Ahora restauraré el bienestar de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso de mi santo nombre. (26) Y ellos olvidarán su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra mí, cuando habiten seguros en su tierra sin que nadie los atemorice. (27) Cuando yo los traiga de entre los pueblos y los reúna de las tierras de sus enemigos, seré santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones. (28) Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR su Dios, porque los hice ir al cautiverio entre las naciones, y después los reuní de nuevo en su propia tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. (29) No les ocultaré más mi rostro, porque habré derramado mi Espíritu sobre la casa de Israel--declara el Señor DIOS.

Después de la disciplina por amor, vendrá la restauración. Mañana lo veremos con más detalle…


ORACIÓN
Señor, Tú eres un Dios celoso, y no compartirás a Tu pueblo con nadie. También eres misericordioso y compasivo. Todo lo haces por amor. Señor, quiero aprender a apreciar Tu amor, en las buenas y en las malas.

Señor, no quiero ofenderme por Tus juicios. Sé que Tú eres bueno, y todo será para bien. Confío en Ti. Permíteme entender Tu corazón y Tus intenciones.

[Silencio para escuchar]

lunes, 6 de septiembre de 2010

Joel (Día 28): Llamado al Pueblo y a los Ministros


Los siguientes versículos de Joel nos enseñan lo que el Señor espera de Su Pueblo en los días previos a Su Venida, al Día del Señor.
(Joel 2:15)  Tocad trompeta en Sion, promulgad ayuno, convocad asamblea.
¿En dónde se toca la trompeta (heb. Shofar)?  En Sion, que es la parte más alta de Jerusalén. El llamado a arrepentirse es al Pueblo de Dios, no al mundo.

¿Por qué se toca el shofar?  El propósito es doble:

a. Promulgar ayuno—en lo individual.
El ayuno sirve como un instrumento para sensibilizarnos al Espíritu, para poder oír mejor lo que Él quiere decirnos. El ayuno no se trata de pedirle algo a Dios, sino preguntarle a Él que es lo que quiere. Es un llamado al arrepentimiento (regresar a Dios) y a la transformación.

b. Congregarse—en lo colectivo.
El sonido del Shofar en Joel 2:15 es específicamente “Tekiá”, el cual es un llamado a congregarse, a reunirse, a unirse.

¿Cuál es el mensaje para los últimos tiempos? El mensaje es que necesitamos unirnos con los hermanos. Lo que vamos a vivir, no podremos enfrentarlo solos. “Congregarse” no es lo mismo que “calentar banca los domingos”. Es desarrollar y mantener una relación cercana con otros creyentes para la mutua edificación.

También es un llamado a TODA la familia, no sólo a los adultos. La tendencia de los últimos años en las iglesias es separar a los niños, a los jóvenes y los adultos, cada grupo en actividades separadas. Pero Dios quiere que todos estén unidos, en una mente y espíritu. Los jóvenes dan vigor, y los padres sabiduría. Juntos podrán más que separados.
(Joel 2:16)  Reunid al pueblo, santificad la asamblea, congregad a los ancianos, reunid a los pequeños y a los niños de pecho. Salga el novio de su aposento y la novia de su alcoba.

Este es el mismo mensaje que Malaquías da en preparación para el Día del Señor.
(Malaquías 4:5-6)  He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del SEÑOR, día grande y terrible. (6) El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición.

Aún los novios están llamados a acudir al llamado (Joel 2:16). Para los novios, no hay día más importante que el día de su boda y la “luna de miel”. Dios contempla esto, y en la ley se le concedió a los recién casados la exención de la ir a la guerra y otras obligaciones sociales (Deu. 24:5). Pero el Día del Señor no es un tiempo cualquiera. No hay planes humanos más importantes que ese Día (1 Cor. 7:29-31). Todos deben acudir.

Joel también llama a “santificar la asamblea”. “Santificar” (heb. Kadash) es apartar o dedicar para un propósito especial. El propósito de reunirse no es para divertirse o entretenerse. Es buscar la voluntad de Dios, no la propia.

MENSAJE A LOS MINISTROS
A los ministros, Joel les hace un llamado especial:
(Joel 2:17)  Entre el pórtico y el altar, lloren los sacerdotes, ministros del SEÑOR, y digan: Perdona, oh SEÑOR, a tu pueblo, y no entregues tu heredad al oprobio, a la burla entre las naciones. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: "Dónde está su Dios"?

a. Interceder
Los ministros o sacerdotes son los intermediarios entre Dios y el Pueblo. Ellos están llamados a interceder por el pueblo.

Entre el pórtico y el altar” era el lugar más interno del Tabernáculo al que podía acceder cualquier israelita. De ese lugar en adelante, sólo los sacerdotes podían entrar. Hasta allí llevaban los israelitas sus ofrendas y sacrificios, los cuales los levitas y sacerdotes recibían para llevarlos al Altar.

Por otro lado, en ese preciso lugar se cometieron abominaciones en tiempos de Ezequiel (Eze. 8:16-17). Habían adorado al sol, dando la espalda a Dios. Por ese pecado específico debían pedir perdón los sacerdotes.

b. Dar un buen testimonio
Los ministros no sólo deben predicar al pueblo y orar por ellos. Sobre todo, deben dar un buen ejemplo. La gente seguirá más lo que hacen que lo que dicen. Por lo demás, lo que los ministros hagan hablará al Pueblo y al mundo entero de quién es Dios. Esta es la mayor responsabilidad que ellos llevan sobre sus hombros.

