lunes, 25 de diciembre de 2017

APOCALIPSIS 2:8-11. Esmirna (a)


HISTORIA
Esmirna era una ciudad muy antigua. Fue destruida en el año 627 a.C., en el tiempo en que Babilonia se estaba levantando como potencia, y permaneció en ruinas hasta que los griegos llegaron y la reconstruyeron. En cierta forma, podría decirse que Esmirna es una ciudad que murió y resucitó. Por esta razón, Jesús se presenta a esta iglesia de la siguiente manera:
(Apoc. 2:8) Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió… 

[Nota: Más adelante expandiremos más acerca de estas descripciones de Jesús.]

Luego que los romanos conquistaron Asia Menor, en Esmirna se les ocurrió crear la diosa “Roma” para congraciarse con sus nuevos gobernantes y mostrar así su lealtad al imperio romano. Esmirna fue la primera ciudad a la que el senado romano le dio autorización de construir un templo en honor al emperador (César), quien en ese tiempo era Tiberio. Todos los habitantes de la ciudad estaban obligados a ofrecer incienso en honor del César. Quien no lo hacía, era considerado como traidor, y como castigo era quemado en la hoguera o lanzado a las bestias salvajes. Muchos cristianos murieron por negarse a adorar al César. Entre ellos estaba el obispo de Esmirna, llamado Policarpo. Él murió como mártir en el año 168 d.C., a los 86 años de edad. Cuando las autoridades se enteraron que él no había hecho la ofrenda a César, fueron a arrestarlo, y lo arrastraron por las calles para llevarlo a juicio. El procónsul romano estaba dispuesto a perdonar a Policarpo, porque sabía que era una buena persona. Todo lo que él tenía que hacer para evitar la muerte era lanzar un puñado de incienso al altar del César. Pero Policarpo no cedió, sino que respondió diciendo que no perdería su recompensa celestial por ganarse unos días más en este mundo. Al final fue quemado en la hoguera.

Otra forma de presionar a los ciudadanos a participar en la idolatría era a través de los gremios. Cada oficio o industria tenía su gremio, y cada agrupación contaba con su propio dios patrono. Todos los afiliados al gremio debían profesar su devoción a ese dios protector, pero muchos cristianos se negaron a hacerlo. Como consecuencia, ellos eran excluidos del gremio, lo cual implicaba que difícilmente conseguirían trabajo. Por esta razón, la mayoría de los creyentes en Esmirna habían caído en la pobreza.

NO POBRES, SINO RICOS
Para el mundo, los cristianos de Esmirna eran pobres, pero ésa no era la opinión de Jesús. En su carta, el Señor les dijo:
(Apoc. 2:9) Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)…


El Señor no consideraba que los creyentes de Esmirna fueran pobres, sino que los describe como “ricos.” Ellos estaban invirtiendo en tesoros eternos, como Jesús explica en su parábola:
(Mateo 6:19-21) No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN
Al oír acerca de la fuerte persecución que vivieron los creyentes de Esmirna, uno imaginaría que la ciudad era oscura y triste, pero era todo lo opuesto. En realidad, Esmirna era una ciudad muy bella, probablemente la más hermosa de la región, rodeada de montañas por un lado y mar por el otro. Esmirna recibía el apodo de “Perla del Mar Hageo”.

Sin embargo, las apariencias engañan…La realidad es que la ciudad no fue bien diseñada desde sus inicios, y no construyeron desagües. Como consecuencia, cuando llovía los desperdicios salían a flote por las calles, provocando un terrible hedor en toda la ciudad.

La palabra “Esmirna” significa: mirra. Esta es una sustancia obtenida de un árbol cuya madera es nudosa pero aromática. La mirra era usada como perfume, en especial para cubrir el hedor de los muertos y de disfrazar la descomposición de la carne. Esto describe muy bien lo que era esta ciudad: parecía hermosa en la superficie, pero estaba muerta por dentro.

JUDÍOS QUE NO LO SON
El tema de las apariencias vuelve a saltar en la siguiente descripción que Jesús hace de esta iglesia:
(Apoc. 2:9) Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. 

Esmirna contaba con una comunidad judía grande. Ellos eran ricos e influyentes, por lo que lograron negociar un trato con las autoridades para ser exonerados del pago de la ofrenda al César, debido a que su religión se los prohibía. Sin embargo, cuando algunos judíos creyeron en Jesús como Mesías, la comunidad judía reaccionó mal. No sólo los sacaron de la sinagoga, sino que los denunciaron ante las autoridades como “no judíos”. Eso puso a los judíos mesiánicos en una posición difícil porque ya no podían ser exonerados de la ofrenda pagana.

Aunque los acusaban de “no ser judíos”, Jesús aclaró que los acusadores eran ellos los que “no eran verdaderos judíos” por su falta de fe. El Señor entendía muy bien este rechazo porque él también fue perseguido por los religiosos de su tiempo (Juan 8:37-47). 

Pablo señaló que el judío verdadero no es por la carne, sino el que es “de corazón”. Él explica que quien obedece a Dios y cumple Su Palabra, éstos son los verdaderos hijos de Abraham, por la fe.
(Romanos 2:27-29) Y si el que es físicamente incircunciso guarda la ley, ¿no te juzgará a ti, que aunque tienes la letra de la ley y eres circuncidado, eres transgresor de la ley? Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión es la externa, en la carne; sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios.

Esmirna recibió persecución del gobierno, pero la más dura fue la que venía de quienes supuestamente eran “hermanos”.  Y esa traición duele más.

En la próxima entrada terminaremos de leer lo que Jesús le dijo a la iglesia de Esmirna…

 

Más capítulos de este estudio en: Apocalipsis


-->

No hay comentarios:

Publicar un comentario