El Sumo Sacerdote llevaba el nombre de las tribus escritas sobre sus hombros, como símbolo de la carga de intercesión por el Pueblo. Sobre su frente llevaba escrito el Nombre de Dios. Lo que la gente ve en él, es en gran parte lo que los demás pensarán de Dios.

Mañana veremos cuál será la respuesta de Dios al arrepentimiento del pueblo y de los ministros…


ORACIÓN
Señor, he oído el llamado de Tu Shofar. Por eso respondo a tu llamado a ayunar para prepararme a Tu Venida. También me dispongo a congregarme con otros creyentes para mutua edificación. Ya no haré distinción entre generaciones, sino como una sola familia nos uniremos y te buscaremos.

Señor, te pedimos que levantes líderes y ministros conforme a Tu corazón. Hombres y mujeres que lleven la carga de intercesión por la Iglesia, y que sus vidas den testimonio fiel de quién eres Tú. Amén.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Joel (Día 27): Se Restaura la Ofrenda


FRUTOS DE ARREPENTIMIENTO
Ayer vimos que los que siembran con lágrimas de arrepentimiento, cosecharán con frutos de gozo y bendición. Estos son los frutos del arrepentimiento.

En la Primera Venida del Señor, Juan el Bautista preparó el camino haciendo un llamado de arrepentimiento. Muchos llegaban a bautizarse como señal de un cambio. Pero no todos lo hacía de todo corazón.
(Mat. 3:5-12)  Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región alrededor del Jordán; (6) y confesando sus pecados, eran bautizados por él en el río Jordán. (7) Pero cuando vio que muchos de los fariseos y saduceos venían para el bautismo, les dijo: ¡Camada de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que vendrá? (8) Por tanto, dad frutos dignos de arrepentimiento; (9) y no presumáis que podéis deciros a vosotros mismos: "Tenemos a Abraham por padre", porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. (10) Y el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. (11) Yo a la verdad os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. (12) El bieldo está en su mano y limpiará completamente su era; y recogerá su trigo en el granero, pero quemará la paja en fuego inextinguible.

El cambio, la transformación de la vida, es lo que da el testimonio de un genuino arrepentimiento. Pero sin frutos, ningún ritual servirá como sustituto. Cuando el Señor venga como fuego, recogerá el fruto, pero quemará la paja.

SE RESTAURA LA OFRENDA
En el capítulo uno de Joel vimos como Dios había quitado la ofrenda diaria (Joel 1:9—Día 11 del ayuno). Aunque el pueblo pecaba, no se arrepentía. No obstante, ellos seguían ofreciendo sacrificios como que si eso bastara para estar bien con Dios.

Pero Dios mandó plagas que afectaron la producción del trigo, aceite, vino, los cuales eran esenciales para los sacrificios. Vimos que esto significaba que Dios había cerrado el camino hacia Su Presencia. Si el pueblo no estaba genuinamente arrepentido, ya no permitiría que se acercaran a Él.

Pero si hay arrepentimiento genuino, esto puede ser revertido (Isa. 65:8-9). En el capítulo dos de Joel vemos que uno de los frutos de arrepentimiento será la restauración de la “ofrenda”.
(Joel 2:13-14)  Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al SEÑOR vuestro Dios, porque El es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal. (14) ¿Quién sabe si volverá y se apiadará, y dejará tras sí bendición, es decir, ofrenda de cereal y libación para el SEÑOR vuestro Dios?

La peor consecuencia del pecado no son las maldiciones, las plagas o las enfermedades, sino la separación de Dios.

Podemos engañarnos creyendo que somos “cristianos” sólo porque hicimos la confesión de fe. Pero ese es sólo el inicio. Si no hay un cambio profundo en la vida y no tenemos una relación íntima con Dios, de poco sirve. Ese es el engaño de la “religiosidad”. Este era el mensaje de Juan el Bautista, y también el de Joel.
La reactivación de la ofrenda diaria en el Templo representa la restauración de la comunión con Dios. La mayor bendición que todo hombre puede tener es una relación cercana con Dios. Con Él lo tenemos todo; sin Él, no tenemos nada. Aun lo que podamos tener, al final no significará nada si no tenemos al Señor.

El Señor quiere purificar a Su pueblo, a Su iglesia, para que podamos estar con Él. Lo que prende el fuego de Su corazón no es la venganza, sino el amor, el celo y la pasión que tiene por los suyos.
(Malaquías 3:2-4)  ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando El aparezca? Porque El es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. (3) Y El se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al SEÑOR. (4) Entonces será grata al SEÑOR la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días de antaño y como en los años pasados.


ORACIÓN
Señor, quiero amarte de todo corazón. Quiero arrepentirme de todo corazón. Recoge el fruto de mi arrepentimiento, y quema todo lo que no es bueno. Transfórmame para producir todo buen fruto: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. 

Señor, si he amado en mi corazón a algo o alguien más que a Ti, muéstramelo. Porque yo te quiero amor con todo el corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas. Tú eres lo más importante para mí. No quiero decir que sólo de oídas te conocí, sino quiero sentirte y que mis ojos te vean. Quiero tener una relación cercana Contigo.

[Silencio para escuchar]